La subida sostenida del precio del oro en los últimos años ha reactivado un mercado que muchos hogares tenían olvidado: el de las joyas que ya no se usan. Cadenas rotas, pendientes desparejados, anillos heredados o monedas guardadas en un cajón tienen un valor real, y en Bizkaia existen establecimientos especializados en tasarlas, como SilverGold, con tiendas en Bilbao, Barakaldo, Sestao y Santurtzi. Elegir bien dónde acudir influye más en el resultado de lo que suele pensarse.
Por qué la tasación cambia de un día para otro
El valor de una pieza depende de dos variables objetivas, el peso y el quilataje, y de una tercera que se mueve a diario: la cotización internacional del metal. Eso explica por qué dos tasaciones realizadas con una semana de diferencia pueden arrojar cifras distintas para la misma joya.
Los establecimientos que trabajan con criterios profesionales calculan la oferta sobre la cotización del momento exacto de la venta, no sobre una tabla fija, y así se lo indican al cliente antes de cerrar la operación. Es la primera pregunta que conviene hacer al entrar por la puerta.
Cómo funciona el proceso de venta
El cliente entrega las piezas y el profesional las pesa en una báscula homologada, comprobando a continuación el quilataje. Todo el procedimiento debería realizarse a la vista del cliente: si el establecimiento se lleva las joyas a la trastienda para valorarlas, es motivo suficiente para desconfiar.
Sobre ese resultado se formula una oferta que puede aceptarse o rechazarse sin coste alguno. Si se acepta, el cobro es inmediato. Algunos establecimientos permiten además enviar las piezas por correo para recibir un informe de tasación previo y decidir después si se vende o se empeña, una opción útil para quien no reside cerca de la tienda.
El caso de las herencias
Los lotes heredados merecen un tratamiento aparte. Lo recomendable es solicitar una valoración sin compromiso del conjunto antes de tomar cualquier decisión, porque dentro de un lote puede haber piezas cuyo valor como joya supere al del metal por peso, algo que un tasador con experiencia detecta y un cálculo automático no.
Empeñar en lugar de vender
No siempre hace falta deshacerse de la pieza. El servicio de empeño, también llamado venta recuperable, permite obtener liquidez dejando la joya como garantía de un préstamo, sin necesidad de nómina ni de aval. Transcurrido el plazo acordado, el cliente devuelve el importe más los gastos generados y recupera sus piezas.
Muchos de estos establecimientos funcionan también como joyería outlet, comercializando piezas de liquidación o de temporadas anteriores con descuentos que pueden alcanzar el 80 % sobre el precio original. Para el comprador, la garantía de quilataje y la entrega de un certificado con cada compra son los dos elementos que conviene exigir.
En resumen, las señales de fiabilidad son concretas: báscula homologada y visible, explicación del cálculo, ausencia de presión para cerrar la venta, contrato escrito en los empeños y una red de tiendas con dirección física y horario de atención. Comparar dos o tres tasaciones antes de decidir sigue siendo el consejo más útil para quien vende oro por primera vez.








