El informe de la Auditoría General de la Ciudad analizó el mantenimiento de la red durante 2025 y detectó falta de indicadores, dificultades para determinar cómo se calcula el abono de mantenimiento y deficiencias en la documentación de Higiene y Seguridad. Además, señaló que el 51,40% de los conceptos incluidos como servicios complementarios correspondían a tareas habituales y recurrentes.
El mantenimiento de la red de Metrobús de la Ciudad de Buenos Aires quedó bajo la lupa de la Auditoría General porteña. Un informe aprobado por unanimidad detectó una serie de debilidades en los mecanismos de control, planificación y seguimiento de las tareas realizadas durante 2025.
La auditoría analizó el trabajo del Ente de Mantenimiento Urbano Integral (EMUI) dentro del Programa 88 “Mejoramiento de las Vías de Tránsito Peatonal y Vehicular” y, específicamente, el Proyecto 63 “Mantenimiento Integral Metrobús”. El trabajo incluyó la red de Metrobús, los Centros de Transbordo y la calle compartida de la avenida Del Libertador.
El informe fue aprobado el 22 de julio de 2026 y las tareas de campo se realizaron entre enero y abril de este año.
Más de $14.000 millones ejecutados durante 2025
El volumen económico de la auditoría tampoco es menor. De acuerdo con los registros analizados, el Proyecto 63 tuvo durante 2025 un monto devengado de $14.101.044.851,25.
El presupuesto sancionado para el proyecto había sido de $20.470 millones, pero el crédito vigente quedó en $17.537 millones, lo que implicó una reducción de aproximadamente 14,33% respecto del presupuesto original.
Sobre ese crédito vigente se registró una ejecución presupuestaria del 80,40%, aunque la propia Auditoría aclaró que se trataba de cifras provisorias porque al momento del análisis todavía no estaba cerrada la Cuenta de Inversión 2025.
La mayor parte del gasto correspondió al mantenimiento integral de la red. El informe identifica seis trazas o zonas dentro del contrato, que en conjunto sumaban 377 paradores al 31 de diciembre de 2025.
La Auditoría no pudo determinar con claridad cómo se calcula el abono
Uno de los principales cuestionamientos apunta al denominado “abono básico por mantenimiento”.
La Auditoría señaló que no encontró parámetros suficientes que permitan conocer y evaluar cómo se construyó el valor certificado para cada traza durante 2025. En particular, indicó que no había evidencias ni unidades de medida tangibles que permitieran relacionar el monto pagado con las características concretas de la infraestructura, los paradores y el equipamiento.
A esto se sumó otra observación: el EMUI no generó indicadores de gestión que permitieran evaluar su desempeño en relación con el programa y el proyecto de mantenimiento.
Para el organismo de control, esta situación dificulta conocer con precisión qué se está pagando por cada servicio y evaluar si los recursos utilizados se corresponden con las necesidades de cada tramo de la red.
La propia Auditoría recomendó elaborar información que permita conocer la composición del abono y crear indicadores de gestión para evaluar el desempeño del EMUI.
El 51,40% de los servicios complementarios eran tareas habituales
Otro de los puntos centrales del informe está relacionado con los servicios complementarios incluidos en el contrato de mantenimiento.
La Auditoría detectó que el 51,40% de los conceptos analizados correspondía a tareas habituales y recurrentes que, según su evaluación, debieron haber sido previstas dentro del mantenimiento básico al momento de elaborar los pliegos.
El porcentaje surge de 37 encomiendas recurrentes sobre un total de 72, vinculadas, entre otras cuestiones, con vidrios, bolardos, botazos, barandas, tubos LED, rejas, fotocélulas y cordones.
Para la AGCBA, la falta de previsión en los pliegos terminó generando una cantidad importante de trabajos complementarios que se repetían en las distintas trazas.
El organismo sostuvo que esa situación no resultaba razonable y que esas tareas debieron incorporarse al rubro correspondiente al abono básico de mantenimiento.
Una parte de las tareas era, según la Auditoría, “obra” y no mantenimiento
El informe también analizó algunas encomiendas específicas.
En la traza del Metrobús 9 de Julio, por ejemplo, se identificaron trabajos relacionados con la instalación de un sistema antivandálico mediante la reposición de vidrios en techos, paredes y cenefas, por un monto certificado de $120,55 millones.
