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La Línea E del subte, la más relegada de la Comuna 3: reclamos vecinales por modernización urgente

Vecinos de Constitución, Boedo, Flores y Balvanera coinciden en que la Línea E es la más olvidada, con demoras, trenes antiguos y estaciones deterioradas. Por Martín Bustamante.

El subte porteño sigue siendo una de las formas más rápidas de moverse por Buenos Aires, pero no todas las líneas ofrecen la misma experiencia. 

El subte es un aliado indispensable para quienes necesitan trasladarse con rapidez por la Ciudad. Sin embargo, la Línea E, inaugurada en 1944 y con 18 estaciones en un recorrido que une Retiro con Plaza de los Virreyes – Eva Perón, se convirtió en la más relegada de toda la red. A pesar de transportar más de 100.000 pasajeros por día hábil y de ser la única que conecta con todas las demás líneas y con el Premetro, su infraestructura muestra un atraso evidente frente a otras líneas que recibieron inversiones recientes.

Quienes viajan a diario en la Línea E describen un panorama preocupante: estaciones con poca iluminación, paredes deterioradas, señalización deficiente y trenes con frecuencia irregular que obligan a esperar demasiado tiempo en andenes inseguros. Si bien desde junio de 2019 la línea llega a Retiro y combina con la Línea C, la integración con el resto de la red no siempre es práctica para los usuarios.

La concesión del subte está en manos de Emova Movilidad S.A. desde diciembre de 2021, pero en redes sociales y foros especializados en transporte las críticas se repiten: demoras, falta de aire acondicionado, calor extremo en verano, suciedad en formaciones y mala iluminación en los andenes.

Los usuarios plantean una serie de reclamos concretos:

  • Ascensores y escaleras mecánicas para personas mayores, familias con cochecitos y pasajeros con movilidad reducida.
  • Formaciones renovadas, que reemplacen los trenes antiguos que aún circulan con ventanillas abiertas.
  • Señalización clara y visible en todas las estaciones.
  • Mayor eficiencia energética y compromiso ambiental, para que el subte sea una alternativa sustentable frente al uso del auto.

Tanto la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires (artículo 46) como la Constitución Nacional (artículo 42) garantizan el derecho a un servicio público de calidad, eficiente y digno. Sin embargo, al comparar la situación con otras líneas, la desigualdad es evidente: la Línea A sumó 95 coches nuevos, la D y la H recibieron 90 cada una y hasta la B está incluida en el Plan de Modernización Integral de Estaciones. La Línea E, en cambio, quedó al margen de esos avances.

Vecinos y organizaciones barriales insisten en que la modernización es urgente y necesaria. “Los usuarios de la Línea E también merecemos viajar con la misma seguridad, comodidad y dignidad que en el resto de la red”, reclaman.

Mientras tanto, el día a día en los andenes de San José, Entre Ríos, Jujuy, Av. La Plata o Medalla Milagrosa sigue marcado por la incertidumbre y el malestar de miles de pasajeros que esperan que el Estado y la concesionaria prioricen de una vez las mejoras pendientes.