Este proyecto, que será tratado para su aprobación definitiva el jueves 12, incluye modificaciones significativas que impactarían directamente en Balvanera y otros barrios de la Ciudad. Críticos del ajuste denuncian que las nuevas disposiciones favorecen la especulación inmobiliaria y vulneran el derecho a la participación ciudadana.
El polígono de Balvanera: más construcciones, menos altura límite
Una de las incorporaciones al despacho es la creación de un polígono específico para Balvanera. Este polígono, delimitado por las avenidas Córdoba, Callao y Rivadavia, y la calle Larrea, permitirá construir edificios con alturas superiores al límite vigente de 45 metros, alcanzando hasta 68 metros (23 pisos) en parcelas receptoras seleccionadas. Estas parcelas forman parte de la denominada «Capacidad Constructiva Adicional» (CCA), una herramienta urbanística que ya generó controversia.
La CCA permite generar metros cuadrados adicionales a través de proyectos en inmuebles catalogados o zonas prioritarias del sur, que luego pueden transferirse a otras áreas de la ciudad para la construcción de torres. Este mecanismo, según sus detractores, habilita el «delivery normativo», es decir, la creación de excepciones urbanísticas a medida de intereses inmobiliarios.
Críticas por falta de transparencia y violación constitucional
La principal crítica al ajuste del Código Urbanístico es que las modificaciones incluidas en el despacho del 6 de diciembre no fueron sometidas a discusión durante la audiencia pública, realizada previamente como parte del proceso de doble lectura. Según el artículo 90 de la Constitución de la Ciudad, cualquier cambio debe ser debatido públicamente antes de su aprobación definitiva. Sin embargo, el despacho incorporó mapas y determinaciones de parcelas que no habían sido presentadas previamente, dejando a la ciudadanía sin oportunidad de opinar al respecto.
El juez Aurelio Luis Ammirato ya se había pronunciado en un caso relacionado con este procedimiento, afirmando que cualquier cambio que no respete el debate público previo constituye una violación a la participación ciudadana y vuelve ilusorio el objetivo de la doble lectura.
Impacto en la comunidad y el ambiente urbano
Las modificaciones propuestas también afectan a otras zonas como San Nicolás, Monserrat, Almagro y Boedo, donde también se habilitará la construcción de torres en corredores específicos. Vecinos y organizaciones civiles, como el Observatorio del Derecho a la Ciudad, han manifestado su preocupación por el impacto ambiental y social que estas medidas podrían generar, advirtiendo que benefician a grandes desarrolladores inmobiliarios en detrimento del bienestar urbano y la calidad de vida.
Próximos pasos
El proyecto será debatido y votado este jueves 12 de diciembre en la Legislatura porteña. Vecinos, asociaciones y legisladores opositores convocan a estar atentos a la sesión, reclamando mayor transparencia y un cumplimiento efectivo de los derechos de participación establecidos por la Constitución de la Ciudad.
La discusión sobre el futuro urbanístico de la Ciudad, y específicamente de Balvanera, no solo plantea un debate técnico, sino también una reflexión sobre qué tipo de ciudad queremos construir y cómo garantizar que ese proceso sea verdaderamente participativo.