En otra traza, correspondiente al corredor San Martín Sur y los ramales Cruz y Roca, se analizaron trabajos de provisión e instalación de dobles montantes y delineadores flexibles de poliuretano inyectado, por $128,85 millones.
La Auditoría consideró que esas intervenciones no constituían estrictamente tareas de mantenimiento sino una “puesta en valor” de la infraestructura y que, por lo tanto, no deberían haberse encuadrado como servicios complementarios del contrato de mantenimiento.
En términos generales, el informe señaló que los servicios complementarios representaron el 27% del monto adjudicado para el servicio básico de mantenimiento.
A partir de estas observaciones, recomendó que en futuras licitaciones se revise qué tareas deben formar parte del servicio básico y cuáles deberían ser contratadas como obras o intervenciones específicas.
Actas sin firma y dificultades para controlar los trabajos
La Auditoría también puso el foco en la manera en que el propio Estado porteño documentaba el seguimiento de las tareas.
Según el informe, las actas de mantenimiento de las trazas elaboradas por la inspección del EMUI no tenían firma ni sello que identificara al responsable de esa labor.
Para el organismo, esto impidió contar con elementos suficientes para evaluar el seguimiento continuo de los cronogramas de obras y servicios.
Entre las recomendaciones, la AGCBA planteó que las actas que acreditan y convalidan la ejecución de los servicios sean rubricadas por el cuerpo de inspectores.
Higiene y Seguridad: observaciones sobre la documentación
Uno de los aspectos más sensibles del informe aparece en las condiciones de Higiene y Seguridad relacionadas con los trabajos de mantenimiento.
La Auditoría sostuvo que las planillas presentadas eran insuficientes porque no contaban con el sello del profesional competente, lo que impedía validar técnicamente la documentación.
Además, en el 45,16% de las planillas de inspección se verificó un cumplimiento parcial en la provisión de Elementos de Protección Personal (EPP), mientras que en el 9,68% se constató un incumplimiento total.
El informe agrega otro dato: solamente el 10% de las planillas de inspección de Higiene y Seguridad verificaba el cumplimiento de los elementos de seguridad y señalización en obra.
También señaló que no constaba documentación relacionada con controles y auditorías de máquinas, equipos y herramientas de obra, ni registros que acreditaran la capacitación del personal en materia de seguridad e higiene.
La Auditoría recomendó, en consecuencia, cumplir tanto con la normativa vigente como con las exigencias establecidas en los pliegos licitatorios en materia de Higiene y Seguridad.
Un problema de registración presupuestaria
El informe también detectó una cuestión vinculada con la forma en que se registró presupuestariamente el sistema de telegestión de la red de Metrobús y Centros de Transbordo.
La Auditoría consideró que el devengamiento de 2025 debería haber sido imputado mediante una apertura programática que identificara de manera más precisa el objeto de esa contratación.
En su descargo, el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana reconoció que se trató de un error material de registración y señaló que adoptaría medidas para fortalecer los controles internos y evitar situaciones similares.
El informe aclara además que esa imputación correspondió a una redeterminación de precios de 2024 y no a nuevos trabajos ejecutados durante 2025.
¿Qué concluyó la Auditoría?
El informe no cuestiona la existencia del servicio de mantenimiento de la red, sino que pone el foco en cómo se planifica, controla, documenta y evalúa.
La conclusión identifica debilidades de control interno relacionadas con la falta de parámetros para evaluar el abono de mantenimiento, la ausencia de indicadores de gestión y los problemas detectados en las planillas de Higiene y Seguridad.
Además, plantea que algunos servicios complementarios incluidos en la licitación respondían a situaciones habituales y recurrentes que podrían haber sido incorporadas directamente al servicio básico.
En definitiva, la auditoría plantea una discusión sobre la eficiencia y transparencia del mantenimiento de una infraestructura utilizada diariamente por miles de pasajeros.
Con más de $14.100 millones devengados durante 2025 y una red que al cierre del año contaba con 377 paradores, el organismo de control considera necesario mejorar los mecanismos que permiten saber qué se mantiene, cuánto cuesta cada tarea, quién certifica que fue realizada y bajo qué condiciones de seguridad se ejecutan los trabajos.
La recomendación general apunta a contar con más información, mejores indicadores y una planificación más precisa, especialmente de cara a los próximos procesos de contratación.













