El Club Social y Deportivo Juventud de San Cristóbal nació con una idea clara: ofrecer un espacio de pertenencia para niños, niñas y adolescentes de la Comuna 3 a través del deporte. Lo que comenzó como la iniciativa de un grupo de ocho amigos del barrio hoy reúne decenas de familias alrededor del futsal y de otras actividades deportivas y recreativas, consolidándose como una propuesta comunitaria que busca fortalecer los vínculos sociales y alejar a los jóvenes de situaciones de vulnerabilidad.
Así lo explicó el presidente de la institución, Pablo Ricarte, durante una entrevista con Abran Paso, donde repasó el crecimiento del club, los desafíos cotidianos para sostener el proyecto y la importancia de recuperar el espíritu de los clubes de barrio.
Un club nacido desde el compromiso con San Cristóbal
Ricarte contó que el club es conducido por un grupo de ocho vecinos, integrado por hombres y mujeres, todos con una fuerte vinculación con San Cristóbal.
«Somos todos amigos y todos de la Comuna 3», resumió.
La iniciativa surgió luego de años de participación en distintas actividades sociales dentro del barrio. Ese recorrido les permitió identificar una necesidad concreta: generar espacios donde chicos y chicas pudieran desarrollar actividades deportivas y encontrar una red de contención.
«Veíamos muchos chicos en la plaza, dando vueltas por el barrio. Entonces pensamos cómo podíamos ayudar desde lo social sumándole el deporte.»
Con esa idea nació el Club Juventud de San Cristóbal, una institución que pone el acento en la inclusión antes que en la competencia.
El futsal, el motor del proyecto
Actualmente el futsal constituye la principal actividad deportiva de la institución.
El club cuenta con categorías que abarcan prácticamente todas las edades:
- Senior.
- Junior.
- Primera a Octava división.
- Categorías promocionales para chicos nacidos entre 2016 y 2020.
La propuesta permite que niños, adolescentes y adultos encuentren un espacio donde entrenar, competir y compartir experiencias.
Además del futsal, la institución continúa ampliando su oferta deportiva.
Más actividades para el barrio
En la sede funcionan distintas disciplinas que buscan atraer a vecinos de todas las edades.
Actualmente se dictan clases de:
- Taekwondo.
- Boxeo.
- Entrenamiento funcional.
Durante los próximos meses también comenzarán nuevas propuestas como:
- Zumba.
- Supa’anki.
La ampliación de actividades responde al crecimiento del club y a la disponibilidad de nuevos espacios para desarrollar propuestas recreativas.
Un trabajo que va mucho más allá del deporte
Aunque el fútbol ocupa un lugar central, Pablo Ricarte insiste en que el verdadero objetivo del club es otro.
«Preferimos que los chicos vengan al club antes que estén dando vueltas por el barrio.»
La institución intenta acompañar las distintas realidades que atraviesan muchas familias de San Cristóbal.
En algunos casos, los dirigentes ayudan a conseguir botines o colaboran para que ningún niño deje de asistir por dificultades económicas.
«No vamos a dejar a un chico afuera porque no pueda pagar la cuota o porque no tenga botines.»
La prioridad es que todos puedan participar.
Cuando un abrazo vale más que un campeonato
Consultado sobre los logros obtenidos desde la creación del club, Ricarte aseguró que las mayores satisfacciones no llegan dentro de la cancha.
«Nos damos cuenta de que estamos haciendo las cosas bien cuando un chico viene, te abraza y te demuestra cariño.»
Para los integrantes de la comisión directiva, esos gestos reflejan que el club logró convertirse en un espacio de confianza para muchos niños y adolescentes.
Detrás de cada entrenamiento también existe un seguimiento cotidiano sobre la realidad de cada jugador.
«Sabemos cómo están en su casa, en la escuela y tratamos de acompañarlos.»
Entrenar en distintos espacios de la Comuna 3
Debido al crecimiento de las categorías, el club desarrolla sus actividades en diferentes sedes.
Las divisiones mayores entrenan en el Polideportivo Manuel Belgrano, ubicado sobre la calle Funes.
Las categorías menores utilizan el Polideportivo Martín Fierro, gracias a un convenio mediante el cual el Gobierno de la Ciudad facilita el uso del espacio.
Para disputar los partidos como local, Juventud de San Cristóbal alquila las instalaciones del predio del Sindicato Argentino de Televisión (SATSAID), también ubicado dentro de la Comuna 3.
«Nos gusta jugar en el barrio porque así pueden venir las familias, los amigos y los vecinos.»
Los desafíos económicos de sostener un club
Como ocurre con muchas instituciones barriales, el sostenimiento económico representa uno de los principales desafíos.
El alquiler de canchas, los traslados para disputar partidos como visitante y la compra de materiales generan costos permanentes.
A eso se suma el acompañamiento a familias que atraviesan dificultades económicas.
«Hay chicos que necesitan que los llevemos a jugar o que les demos una mano con distintas cosas.»
Por eso la institución intenta combinar el esfuerzo de dirigentes, familias y colaboradores para mantener abiertas todas las actividades.
Recuperar el espíritu del club de barrio
Para Pablo Ricarte, el proyecto apunta también a recuperar una tradición que marcó durante décadas la vida de los barrios porteños.
Los clubes sociales funcionaban como espacios donde distintas generaciones compartían actividades deportivas, culturales y recreativas, fortaleciendo el sentido de comunidad.
Ese espíritu continúa guiando el trabajo cotidiano del Club Juventud de San Cristóbal.
«Queremos que se sientan contenidos, que hagan deporte y que encuentren un lugar donde estar.»
Una invitación para toda la comunidad
Además de las actividades deportivas, la institución organiza propuestas abiertas para el barrio.
El próximo 30 de agosto realizará una gran celebración por el Día del Niño en la Plaza Martín Fierro, organizada por el grupo de dirigentes junto con numerosos colaboradores y voluntarios.
La jornada buscará reunir a las familias de San Cristóbal alrededor de juegos, actividades recreativas y distintas propuestas para las infancias.
La iniciativa resume el objetivo que impulsa al Club Juventud de San Cristóbal desde sus comienzos: construir comunidad a través del deporte, fortalecer los vínculos entre vecinos y ofrecer a niños, niñas y adolescentes un espacio donde crecer acompañados. Porque, muchas veces, un club de barrio representa mucho más que una cancha: es un lugar donde se aprende a compartir, a respetar y a sentirse parte de una comunidad.











