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Club de Compostaje Balvanera: vecinos se organizan para transformar residuos orgánicos en tierra fértil

Vecinos de Balvanera crearon un club autogestionado para promover el compostaje y reducir los residuos orgánicos. Cecilia Lloret explica cómo preparan la primera compostera en Plaza Tuñón y cómo sumarse a la iniciativa. Por Martín Bustamante.
Club de compostaje Balvanera

La iniciativa autogestionada nació para promover el compostaje comunitario y generar espacios de encuentro en el barrio. Cecilia Lloret, integrante del club, explicó cómo preparan la primera compostera en Plaza Raúl González Tuñón, qué actividades desarrollan y por qué buscan sumar voluntarios para extender la propuesta a otras plazas de la Comuna 3.

En Balvanera, un grupo de vecinos decidió organizarse para reducir los residuos orgánicos y promover prácticas ambientales en los espacios públicos. Así nació el Club de Compostaje Balvanera, una iniciativa autogestionada que busca instalar composteras comunitarias, ofrecer talleres y fortalecer los vínculos entre quienes viven en el barrio.

Cecilia Lloret, integrante del proyecto, explicó en diálogo con Abran Paso que la propuesta surgió ante la falta de espacios cercanos para compostar y las dificultades que encuentran los vecinos para separar y gestionar sus residuos. El objetivo es desarrollar una experiencia solidaria que complemente las políticas públicas, sin reemplazar la responsabilidad del Gobierno de la Ciudad en la gestión integral de los residuos urbanos.

La primera compostera que prepara el grupo está destinada a la Plaza Raúl González Tuñón, ubicada en la calle 24 de Noviembre al 100, en Balvanera. A partir de esa experiencia, los integrantes esperan sumar participantes y extender el proyecto a otros espacios verdes de la Comuna 3.

Compostaje comunitario para reducir los residuos

Lloret señaló que los residuos orgánicos representan una parte importante de la basura cotidiana. Según explicó, pueden representar entre el 40% y el 50% de los residuos que genera una persona en su consumo diario.

El compostaje permite aprovechar restos orgánicos vegetales para producir un material que mejora las condiciones del suelo y puede utilizarse para las plantas. En lugar de terminar mezclados con los residuos comunes, estos materiales atraviesan un proceso de descomposición controlada que da como resultado una enmienda fértil.

Para la integrante del club, el desafío no consiste solamente en instalar recipientes, sino también en enseñar cómo utilizarlos y garantizar su mantenimiento. Una compostera necesita determinados cuidados para que el proceso se desarrolle correctamente y no genere olores desagradables ni atraiga insectos.

Por eso, la iniciativa contempla la preparación de instructivos, la identificación de cada recipiente y la organización de encuentros y capacitaciones. La idea es que los vecinos puedan participar de manera sencilla, con información accesible y acompañamiento de quienes se ocupan de cada compostera.

La primera compostera se prepara en Plaza Tuñón

La puesta en marcha del proyecto requiere trabajo colectivo y la colaboración de personas que aporten materiales, herramientas y conocimientos.

Lloret contó que, durante uno de los primeros encuentros de preparación, el grupo consiguió un tambor de 100 litros donado por una persona vinculada con otra experiencia de compostaje. Los vecinos se reunieron para adaptar el recipiente y definir cómo organizar su funcionamiento.

La jornada incluyó tareas manuales, intercambio de ideas sobre la ubicación más adecuada y la elaboración del instructivo que acompañará a la compostera. También comenzaron a pensar cómo organizar las responsabilidades para que el recipiente tenga un seguimiento regular.

La planificación contempla que cada compostera cuente con una persona responsable y un grupo de vecinos que colaboren con su cuidado. De esta manera, el club busca evitar que los recipientes queden abandonados y promover una participación sostenida en el tiempo.

Según explicó Lloret, el proceso hasta obtener compost puede llevar alrededor de seis meses. Durante ese período, los participantes deberán ocuparse de incorporar los materiales adecuados y mantener las condiciones necesarias para que avance la descomposición.

