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El Normal 8 de San Cristóbal reclama una ampliación edilicia: proponen adquirir un inmueble lindero

El proyecto presentado por Karina Marzoa ante la Legislatura porteña propone incorporar el inmueble de Dean Funes 1065 para ampliar el Normal 8, que denuncia falta de aulas y problemas de infraestructura. Por Martín Bustamante.
Normal 8

La rectora Karina Marzoa presentó ante la Legislatura porteña un proyecto para incorporar un edificio ubicado en Dean Funes 1065. La escuela denuncia falta de aulas y espacios educativos, estudiantes secundarios que deben cursar en otra sede y docentes del nivel terciario que llegan a dar clases en los pasillos. La comunidad educativa sostiene que el problema lleva años sin una solución definitiva.

La falta de espacio en la Escuela Normal Superior N.º 8 “Presidente Julio A. Roca”, ubicada en el barrio de San Cristóbal, volvió a instalarse en la agenda institucional. El 9 de octubre de 2026, su rectora, Karina Marzoa, presentó ante la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires un proyecto de ampliación edilicia que propone incorporar un inmueble lindero al establecimiento para responder a las necesidades de la comunidad educativa.

La iniciativa plantea declarar de utilidad pública y sujeto a expropiación el edificio situado en Dean Funes 1065, y destinarlo al Ministerio de Educación porteño para ampliar el funcionamiento de la escuela. También establece que el Poder Ejecutivo deberá realizar las modificaciones presupuestarias necesarias para llevar adelante la propuesta.

En la presentación, Marzoa sostiene que las condiciones edilicias actuales generan dificultades para garantizar una educación de calidad y condiciones laborales adecuadas para docentes y personal de la institución.

El documento describe una situación que afecta a los distintos niveles educativos y que, según la rectora, requiere una respuesta estructural. No se trata solamente de sumar aulas: la escuela plantea la necesidad de recuperar condiciones apropiadas para enseñar, aprender y desarrollar las actividades que forman parte de su propuesta pedagógica.

Estudiantes secundarios obligados a cursar en otra sede

La Escuela Normal Superior N.º 8 funciona en dos edificios. La sede principal, ubicada en La Rioja 1040/1042, alberga los niveles secundario y terciario, además del Rectorado, las autoridades institucionales y el personal administrativo.

El nivel inicial funciona desde 1950 en el edificio conocido como el anexo, situado en Carlos Calvo 3150. Allí también se desarrolla la educación primaria.

Según los fundamentos del proyecto, la saturación de la sede central obliga a que los estudiantes de segundo año del secundario, tanto del turno mañana como del turno tarde, cursen en el anexo junto con niñas y niños de los niveles inicial y primario.

La comunidad educativa advierte que esta distribución fragmenta la experiencia escolar de los adolescentes y dificulta su acceso a los materiales didácticos y recursos que se encuentran exclusivamente en el edificio principal. También señala que los traslados entre sedes pueden generar riesgos y pérdidas de horas de clase.

El documento sostiene que la convivencia de estudiantes de edades y niveles educativos diferentes, en espacios que no fueron concebidos para responder a todas esas necesidades, afecta tanto a los adolescentes como a los chicos y chicas más pequeños.

La ampliación propuesta busca resolver esa fragmentación y permitir que la institución organice sus actividades de manera más adecuada.

Docentes del nivel terciario dan clases en los pasillos

La falta de espacio también alcanza a la formación docente, una de las características centrales de las escuelas normales superiores.

El nivel terciario del Normal 8 enfrenta dificultades para desarrollar sus actividades debido a la cantidad de comisiones y a la disponibilidad limitada de aulas. De acuerdo con el proyecto, las cinco aulas del segundo piso del edificio anexo resultan insuficientes para cubrir la demanda.

A esa situación se suma la incorporación de la séptima hora al plan de estudios del nivel medio. Según explica la presentación, esa modificación hizo que las aulas quedaran ocupadas por el secundario en horarios en los que históricamente comenzaban las clases del nivel superior.

Como consecuencia, el turno vespertino del terciario debió postergar su inicio y, en algunos casos, docentes y estudiantes terminaron desarrollando clases en los pasillos del establecimiento.

La rectora considera que esas condiciones no se corresponden con los requerimientos mínimos de una institución dedicada a la formación docente.

El problema, por lo tanto, no se limita a la falta de comodidad. La insuficiencia de aulas condiciona la organización de las cursadas y el desarrollo de las actividades pedagógicas de quienes se preparan para trabajar en el sistema educativo.

