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Cómo sigue la lucha de los vecinos por la plaza en Perón y Ayacucho

Hoy escombro. ¿Mañana? Foto. Miembros del Consejo Consultivo de la Comuna 3

En el lugar está proyectada la construcción de un edificio de 20 pisos. Los ciudadanos han elevado escritos a distintos organismos como la Junta Comunal 3 y la Defensoría del Pueblo. Preocupa la cuestión ambiental, porque allí antaño funcionó una estación de servicio.

A fines del año pasado, los vecinos de la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal) iniciaron una lucha para construir una plaza pública de suelo verde absorbente en la esquina de Perón y Ayacucho, en la zona de Once, una de las más cementadas de la Ciudad de Buenos Aires. Allí funcionó una estación de servicio de grandes dimensiones y hay en marcha un proyecto inmobiliario. Primero realizaron actos públicos, luego juntaron firmas para expropiar el terreno y ahora continúan por la vía institucional ante la Junta Comunal 3, Defensoría del Pueblo de CABA y otros organismos. También preocupa la cuestión ambiental, ya que allí hubo alojados tanques de combustible.

En el marco de una actividad denominada Resistencia Verde, donde hubo a comienzos de diciembre actividades simultáneas por luchas territoriales porteñas vinculadas al planeamiento urbano y la calidad de vida, los integrantes del Conejo Consultivo Comunal 3 (Balvanera y San Cristóbal) se concentraron en esta esquina de Once para visibilizar la lucha por más espacios verdes.

Ese fue el puntapié inicial por el cual inició un reclamo sostenido que aún continúa vigente. A esa actividad se le sucedió otro acto más, en el cual juntaron cientos de firmas de vecinos y ciudadanos interesados.

“Que se declare de utilidad pública y sujeto a expropiación el terreno ubicado en la intersección de las calles Ayacucho y Tte. Gral. Juan D. Perón y se destine el mismo a la creación de un espacio verde que funcione como plaza pública de uso común. Motiva esta petición la enorme carencia de espacios verdes en nuestro barrio de Balvanera, Comuna 3, que a la fecha consideramos en emergencia ambiental y estado crítico”, indica la nota elaborada por el Consultivo que contó con gran cantidad de adhesiones.

“Nuestro entorno urbano no es apto, ni equilibrado, ni sano para el desarrollo humano. Los índices de espacio verde por habitante ubican a nuestra Comuna 3 en el rango más bajo de toda la ciudad, muy lejos del promedio general y absolutamente distante de los metros cuadrados recomendados por universidades y organismos internacionales”, añadieron.

El siguiente paso fue escribir una nota destinada a la Junta Comunal 3, la cual se aprobó en la asamblea ordinaria del Consultivo del 10 de diciembre. Se le adjuntaron las firmas correspondientes.

“El mantenimiento de la situación de crisis descripta nos genera daños psíquicos y físicos, agravados en niños, y ancianos y consecuentemente costos al sistema de salud estatal y privado. Urge revertir esta situación y destinar para espacio verde el suelo ahora disponible, como es el caso de este terreno vacío, que será un paliativo ante la enorme carencia arrastrada. Generaciones actuales y por venir agradecerán su urgente intervención y responsabilidad en la aprobación inmediata de esta petición”, añadía el texto.

La nota fue enviada el 13 de diciembre a la Junta Comunal 3 y tuvo respuesta el 3 de enero de este año. De forma muy breve, desde la presidencia de la Junta, a cargo de Silvia Collin, se expresó que “la expropiación no es competencia de ésta Comuna 3”.

Ante este pronunciamiento se abren varias líneas de análisis. Por un lado, los vecinos consultados por este medio señalaron que se trata de una afirmación redundante, ya que la Ley N° 1.777 que regula el funcionamiento de las Comunas no las faculta a realizar esta acción. Es mediante la aprobación de leyes locales, según establece la Ley porteña N° 238.

“La utilidad pública de un bien o de un conjunto de bienes es el fundamento de toda expropiación y comprende todos los casos en que se procure la satisfacción del bien común. Se declara por una Ley especial, que determina el sujeto expropiante”, indica su artículo primero.

“En tal caso la ley de declaración de utilidad pública, que debe incluir en su trámite legislativo la realización obligatoria de una audiencia pública, debe mencionar expresamente al expropiante autorizado y el destino que se dará a los bienes que constituyen su objeto”, expone el tercero.

De este modo, hay quienes piensan que sigue en marcha la idea de expropiación. No obstante, para ello se requiere apoyo político y partidario de varias fuerzas transversales. 

Hasta este momento, la idea de una plaza en Perón y Ayacucho no ha conseguido la defensa más allá de los vecinos de Balvanera y de asambleas que debaten sobre estas problemáticas en toda la CABA. Para muchos es porque el proyecto inmobiliario está tan avanzado que es imposible dar apoyo de forma pública.

En enero el Consultivo Comunal 3 renovará su Mesa Promotora (encargados de organizar las asambleas y entregar las notas a la Junta Comunal) y la nueva gestión continuará con los reclamos pertinentes. 

En esa transición también se abrió un reclamo ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, el cual tuvo respuesta por parte de su Coordinación Operativa de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Los funcionarios del área se comprometieron a averiguar cómo es el estado de los permisos correspondientes para edificar en el lugar, ya que en ese terreno antaño hubo una estación de servicio. 

Según la normativa porteña, es necesario dejar pasar un tiempo y comprobar si hay residuos en el suelo antes de empezar a edificar. En las estaciones de servicio se vierten químicos y combustibles y es necesario saber si algo de ese material contaminó bajo tierra.

Mientras los vecinos reclaman y consultan por la situación ambiental, dentro del predio hay trabajo constante. Personas que viven en la cuadra indicaron haber visto un gran pozo que luego fue tapado.

Muchas personas han afirmado sentir olores fuertes mientras se producían estas tareas para mover el suelo. No obstante, no hay confirmaciones oficiales sobre la legitimidad de esos trabajos tan delicados.

Trascendió que estuvo presente personal de la Agencia Gubernamental de Control, encargado de los permisos y habitaciones en comercios, edificios y obras en construcción.

Si bien el proyecto inmobiliario parece estar firme y con un avance sostenido, los vecinos no bajan los brazos en su lucha por lograr un espacio verde en la zona. Asimismo, se han involucrado en la cuestión ambiental, para prevenir cualquier tipo de perjuicio de este tipo al saber que ese terreno sirvió como espacio para almacenar combustibles y químicos.