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Buenos Aires bajo el agua: Inundaciones causan estragos en el sur Balvanera y San Cristóbal

Los efectos más devastadores se hicieron sentir en el sur de la ciudad, donde la falta de obras públicas, mantenimiento y urbanización adecuada exacerbó la crisis. Por Martín Bustamante.

El martes 12 de marzo del presente año, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se vio azotada por fuertes tormentas que desencadenaron inundaciones de proporciones alarmantes.

Los residentes de estas zonas fueron testigos de una escena desoladora: autos flotando en las calles convertidas en ríos, viviendas invadidas por el agua, cortes de luz, electrodomésticos destrozados y pérdidas materiales irreparables. Esta tragedia evidencia la urgente necesidad de intervención por parte de las autoridades locales.

Falta de prevención

Es importante señalar que, a pesar de las alertas emitidas por el servicio meteorológico nacional, ninguna medida de contingencia fue implementada por el Gobierno de la Ciudad para prevenir estas inundaciones. Esta falta de acción pone en evidencia una preocupante negligencia en la protección y seguridad de los ciudadanos frente a eventos climáticos extremos.

El impacto devastador de estas inundaciones no es casualidad, sino el resultado de años de desinversión en infraestructura pluvial. Entre 2016 y 2023, el programa destinado al mejoramiento del sistema pluvial experimentó una alarmante reducción del 43% en su financiamiento real. Esta disminución de recursos ha dejado a la ciudad vulnerable ante fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.

Las consecuencias

La falta de inversión adecuada en infraestructura ha tenido consecuencias catastróficas para los residentes de las zonas afectadas. La ausencia de obras de prevención y mitigación ha exacerbado los daños sufridos y ha dejado a miles de personas en una situación de vulnerabilidad extrema.

Es hora de que las autoridades reconozcan la gravedad de la situación y tomen medidas concretas para proteger a los ciudadanos. La inversión en infraestructura pluvial debe ser una prioridad, no solo para evitar tragedias futuras, sino también para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los habitantes de Buenos Aires.

La comunidad no puede seguir siendo víctima de la negligencia y la falta de acción gubernamental. Es hora de exigir respuestas y soluciones tangibles ante una crisis que afecta a miles de personas cada vez que llueve con intensidad en nuestra ciudad.