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Milonga Congreso: tango, encuentro y vida comunitaria en la Plaza de los Dos Congresos

Con clases y milongas de lunes a sábados, Milonga Congreso construye una comunidad alrededor del tango en la Plaza de los Dos Congresos. Un proyecto legislativo propone reconocer su aporte cultural. Por María Úbeda.
Milonga Congreso

De lunes a sábados, la glorieta de la Plaza del Congreso se transforma en una pista de baile al aire libre. Con clases, música y encuentros que reúnen a decenas de personas, Milonga Congreso recupera una tradición porteña y convierte el espacio público en un lugar de participación cultural.

En la glorieta de la Plaza del Congreso, sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, entre Solís y Virrey Ceballos, el tango tiene una cita cotidiana. Allí funciona Milonga Congreso, una iniciativa comunitaria que convoca a bailarines, vecinos, docentes, artistas y visitantes para compartir una de las expresiones más representativas de la cultura porteña.

La propuesta funciona de lunes a sábados, con clases a las 19.30 y milonga de 20 a 23, aunque los horarios se adaptan según la época del año. En cada jornada participan entre 50 y 100 personas, de acuerdo con los datos incluidos en el proyecto presentado ante la Legislatura porteña.

Más allá del baile, la milonga busca recuperar el espacio público como ámbito de encuentro. La música, el movimiento y la interacción entre personas de distintas edades construyen una experiencia comunitaria que vuelve a poner al tango en las calles de Buenos Aires.

Una iniciativa que creció alrededor del tango

Milonga Congreso funciona en la plaza desde el 2 de enero de 2025. Sin embargo, sus raíces se vinculan con una experiencia comunitaria desarrollada durante la pandemia de Covid-19, que sirvió como antecedente para la construcción del proyecto.

Humberto Morisse y Debra Pereiro Wuiovich impulsan y sostienen la iniciativa junto con un equipo de colaboradores, docentes y artistas. A su alrededor se fue formando una comunidad que participa de las clases, los encuentros y las actividades vinculadas con el tango.

La propuesta recupera una tradición arraigada en los barrios porteños: reunirse para bailar, compartir música y construir vínculos en espacios comunes. En lugar de limitar la práctica a una sala o a un circuito cerrado, la milonga se desarrolla a la vista de quienes transitan la plaza y se integra a la dinámica cotidiana del lugar.

La comunidad también cuenta con canales de comunicación propios. Según los fundamentos del proyecto legislativo, su grupo de comunicación reúne aproximadamente a 300 personas y su cuenta de Instagram alcanza cerca de 5.000 seguidores.

La plaza como espacio de convivencia

Uno de los rasgos destacados de Milonga Congreso es su convivencia con otras actividades y organizaciones que utilizan la Plaza del Congreso.

En ese espacio confluyen expresiones sociales, políticas, religiosas, culturales y artísticas, además de grupos deportivos e iniciativas comunitarias. La milonga estableció vínculos con una escuela de boxeo y con organizaciones que brindan alimentos y asistencia en la plaza.

Esa convivencia muestra una de las posibilidades del espacio público: funcionar como punto de encuentro entre personas y colectivos con intereses diferentes, sin que la actividad cultural desplace necesariamente a las demás.

La milonga también desarrolla actividades en otros espacios de la zona, con propuestas que buscan poner en valor ámbitos culturales y comunitarios cercanos a la plaza.

El tango aporta, además, una dimensión vinculada con el bienestar físico y social. Bailar requiere movimiento, coordinación, equilibrio y memoria, pero también implica comunicación, expresión corporal y construcción de pertenencia.

En ese sentido, una milonga al aire libre puede convertirse en una forma accesible de acercarse a una práctica artística, compartir una actividad física y generar vínculos con otras personas.

El tango como patrimonio cultural vivo

El tango forma parte de la identidad cultural de Buenos Aires, pero su continuidad también depende de los espacios donde se practica, se enseña y se comparte cotidianamente.

Milonga Congreso se inscribe en esa tradición al llevar el baile a una plaza céntrica y abrirlo a una comunidad que reúne a bailarines habituales, personas que se acercan por primera vez y visitantes de la Ciudad.

La iniciativa propone una manera de habitar el espacio público a través de la cultura. La glorieta deja de ser solamente un lugar de paso y se transforma, durante varias horas, en un ámbito para la música, el movimiento y el encuentro ciudadano.

Un proyecto para reconocer su aporte cultural

La trayectoria de Milonga Congreso también llegó a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. El diputado Alejandro David Salvatierra presentó un proyecto de declaración para reconocer sus actividades como de interés cultural para el distrito.

La iniciativa destaca el arraigo territorial de la milonga, su convocatoria y su contribución a la vida cultural de la Plaza del Congreso. También subraya su capacidad para generar vínculos entre generaciones y promover la convivencia entre distintas expresiones de la sociedad civil.

El documento sostiene que la propuesta recupera las raíces culturales de la Ciudad y genera un espacio de actividad física, expresión artística e integración comunitaria.

Se trata de un proyecto de declaración: el documento presentado no acredita que el reconocimiento ya haya sido aprobado por la Legislatura.

Mientras avanza ese trámite institucional, Milonga Congreso continúa construyendo su lugar en la vida cotidiana de la plaza. Con clases, encuentros y una comunidad que crece alrededor del tango, la iniciativa demuestra que las tradiciones culturales también pueden renovarse cuando encuentran espacio en las calles y se convierten en una experiencia compartida.