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Los centros culturales se organizan contra las clausuras

La ola de clausuras a espacios culturales que viene impulsando el Gobierno de la Ciudad batió una nueva marca en este último tiempo: diez Centros en quince días. Para Ayelén, integrante de Los compadres del Horizonte,  la situación no es nueva. “Es la tercera vez que nos clausuran” nos cuenta. “La primera vez fue en 2006, la segunda el mes pasado y la última el 20 de junio, y siempre nos clausuran aduciendo que no estamos habilitados, pero en verdad no existe habilitación para Centros Culturales, hay un vacío legal bastante importante al respecto. Para darte una idea, una de las cosas de las que se agarraron para clausurarnos la primera vez es que no teníamos expendedor de preservativos!” comenta asombrada.

La clausura de otro de los espacios afectados, El Café de los Patriotas”, ubicado en el barrio de La Paternal, también responde a motivos más que llamativos. Según comenta Francisco, integrante de la cooperativa que desde hace un año gestiona el espacio, la orden de clausura llegó cuando se desarrollaba una clase gratuita de tango, ya que la habilitación con la que cuenta el lugar es para el expendio de bebidas y comida.

“En verdad, el motivo es político”, advierte Ayelén. “Si el gobierno de Macri quiere que los barrios se llenen de cultura, como se llena la boca diciendo, debe gestionar y permitir cuestiones para que estos espacios funcionen con la idiosincracia que tienen, sin ser cooptados”.

Producto de esta situación, desde hace algunos años espacios nucleados en el Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos (MECA) comenzaron a abordar la tarea de crear un marco legal para que los centros culturales puedan desarrollarse en la Ciudad. “Las regulaciones gubernamentales de la última década obligaron a artistas y productores a buscar nuevos espacios de expresión y pertenencia. Se multiplicaron así los centros culturales autogestivos, consolidándose una escena independiente, caracterizada por el entrecruzamiento y la multiplicidad de disciplinas artísticas, su sentido comunitario, y su lógica abierta y participativa. Sin embargo, la legislación actual no acompaña este cambio de paradigma, al no comprender en ninguno de sus rubros habilitatorios la naturaleza múltiple de estos espacios, ni sus modos de gestión colectivos, sus escenarios alternativos, ni su relevancia social. Por eso, para profundizar la transformación cultural que se viene dando en nuestra ciudad, necesitamos que se apruebe esta ley” explican en su web (http://www.movimientomeca.com.ar/). Para llevar adelante esta iniciativa, los integrantes de MECA decidieron reunir 40.000 firmas, cifra necesaria para que el proyecto sea tratado en la Legislatura porteña.

Sin embargo, no todos los espacios culturales adhieren a esta inciativa. “Nosotros no participamos de la ley de MECA porque en muchos puntos puede ser contraproducente y a su vez, el criterio de centro cultural que plantean no es el que nosotros perseguimos”.” comenta Ayelén, integrante también del Encuentro Nacional de Espacios Culturales Autónomos (ENECA).

“Los Centros Culturales estamos dando este debate sobre si pelear o no por la habilitaciones, sobre si las podemos luego sostener económicamente, lo cierto es que como están dadas las cosas son inaccesibles para la mayoría de los espacios, donde sí se garantiza seguridad en términos del edificio” explican integrantes de La Casa de Teresa, un espacio ubicado en Villa Crespo y recientemente clausurado.

Más allá de las diferentes perspectivas con que estos espacios abordan el problema, lo cierto es que en los últimos años han florecido decenas de espacios culturales con formatos y propuestas muy disimiles y todos se encuentran en un estado de vulnerabilidad muy grande. Habrá que ver si, en medio de las diferencias expresadas, podrán poner por delante las necesidades comunes.