Sin gimnasio propio, sala de actos ni espacios adecuados para tutorías

El proyecto presentado ante la Legislatura enumera otras carencias de infraestructura que afectan el funcionamiento cotidiano de la escuela.

Entre ellas, menciona la ausencia de un salón de actos, una sala de reuniones, un gimnasio propio, un gabinete informático o espacio digital actualizado y ámbitos adecuados para el Departamento de Orientación Educativa y las tutorías.

La falta de un gimnasio tiene consecuencias concretas sobre las actividades escolares. Según el documento, las clases de Educación Física del secundario deben realizarse en la Plaza Martín Fierro, en contraturno.

Esta modalidad impide que los estudiantes permanezcan en la institución antes del ingreso a clases y aparece vinculada, en los fundamentos del proyecto, con el ausentismo en el nivel secundario.

La comunidad educativa sostiene que la escasez de espacio físico compromete las trayectorias escolares y el bienestar de estudiantes, docentes y trabajadores. Por eso, plantea que la infraestructura debe considerarse una condición necesaria para garantizar el derecho a la educación.

Un edificio lindero que podría ampliar la escuela

La propuesta identifica una alternativa concreta: adquirir el inmueble ubicado en Dean Funes 1065, contiguo a la sede principal del Normal 8.

De acuerdo con los fundamentos, la propiedad se encuentra en venta o alquiler y bajo la modalidad de apto canje desde hace más de diez años. Su incorporación permitiría sumar superficie para reorganizar las actividades y responder a las necesidades de los distintos niveles.

El proyecto de ley propone declarar el inmueble de utilidad pública y sujeto a expropiación. En caso de avanzar, quedaría afectado al Ministerio de Educación de la Ciudad para ampliar el funcionamiento de la institución.

El texto también dispone que el Poder Ejecutivo realice las modificaciones presupuestarias correspondientes. Sin embargo, la presentación no establece un monto para la operación ni detalla un cronograma de obras.

Un reclamo que lleva más de una década

La rectora señala que la ampliación no es una demanda nueva. Según los fundamentos del proyecto, entre 2010 y 2015 la comunidad educativa realizó gestiones ante el entonces ministro de Educación porteño, quien se habría comprometido a gestionar la compra del edificio lindero.

Ese compromiso, de acuerdo con la presentación, nunca llegó a concretarse. Desde entonces, docentes, estudiantes y familias continuaron desarrollando sus actividades en condiciones que la institución califica como precarias por la falta de espacio.

El nuevo proyecto busca retomar aquella propuesta y convertirla en una solución permanente.

La presentación también reclama que se declare la emergencia edilicia del Normal 8 y que se adopten medidas para resolverla, tanto mediante reformas en la infraestructura existente como a través de la incorporación del inmueble contiguo.

La rectora sostiene que la iniciativa es el resultado de un trabajo colectivo de la comunidad educativa, que viene impulsando distintas alternativas para mejorar las condiciones de funcionamiento de la escuela.

La infraestructura escolar, una condición para garantizar el derecho a la educación

Fundado en 1910 como Escuela Normal de Señoritas Maestras N.º 8, el establecimiento forma parte de la historia educativa de San Cristóbal. Su propuesta integra los niveles inicial, primario, secundario y terciario, con la formación docente como uno de sus rasgos distintivos.

El edificio principal, ubicado sobre la calle La Rioja, fue ampliado durante las décadas de 1920 y 1930. El anexo de Carlos Calvo, por su parte, funciona en una casona histórica de 1865 que perteneció a la familia Bancalari.

La comunidad educativa sostiene que el valor histórico de los inmuebles debe convivir con condiciones materiales adecuadas para las necesidades pedagógicas actuales. El problema edilicio, desde esta perspectiva, no puede resolverse únicamente con una distribución provisoria de aulas o el traslado de estudiantes entre sedes.

La propuesta presentada por Karina Marzoa pone nuevamente en discusión la responsabilidad del Gobierno porteño de garantizar edificios escolares adecuados y la necesidad de planificar la infraestructura en función de las características de cada institución.

La definición queda ahora vinculada con el tratamiento legislativo de la iniciativa y las decisiones que adopten las autoridades de la Ciudad. Para el Normal 8, la incorporación del edificio de Dean Funes 1065 representa la posibilidad de superar una situación que, según denuncia su rectora, condiciona desde hace años el desarrollo de las actividades educativas.