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Desafíos y avances en la Línea D del subterráneo de Buenos Aires: Una mirada crítica desde lo hiperlocal

Con más de 71 millones de pasajeros en 2023, según la Dirección General de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad, su importancia es innegable. Sin embargo, su estado infraestructural ha sido objeto de críticas constantes, generando obstrucciones en el servicio y una reticencia elevada entre los usuarios. Por Martín Bustamante.

La Línea D del subterráneo de Buenos Aires ha sido durante mucho tiempo una columna vertebral del sistema de transporte de la ciudad, jugando un papel vital en la conectividad y la actividad económica de la región.

Recientemente, el Gobierno de la Ciudad llevó a cabo una obra de reforma del sistema de señales, pasando del sistema Automatic Train Protection (ATP) al sistema de Communications-Based Train Control (CBTC), ya implementado en otras líneas. Aunque este cambio representa un avance significativo en términos de velocidad y frecuencia del servicio, las quejas sobre demoras y mal funcionamiento del nuevo sistema no se han hecho esperar.

Los padecimientos de los usuarios

Casos documentados de formaciones detenidas durante varios minutos en las estaciones, incluso con trenes inmediatamente detrás, han sido reportados por usuarios y medios de comunicación, como el periodista Joaquín Vismara y Saavedra Online. La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) también emitió un comunicado atribuyendo las demoras a fallas en la implementación del sistema CBTC.

Además de los problemas con el sistema de señales, la infraestructura de la Línea D sigue presentando un estado deplorable. Humedad, deficiente drenaje, paredes agrietadas, goteras y problemas de alumbrado son solo algunos de los problemas que enfrentan los usuarios a diario. Estos problemas no solo conducen a suspensiones frecuentes del servicio, sino que también representan un riesgo para la seguridad de los usuarios, como lo demuestran las inundaciones en la estación Tribunales.

Los sistemas de seguridad

A pesar de las reformas llevadas a cabo en las estaciones, la eficacia de los medios de evacuación de agua sigue siendo insuficiente, lo que pone de relieve la necesidad de una infraestructura de canalización adecuada, dadas las condiciones geográficas y climáticas de la ciudad. En resumen, a pesar de los esfuerzos por mejorar la Línea D, los problemas estructurales persisten, dejando a los usuarios con un servicio deficiente y, a menudo, peligroso.

Desde lo hiperlocal, es crucial que las autoridades continúen abordando estos desafíos de manera efectiva, priorizando la seguridad y comodidad de los millones de pasajeros que dependen de la Línea D para sus desplazamientos diarios.