El texto busca modificar la normativa vigente para fomentar el uso racional del agua potable y promover la captación de agua de lluvia en edificios de propiedad horizontal.
La iniciativa, que ingresó como expediente 1756/2025, propone una reforma integral a la Ley 3684, actualmente vigente, para regular de forma más estricta el uso de agua potable en el riego y la limpieza de veredas, un hábito cotidiano que, según los propios alumnos, suele implicar un uso ineficiente de este recurso vital.
Medidas concretas para un cambio real
El proyecto plantea que los edificios con más de seis unidades funcionales deberán instalar sistemas de captación de agua pluvial y micromedidores en las bocas de riego, a fin de medir el consumo exclusivo para ese uso. Además, se fija un límite mensual de litros permitidos por unidad funcional. En caso de superarlo, los consorcios deberán pagar una tarifa progresiva.
El texto también establece que el riego de veredas:
- Sólo podrá realizarse hasta tres veces por semana.
- Quedará prohibido en días de lluvia.
- No podrá realizarse si no se levantó previamente la basura.
- Deberá evitar el uso de mangueras comunes sin corte automático.
- No se podrá utilizar agua potable para limpiar residuos removibles con escoba o pala.
En paralelo, se proponen campañas de concientización ciudadana, en medios públicos, escuelas y consorcios, para sensibilizar sobre el uso responsable del agua. Como incentivo, aquellos edificios que logren reducir al menos un 30 % del consumo de agua para riego mediante tecnologías sustentables podrán acceder a bonificaciones en el ABL.
Una propuesta ambiental y educativa
Los estudiantes sostienen en los fundamentos del proyecto que «el riego inadecuado puede consumir hasta 250 litros de agua potable por evento», y que prácticas como dejar correr el agua sin supervisión o regar veredas limpias son actos de desperdicio evitables. El texto también destaca que el marco legal actual resulta insuficiente y no contempla el potencial del reuso del agua de lluvia como solución sustentable.
“Inspirado en propuestas escolares destacadas y prácticas internacionales exitosas”, el proyecto busca una “reforma realista, pedagógica y ambientalmente responsable” del uso del agua en la Ciudad.
La iniciativa se alinea con los principios de eficiencia hídrica y justicia ambiental, y refuerza el rol de la educación como motor de propuestas legislativas con impacto urbano.














