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Agua Nómade, una red que vincula bares, centros culturales y espacios verdes para reducir el uso de plásticos

Se trata de un proyecto para generar conciencia en crecimiento. Ya se han sumado locales de Balvanera, San Cristóbal y alrededores.

Se trata de un proyecto para generar conciencia en crecimiento. Ya se han sumado locales de Balvanera, San Cristóbal y alrededores.

Desalentar los plásticos de un solo uso. Reducir el volumen de residuos en la ciudad. Contribuir a un ambiente sostenible. El proyecto Agua Nómade fomenta que los ciudadanos utilicen botellas reutilizables (como por ejemplo de vidrio o metal) y las orientan sobre dónde cargar agua potable en centros culturales, bares, teatros y espacios públicos. 

Desde sus comienzos, varios bares, centros culturales y demás locales de Balvanera y San Cristóbal se han sumado a este proyecto. 

Mediante un mapa digital en la página oficial de Agua Nómade se indica dónde recargar agua potable (corriente o filtrada).

“Agua Nómade es una red de puntos de recarga de agua para tu botella reutilizable. Algunos son gratuitos, otros cobran un precio por la recarga, pero lo seguro es que en todos vas a encontrar agua fresca y segura para llevarte en tu botella. De eso se trata Agua Nómade: agua económica, ecológica, cuando y donde la necesitas. Recordá: evitá recargar las botellas descartables de agua mineral o gaseosa. Para que la recarga sea segura e higiénica, usá solo botellas recargables”, dicen los creadores en su web oficial.

“¿Por qué Agua Nómade? Te contamos algunas razones pero existen muchas más: cada recarga ayuda a reducir el plástico que tiramos en la ciudad, que representa el 13% de los residuos; es 100% agua, la misma que tomás en tu casa o que compras en botellas; en la mayoría de los sitios la recarga es gratuita. En los que no, vas a pagar menos de lo que sale el agua embotellada”.

“El punto en común que tienen todas las estaciones de recarga es que es agua no embotellada y apta para consumo. Puede ser agua de un dispenser, agua corriente, filtrada; fría o a temperatura ambiente. podés acercarte con tu botella recargable de plástico o metal. Es importante tener en cuenta que no es seguro recargar las botellas de plástico PET (las comunes de agua y gaseosa) que no fueron diseñadas para ser reutilizadas”, agregan.

La lista de Balvanera, San Cristóbal y alrededores está integrada, hasta el momento, por: 

Centros culturales, bares, restaurantes: 

Agua corriente en Centro Cultural El Deseo (Saavedra 569).

Agua filtrada en Espacio Cultural Benigno (Chiclana 3045). 

Agua de dispenser en Heladería Faricci Congreso (Entre Ríos 301).

Dispenser en Comedor Estudiantil Facultad de Económicas (Córdoba y Uriburu).

Agua filtrada en Starbucks (Avenida Rivadavia 2179).

Agua corriente en Spika Lion (Riobamba 485).

Agua de dispenser ($20) o Agua corriente (gratis) en Kingeliam (Lavalle 2980).

Agua corriente en The Leader Bar (Tomás Manuel de Anchorena 685).

Agua corriente en Cooperativa Bar Casona de Humahuaca (Humahuaca 3508).

Agua corriente en Páramo Cultural (Carlos Calvo 3974).

Agua filtrada en Cobin Café (Precio: valor colaborativo; Jerónimo Salguero 399).

Agua corriente en La Coop Librería (Bulnes 640).

Agua filtrada y agua corriente en En Ayunas Café (Jerónimo Salguero 574).

Agua corriente en Batacazo Cultural (Avenida Medrano 627).

Espacios públicos: 

Canilla en Plaza Primero de Mayo (Alsina y Pasco).

Canilla en Parque de la Estación (Gallo y Perón).

Canilla en Plaza del Congreso (Entre Ríos y Rivadavia)

Canilla en Plaza Monseñor Miguel de Andrea (Córdoba y Jean Jaurés).

Canilla en Plaza Almagro (Bulnes y Sarmiento).

Canilla en Plaza Medrano sobre FFCC Sarmiento (Medrano y Mitre).

Canilla Plaza Boedo (Carlos Calvo y Loria). 

No están mapeados, pero en la Comuna 3 se puede incluir el agua de las canillas en las Plaza Martín Fierro (Oruro y Urquiza); Velasco Ibarra (Jujuy y México). También en la Sede Comunal 3 del primer piso del Spinetto (Moreno y Pichincha) y la Subsede Comunal 3 (Sarandí y Cochabamba). Se puede sumar la Sede Comunal 5 en la Plaza Boedo de Loria y Carlos Calvo, donde hacen tramites administrativos vecinos de Almagro y Boedo y linda con San Cristóbal. 

Reducir la cantidad de plástico empleado en el día a día es un asunto de Estado también, no solo de la sociedad civil, si bien esta última dinamiza primero muchas de las políticas públicas posteriores. 

Al respecto, hay datos oficiales que inquietan: “En 2018, la Ciudad generó 7.328 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos de las cuales 2.300 toneladas son residuos de construcción y aproximadamente un 12,6% de las 5 mil toneladas restantes corresponden a residuos plásticos identificables, lo que es equivalente a 227 mil toneladas al año. Es decir, en la Ciudad de Buenos Aires se consume y descarta 78 kilos por persona, el doble de kilos que en el resto del país”.

En enero de este año, la Secretaría de Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires emitió una Resolución que “recomienda interrumpir la entrega y/o expendio de vasos plásticos de un solo uso en las dependencias u oficinas a los organismos de la Administración Centralizada y Descentralizada, Empresas y/o Sociedades del Estado del Poder Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

“La presente recomendación no puede, en modo alguno, afectar procedimientos médicos o de atención de pacientes, sean o no de emergencia, que se realicen en hospitales o centros de salud y en los cuales sea necesaria la utilización de vasos plásticos de un solo uso”, resaltan fuentes oficiales para evitar malos entendidos.

“Los vasos plásticos utilizados en las dependencias del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cumplen con la condición de ser descartables, o “de un solo uso”, lo cual implica que son utilizados solo una vez y por muy poco tiempo, para luego ser descartados. Resulta necesario recomendar a los organismos referidos, la interrupción de la entrega y/o expendio de vasos plásticos de un solo uso, en las dependencias u oficinas en las que presten servicios, a fin de evitar la generación de residuos a partir del desecho de los vasos mencionados, promoviendo su reemplazo hacia alternativas reutilizables”.

Esta acción representa “un paso más hacia la reducción de generación de residuos plásticos”, en línea con las experiencias obtenidas sobre prohibición de entrega de bolsas plásticas no biodegradables en los hipermercados, supermercados y autoservicios de alimentos y bebidas y sobre la prohibición de entrega, utilización y expendio de sorbetes plásticos de un solo uso”.

“La reducción del consumo de plástico, no obstante la responsabilidad que le cabe a la sociedad en su conjunto, es un saludable objetivo que debe perseguir la Administración Pública”, dice el Gobierno porteño.