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Ramos Mejía: al menos 14 enfermeros y tres médicos con coronavirus y nueve con dengue

“Es una situación muy angustiante”, dice Claudio Gómez, del cuerpo de delegados, y adelanta a este medio que el jueves desde las 10 harán una nueva protesta en la puerta del centro público de salud de Urquiza y Agrelo.

“Es una situación muy angustiante”, dice Claudio Gómez, del cuerpo de delegados, y adelanta a este medio que el jueves desde las 10 harán una nueva protesta en la puerta del centro público de salud de Urquiza y Agrelo.

Del miedo a la apatía y luego a la angustia. A más de dos meses de iniciado el aislamiento social obligatorio con más de 7.000 contagios y casi 200 muertos en la Ciudad de Buenos Aires, los profesionales de la salud del Hospital Ramos Mejía, el principal efecto público de la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal), luchan contra la peor pandemia de los últimos años y a la vez deben protestar por condiciones dignas de trabajo, que van desde el equipamiento adecuado (barbijos, vestimentas) hasta la cantidad apropiada de personal por área. 

El próximo jueves desde las 10 de la mañana habrá una nueva protesta en uno de los ingresos al hospital, sobre Urquiza, casi Agrelo. Es una nueva porque en estas semanas se sucedieron otras tantas, con acompañamiento de vecinos y entidades que integran el Comité Solidario de Emergencia de la Comuna 3.

Claudio Gómez es delegado en el Ramos Mejía y adelantó ante este medio la manifestación del jueves. Además, contó: “A más de dos meses de pandemia, tenemos 14 enfermeros contagiados con Covid-19, más otros tres médicos”. 

Además, se le consultó sobre el contagio de nueve trabajadores que dieron positivo en dengue, a quienes la Aseguradora de Riesgo de Trabajo (ART) se niega a responder por su situación. Las ART no la consideran enfermedad profesional, tenemos nueve compañeros con dengue. En la CABA hay más de 6000 y un buen número en la Comuna 3”, dijo.

“Queremos que nos tomen en cuenta, que nos escuchen”, dice Claudio y se dirige a las autoridades sanitarias porteñas, las cuales se manifiestan públicamente y afirman que no hay problemas con la distribución de insumos para bioseguridad.

Sin embargo, la voz de los trabajadores difiere. “Seguimos reclamando equipos de protección personal, vienen de mala calidad. No nos dieron mamelucos, para poder atender a los pacientes o posibles contagiados”.

Claudio dice esto y hay que tener en cuenta dos datos clave. Uno, es que los trabajadores presentaron dos recursos de amparo solicitando que el Gobierno brinde los elementos necesarios en tiempo y forma. 

En uno de los escritos judiciales, los trabajadores pedían: “Escafandras, alcohol en gel, jabón para lavarse las manos, toallas descartables para secarse las manos, barbijos N95, barbijos quirúrgicos, termómetros infrarrojos, guantes estériles de nº 7, 7 y medio y 8, mamelucos hemorrepelentes, antiparras, camisolines de alta densidad, botas, guantes, cofias descartables y calzado cerrado lavable”. 

Expresaban: “Por razones epidemiológicas habiendo detectado la infección de tres enfermeras con COVID-19 positivo y 38 agentes en cuarentena por indicación del Servicio de Infectología, esta Dirección Médica se ve en la obligación de cerrar el Servicio de Neonatología y por ende el Servicio de Obstetricia, limitándonos solamente a la atención de embarazadas por emergencia”.

Al respecto, Claudio dice: “La protesta del jueves es porque ya no sabemos a quién reclamar. Fuimos a la Justicia y la Justicia nos dio la razón, por eso le dio la orden al Gobierno porteño. Nosotros pensamos que con eso bastaba, parece que no nos queda otra que seguir manifestando nuestra angustia ante esta situación”.

Otro asunto es que en el Ramos Mejía funciona una Unidad Febril de Urgencia (UFU). Son una veintena entre los hospitales públicos porteños. Según datos oficiales en todas ellas hay un total de “10.449 pacientes atendidos, con 7.136 testeados, y 2.392 positivos”. De forma extraoficial, señalan que entre la UFU y atención regular, hay una treintena de casos confirmados por día de coronavirus en el Ramos.

Claudio expuso que “siempre estuvo el ánimo de trabajar, como se hizo en la pandemia pasada de Gripe A (2009) o en grandes tragedias locales como el atentado a la AMIA o Cromañón”. “Solo queremos medida básicas, como el equipamiento y que nos testeen. Este jueves (28 de mayo) empezaron y solo lo hicieron en las terapias intensivas de cuatro hospitales (públicos porteños). Pedimos que lo hagan en todos”. Dice que en trabajos como enfermería o camilleros hay pluriempleo consecuencia de la precarización laboral: “Un solo trabajador pasa por varios centros de salud, producto de que los sueldos son bajos, es imprescindible testearlos”.

Detalla que aparte del número de profesionales de la salud, la situación en el Ramos es grave porque “cerraron dos servicios y no había personal de enfermería que pueda abordar cada uno”. “Por eso pedimos el ingreso de 50 enfermeros para cubrir a 50 compañeros que se licenciaron por enfermedades de riesgo”. 

Por todas estas situaciones es que protestarán el jueves en el Ramos Mejía, el principal efector de salud en la Comuna 3, la cuarta comuna porteña con más casos de coronavirus dentro de la Ciudad de Buenos Aires.