Nuevos coches para tres líneas, renovación de escaleras mecánicas, instalación de ascensores, mejoras de infraestructura y el avance de la licitación de la Línea F forman parte del plan con el que la Ciudad anuncia la «modernización» del sistema. La nueva línea, sin embargo, llega rodeada de cambios en el proyecto, demoras y cuestionamientos ambientales.
El Subte de Buenos Aires atraviesa una etapa de renovación que combina obras sobre la infraestructura existente con la incorporación de nuevos trenes y el proyecto de construir una nueva línea. El Gobierno porteño anunció para los próximos meses una serie de intervenciones que incluyen la llegada de 174 coches nuevos para la Línea B, la compra de formaciones para las líneas A y C, el reemplazo de escaleras mecánicas, nuevos ascensores y trabajos en estaciones, talleres, vías y sistemas eléctricos.
El proyecto más ambicioso es la Línea F, pensada para unir Barracas con Palermo y conectar transversalmente las seis líneas actuales. La Ciudad sostiene que las obras podrían comenzar durante 2027. Pero el proyecto todavía atraviesa un proceso licitatorio que sufrió varias postergaciones y modificaciones, mientras continúa el procedimiento de evaluación ambiental.
La Línea B tendrá una renovación completa de su flota
Uno de los cambios más importantes estará en la Línea B. La Ciudad prevé incorporar 174 coches cero kilómetro, con los que busca reemplazar la totalidad de la flota actual.
Los nuevos trenes tendrán aire acondicionado, cámaras de seguridad, sistema de información visual y auditivo para los pasajeros, iluminación LED antivandálica y asientos longitudinales. Además, estarán preparados para funcionar con tecnología de señalamiento CBTC.
El Gobierno porteño también anunció trabajos sobre la infraestructura de la línea, entre ellos la renovación del sistema eléctrico, el recambio de vías y aparatos de vía y nuevas intervenciones en los talleres. La llegada de los primeros coches está prevista para el primer trimestre de 2027.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, vinculó la renovación con la antigüedad de las formaciones actuales y sostuvo que la decisión apunta a reemplazar una flota que, en parte, supera las seis décadas de uso.
Escaleras mecánicas: 84 equipos serán reemplazados
Otro de los planes en marcha es la renovación de 84 escaleras mecánicas. De acuerdo con la información difundida por la Ciudad, se trata de equipos que por su antigüedad presentan mayores índices de fallas.
La renovación representa cerca del 30% del total de escaleras de la red y está dividida en tres etapas. La distribución prevista alcanza a las líneas A, B, C, D, E y H.
La primera etapa ya terminó con siete equipos renovados en seis estaciones: Pueyrredón y José Hernández, de la Línea D; San Juan, de la C; Varela y General Urquiza, de la E; y Venezuela, de la H.
La segunda etapa contempla otros 36 equipos y ya comenzó, mientras que la tercera se encuentra en proceso de licitación.
El presidente de Subterráneos de Buenos Aires, Javier Ibañez, señaló que parte de las escaleras que serán reemplazadas tienen entre 24 y 31 años, mientras que su vida útil estimada ronda los 25 años.

Más ascensores y estaciones renovadas
La accesibilidad también ocupa un lugar dentro del programa. El denominado Plan de Accesibilidad contempla la incorporación de 12 ascensores en diferentes estaciones.
Entre las obras que ya comenzaron se encuentran los ascensores de Federico Lacroze, en la Línea B, y Plaza de los Virreyes, en la Línea E. También avanzan licitaciones para incorporar seis ascensores en José Hernández y Olleros y otros cuatro en Agüero y Scalabrini Ortiz, todos en la Línea D.
A esto se suma el Plan de Renovación Integral de Estaciones. Según la información oficial, ya fueron intervenidas 20 estaciones y existen otras obras en ejecución. Los trabajos incluyen impermeabilización, pintura, renovación de pisos, iluminación LED, señalización, accesibilidad y nuevo mobiliario.
En paralelo, la Ciudad terminó las obras en la Central Obelisco, uno de los principales puntos de combinación de la red, y continúa con la ampliación del taller y cochera de Congreso de Tucumán.
La ampliación permitirá aumentar la superficie disponible para trabajar sobre las formaciones y mejorar las tareas de mantenimiento de los trenes de la Línea D.

También habrá nuevos coches para las líneas A y C
La renovación no se limita a la Línea B.
La Ciudad prevé incorporar 50 coches nuevos para las líneas A y C, con el objetivo de mejorar las frecuencias. El anuncio forma parte del programa de modernización de la red que contempla inversiones sobre material rodante e infraestructura.
Al mismo tiempo, continúa la renovación de estaciones y otras obras destinadas a mejorar la circulación dentro de los nodos de combinación.
En el Premetro, por su parte, avanza el proyecto conocido como “loop”, que busca conectar los dos ramales existentes mediante una prolongación de aproximadamente 850 metros, junto con obras sobre vías, catenarias, calzadas y paradores.
La gran apuesta: una Línea F transversal
Pero el proyecto que concentra mayor expectativa es la futura Línea F.
