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Juguetes truchos de Once

La Policía de la Ciudad y la Agencia Gubernamental de Control (AGC) realizaron un operativo conjunto en Once y Microcentro, confiscando más de 32 millones de pesos en juguetes y cosméticos sin certificación. Por Marcos Bolivar.

La Policía de la Ciudad y la Agencia Gubernamental de Control (AGC) realizaron un operativo conjunto incautando más de 32 millones de pesos en juguetes y cosméticos sin certificación en las zonas de Once y Microcentro de Buenos Aires. El resultado de 19 inspecciones integrales reveló la presencia de productos potencialmente tóxicos.

La investigación, liderada por la División Conductas Contravencionales y de Faltas de la Policía de la Ciudad, se centró en juguetes, incluyendo globos, sin certificación de Seguridad y Toxicidad. La Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) ordenó las inspecciones en 12 locales de cotillón, polirrubro y juguetería.

Con el respaldo de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, los oficiales identificaron elementos irregulares. Funcionarios de la ANMAT también intervinieron para evaluar la mercadería sin control.

Las inspecciones se llevaron a cabo previo a las Fiestas de Fin de Año, con seis procedimientos en el microcentro y trece en la zona comercial de Once.

El resultado fue el secuestro de 7.139 artículos, incluyendo juguetes, peluches, llaveros y cosméticos apócrifos. Entre los elementos confiscados se encontraron 32.587 globos sin documentación de seguridad, 115 bengalas de humo y 35 perfumes apócrifos.

La mercadería incautada, valuada en más de 32 millones de pesos, carecía de sellos de seguridad y datos del importador o fabricante, representando un riesgo potencial para la salud, especialmente de niños.

Además de los secuestros, se labraron actas por diversas contravenciones, resultando en la clausura de uno de los locales por incumplir medidas de seguridad y poseer una habilitación incorrecta.

Los responsables, en su mayoría extranjeros de nacionalidades china y peruana, fueron notificados para comparecer ante la Justicia, enfrentando cargos por infracción a los artículos 201 y 289 del Código Penal de la Nación, relacionados con delitos contra la salud y de marcas. Este operativo destaca la importancia de garantizar la seguridad y calidad de los productos comercializados en estas zonas, especialmente en épocas festivas.

El dilema de la copia

El debate por la venta de este tipo de indumentaria es de larga data. En octubre de 2018, Marga, vendedora ambulante de Once, le dijo a la revista Cítrica lo siguiente: “La ley de marcas la impulsa Nike. Nosotras vendemos una imitación, la gente ya lo sabe. Los precios nunca son como para los originales, una babucha nike sale 600 o 700 pesos, una babucha imitación 200-250 pesos. La gente no puede pagar 700 pesos por una babucha, a la la gente no le dan los números para comprar en el shopping del Abasto”.

En ese mismo artículo, el dirigente del MTE Nicolás Caropresi sostuvo que “La empresa Nike, mientras esclaviza a los costureros y las costureras en la confección de sus prendas, incentiva a magistrados argentinos para que persigan a los vendedores ambulantes por distribuir imitaciones. Nike es el símbolo de las empresas que sacan todas sus ganancias del trabajo esclavo y son las mismas que premian y financian la persecución de los vendedores ambulantes en la ciudad y en todo el país. Persiguen a hombres y mujeres que se quedaron sin laburo y salen a la calle a tratar de vender imitaciones que permiten laburar a paraguayos, bolivianos, peruanos, senegaleses… No dejar trabajar es delito. La venta ambulante no es delito, criminalizar la venta ambulante en contextos donde cada vez son más los que pierden el laburo es deshumanizante”.