Una vez obtenido, el compost suele distribuirse entre los vecinos para utilizarlo en plantas y macetas. La integrante del club destacó que el producto resulta muy valorado por quienes participan, al tratarse de un resultado concreto del trabajo comunitario.

Una propuesta ambiental que también busca generar comunidad

El compostaje es el eje del proyecto, pero no la única actividad que promueven sus integrantes. El grupo también desarrolla propuestas junto con Casa Balvanera, entre ellas un espacio de ajedrez y encuentros para intercambiar plantas, plantines y ejemplares de flora nativa.

Lloret destacó la cantidad de personas que se acercan a estas actividades y, en particular, el interés que despiertan entre chicos y chicas. El contacto con la tierra, las plantas y las tareas de cuidado permite acercar a las infancias a prácticas ambientales y generar oportunidades de aprendizaje compartido.

La integrante del club también remarcó la importancia de recuperar espacios de encuentro vecinal. En un contexto que describió como difícil para la organización comunitaria, considera que estas propuestas permiten construir vínculos y promover la solidaridad a través de actividades concretas.

El proyecto se inspira en experiencias de otros barrios porteños. Sus integrantes mantienen contacto con organizaciones que ya desarrollan tareas de compostaje y trabajan en red para conseguir materiales, compartir conocimientos y resolver necesidades prácticas.

Entre los recursos que necesitan se encuentran los recipientes para las composteras y la viruta, que ayuda a mantener una estructura adecuada dentro del material en proceso. La colaboración entre grupos permite acceder a esos elementos y fortalecer una iniciativa que todavía está en su etapa inicial.

El rol de los vecinos y la responsabilidad del Estado

Lloret aclaró que el Club de Compostaje Balvanera no pretende resolver por sí solo el problema de los residuos urbanos de la Ciudad. Por su escala, las composteras comunitarias pueden procesar una cantidad limitada de materiales frente al volumen total que se genera diariamente.

Su principal aporte, explicó, consiste en promover la reducción de residuos, generar conciencia ambiental y construir espacios de participación. La gestión integral de la basura, la disponibilidad de contenedores para reciclables y la infraestructura necesaria siguen siendo responsabilidades que corresponden al Gobierno de la Ciudad.

En ese sentido, la integrante del club planteó que la iniciativa vecinal debe entenderse como una propuesta complementaria a las políticas públicas. También señaló la necesidad de mejorar la difusión de las prácticas de separación de residuos y ampliar las alternativas disponibles para los vecinos de la Comuna 3.

El grupo se puso en contacto con la Comisión de Espacio Público y Ambiente del Consejo Consultivo Comunal 3 para dar a conocer sus actividades y buscar formas de colaboración. La intención es que más personas sepan cómo participar y que el proyecto pueda desarrollarse en coordinación con otros actores del barrio.

Cómo sumarse al Club de Compostaje Balvanera

Uno de los objetivos principales es incorporar nuevos voluntarios. Lloret explicó que cada compostera necesita personas que se ocupen de su seguimiento y que la expansión a otras plazas dependerá de la participación de vecinos que vivan cerca de esos espacios.

La propuesta busca que el compostaje sea una actividad accesible, sin necesidad de trasladarse largas distancias. Por eso, el club aspira a formar grupos de trabajo en distintos sectores de Balvanera y, más adelante, extender la experiencia a San Cristóbal.

Quienes tengan interés en participar pueden conocer las actividades y las convocatorias a través de Instagram, en la cuenta @clubdelcompostajebalvanera.

La iniciativa apuesta a que una práctica ambiental cotidiana se convierta también en una herramienta de encuentro. Transformar restos orgánicos en tierra fértil es el objetivo concreto; organizarse para cuidar los espacios compartidos y construir redes de solidaridad es parte del horizonte que sus impulsores buscan ampliar en la Comuna 3.