Cyber Monday es una oportunidad para buscar promociones y comprar productos por internet, pero también es un momento en el que aumentan los mensajes, anuncios y enlaces que pueden intentar engañar a los consumidores. Antes de ingresar los datos de una tarjeta o realizar una transferencia, hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a reducir los riesgos.
Las compras online forman parte de la vida cotidiana. Desde un teléfono celular hasta ropa, electrodomésticos, entradas, viajes o alimentos, cada vez existen más opciones para resolver una compra sin salir de casa. Pero la comodidad también obliga a prestar atención a la seguridad del sitio, la identidad del vendedor y las condiciones de la operación.
Desde organismos oficiales recomiendan no ingresar a una tienda a través de enlaces recibidos por correo electrónico, WhatsApp o mensajes de redes sociales cuando existen dudas sobre su autenticidad. Una alternativa más segura es escribir directamente la dirección del comercio en el navegador o ingresar desde una plataforma oficial.
Antes de comprar, revisar quién vende
Uno de los primeros pasos debería ser comprobar quién está detrás de la página.
Una tienda desconocida no necesariamente implica una estafa, pero conviene buscar información sobre la empresa, sus datos de contacto y las experiencias de otros compradores. También es recomendable comparar precios con otros comercios antes de decidir.
Una oferta demasiado atractiva puede ser utilizada como mecanismo para llamar la atención y llevar al consumidor hacia una página falsa. Desde el Gobierno nacional recomiendan investigar previamente al vendedor y consultar referencias antes de realizar una operación.
También es importante revisar la dirección web. La página en la que se ingresan datos personales o de pago debería utilizar HTTPS. Sin embargo, tener una conexión segura no alcanza por sí solo para demostrar que el comercio es legítimo: también hay que comprobar que el dominio corresponda realmente a la empresa.
No entrar desde enlaces sospechosos
Una de las modalidades habituales de fraude comienza con un mensaje.
Puede llegar un correo electrónico con una supuesta promoción, un aviso sobre un envío, un mensaje que anuncia un descuento o una comunicación que solicita actualizar datos. El enlace puede conducir a una página prácticamente idéntica a la original.
Por eso, si el mensaje genera dudas, lo mejor es no hacer clic. En lugar de utilizar el enlace recibido, se puede buscar el sitio oficial desde el navegador y comprobar allí si la promoción realmente existe.
La recomendación también alcanza a los mensajes que llegan por WhatsApp, SMS o redes sociales. El Gobierno nacional advierte que estos canales pueden ser utilizados para obtener información personal o credenciales.
Atención con los datos de la tarjeta
Durante una compra legítima pueden solicitarse determinados datos para procesar el pago, pero nunca hay que compartir fotografías de la tarjeta, códigos de seguridad o claves a través de WhatsApp, correo electrónico o redes sociales.
Tampoco es recomendable guardar automáticamente los datos de la tarjeta en todas las tiendas en las que se compra. Las recomendaciones oficiales sugieren evitar almacenar esta información y utilizar contraseñas seguras, además de activar el doble factor de autenticación cuando esté disponible.
Otra precaución consiste en no realizar compras utilizando redes WiFi públicas. Para una operación que implique datos bancarios o información personal, es preferible utilizar una conexión propia y segura.
Desconfiar de los descuentos demasiado buenos
No todo lo que aparece como una oferta representa necesariamente una oportunidad.
Antes de comprar conviene comparar el precio con otros comercios y verificar cuál era el valor anterior. Las promociones deben informar de manera clara sus condiciones y, cuando se anuncia un descuento, debe conocerse el precio de referencia. En el caso de un 2×1, por ejemplo, también debe quedar claro el valor de cada unidad.
También hay que prestar atención a las promociones que incluyen frases como “últimas unidades”, “por tiempo limitado” o “oferta exclusiva”. La urgencia puede llevar a comprar sin analizar el vendedor, el precio final o las condiciones de entrega.
El costo del envío también cuenta
Un producto puede parecer barato hasta que se suma el envío.
Antes de confirmar la operación conviene revisar cuánto cuesta recibirlo, cuánto demora y qué empresa estará encargada de entregarlo. También hay que comprobar si existen cargos adicionales.
Las condiciones de entrega deberían estar informadas antes de finalizar la compra. Si el vendedor establece un plazo, debe respetarlo.
Guardar el número de pedido y el código de seguimiento también permite comprobar posteriormente dónde se encuentra el envío. CACE recomienda conservar estos datos como parte del seguimiento de una compra online.
Guardar comprobantes y capturas
Una de las mejores herramientas frente a un problema es conservar toda la documentación.
Conviene guardar el comprobante de pago, la factura, los correos electrónicos, las condiciones de la oferta, la descripción del producto y, cuando sea necesario, capturas de pantalla. También puede ser útil conservar la dirección de la página donde se realizó la operación.
Estos elementos permiten demostrar qué producto se ofreció, cuál era el precio y bajo qué condiciones se realizó la compra.
Qué hacer si algo sale mal
Si después de una compra aparece un problema, el primer paso es comunicarse con el vendedor y conservar el registro de ese contacto.
En las compras realizadas por internet existen además derechos específicos para los consumidores. En Argentina, por ejemplo, las compras a distancia cuentan con un derecho de arrepentimiento de 10 días desde que se recibe el producto, con las excepciones previstas por la normativa. Los gastos de devolución corresponden al vendedor cuando se ejerce ese derecho.
También es importante recordar que el vendedor debe entregar un comprobante de la operación. Esa documentación puede resultar fundamental si posteriormente es necesario realizar un reclamo.
Comprar con tiempo también es una forma de cuidarse
Las grandes jornadas de descuentos pueden generar presión para decidir rápidamente. Sin embargo, tomarse unos minutos para comparar precios, revisar al vendedor y verificar las condiciones puede evitar problemas posteriores.
La regla más sencilla es también una de las más importantes: si una oferta parece demasiado buena para ser cierta, conviene detenerse antes de pagar.
Comprar por internet puede ser seguro, pero la mejor defensa frente a una estafa sigue siendo no entregar información sensible ante un pedido inesperado, verificar la página antes de ingresar datos y conservar toda la documentación de la operación.