La traza proyectada tendrá unos 9,8 kilómetros, entre Barracas y Palermo, y contará con 12 estaciones. El recorrido permitirá combinar con las seis líneas actuales del Subte y con los ferrocarriles Roca y San Martín.
Las estaciones previstas son Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Pizzurno, Recoleta, Pueyrredón, Coronel Díaz, Ecoparque y Pacífico.
La principal característica de la nueva línea será su recorrido transversal. En lugar de llevar a los pasajeros hacia el centro para realizar combinaciones, permitirá conectar distintos corredores de norte a sur.
Esa característica fue destacada por Miguel Núñez Fernández, director general de Infraestructuras de Transporte Colectivo de la Comunidad de Madrid. Durante una visita a Buenos Aires, el funcionario comparó la futura Línea F con la ampliación de la Línea 11 madrileña y señaló que ambas buscan romper con redes predominantemente radiales y mejorar los tiempos de viaje.
El especialista también planteó que las nuevas extensiones deben pensarse dentro de una planificación de largo plazo y adaptarse a la evolución de las ciudades.
Un proyecto que cambió varias veces
La Línea F, sin embargo, todavía no está en etapa de excavación. El proceso de licitación tuvo varias postergaciones y modificaciones.
Según informó enelSubte, la apertura de ofertas fue reprogramada en distintas oportunidades y quedó fijada para el 2 de octubre de 2026. El medio también señaló que durante el proceso se modificó la documentación técnica y que algunos cambios generaron preocupación entre empresas interesadas en participar.
Uno de los cambios señalados fue la reducción de la longitud prevista para los andenes: de 155 a 137 metros. También quedó fuera del alcance de la licitación la construcción de las cocheras previstas bajo el Parque La Vuelta de Obligado y el túnel de enlace operativo entre las líneas F y H, según informó enelSubte.
Para el Gobierno porteño, las modificaciones y postergaciones forman parte de un proceso licitatorio de gran magnitud y buscan que las empresas interesadas puedan cumplir con los requisitos establecidos. Según declaró el Ministerio de Movilidad e Infraestructura a LA NACION, hay más de 40 empresas interesadas, aunque no todas necesariamente podrán presentar ofertas.
El impacto ambiental, otro de los desafíos
La construcción de la Línea F también abrió un debate sobre su impacto ambiental.
En julio, iProfesional informó que la Ciudad debía avanzar con una audiencia pública como parte del procedimiento necesario para obtener el Certificado de Aptitud Ambiental. El medio puso el foco en los riesgos asociados con la excavación de casi 11 kilómetros de túneles en sectores densamente urbanizados.
Entre las cuestiones planteadas aparecen el manejo de la tierra extraída, las vibraciones, el ruido, la calidad del aire, las napas subterráneas y la protección de edificios patrimoniales.
El artículo también señaló que documentación de etapas anteriores del proyecto había identificado sectores potencialmente contaminados a lo largo de la traza, especialmente en áreas de Barracas y Constitución con antecedentes ferroviarios, industriales y de depósitos. Allí se plantea la necesidad de realizar estudios específicos si durante las excavaciones aparecen indicios de contaminación.
Estas observaciones no significan que la obra tenga un impacto ambiental determinado ni que exista contaminación comprobada en toda la traza. Se trata de cuestiones que forman parte del proceso de evaluación ambiental y que deberán ser consideradas antes y durante la construcción.
Entre la renovación del sistema actual y la expansión de la red
El plan de obras anunciado por la Ciudad combina dos necesidades diferentes.
Por un lado, actualizar una red existente que tiene sectores con infraestructura y material rodante de distintas generaciones. La renovación de trenes, escaleras, ascensores, estaciones, vías y sistemas eléctricos apunta a reducir fallas y mejorar las condiciones de viaje.
Por otro, aparece el desafío de volver a expandir la red después de años sin comenzar la construcción de una nueva línea. La Línea F representa en ese sentido un proyecto de mayor escala, tanto por su extensión como por la cantidad de conexiones que podría generar.
El propio especialista madrileño Miguel Núñez Fernández señaló que este tipo de infraestructura debe pensarse con una perspectiva de varias décadas y que los proyectos pueden necesitar modificaciones a medida que cambia la ciudad. En Madrid, explicó, la futura Línea 11 también sufrió modificaciones durante su desarrollo.
En Buenos Aires, el desafío será que esas modificaciones permitan mantener los objetivos centrales del proyecto, mientras se resuelven las cuestiones técnicas, ambientales y financieras todavía pendientes.
La Línea F tiene una fecha de licitación que vuelve a acercarse, una autorización de endeudamiento de hasta US$1.350 millones y un proyecto de 9,8 kilómetros que podría modificar la forma en que miles de pasajeros se desplazan por la Ciudad.
Pero antes de que comiencen las excavaciones quedarán todavía varias etapas por atravesar. El futuro de la red de subtes no dependerá solamente de cuántos trenes nuevos lleguen o de cuántos kilómetros se construyan, sino también de cómo se ejecuten y sostengan esas obras durante las próximas décadas.














