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El Mercado de los Italianos, un espacio a recuperar

A fines de 2019 un grupo de vecina/os de San Cristóbal y de la Comuna 3 reactivó la lucha por mantener viva la memoria de nuestra comuna y evitar que los negocios inmobiliarios primen sobre el patrimonio tangible e intangible de nuestro querido barrio. Por Adrián Dubinsky
Foto. Adrián Dubinsky

A fines de 2019 un grupo de vecina/os de San Cristóbal y de la Comuna 3 reactivó la lucha por mantener viva la memoria de nuestra comuna y evitar que los negocios inmobiliarios primen sobre el patrimonio tangible e intangible de nuestro querido barrio. Por Adrián Dubinsky

El primer mercado oficial fue inaugurado por Rivadavia en 1826 (1). En 1830 funcionaba el mercado de carnes, “Mataderos del sud”, en lo que hoy es la plaza España. En 1857 se trasladó a los terrenos de la actual Plaza Constitución, llamándose Mercado del Sud Alto. En 1862 se prohíben lo mercados en los espacios públicos, inaugurándose edificios específicos para el comercio mayorista y minorista de alimentos. Así, en 1862 se crea el Mercado del Plata. Hacia 1878, se solicita la creación del “Mercado Rivadavia”, en un terreno que era de Mariano Demaría, en la esquina NE de Rivadavia y Azcuénaga, frente a la esquina de la pulpería de González Varela, el famoso Miserere que le dio nombre a los corrales, pero recién en 1881 se autorizó la obra y se inauguró el 26 de febrero de 1882 (2).

En 1882 se inaugura el Mercado San Cristóbal, que, paradójicamente, sienta sus reales en el actual barrio de Montserrat, pero no sería hasta 1897 que se inaugura el primer edificio, siendo recién del año 1945, a cargo de los arquitectos Santiago Sánchez Elía, Federico Peralta Ramos y Alfredo Agostini (estudio SEPRA), la modificación que lo acondicionó tal cual lo conocemos hoy. De aquella época en adelante, se fueron constituyendo varios mercados en la zona: Pilar de Jovellanos (San Juan e/ Catamarca y Jujuy), Urquiza (Independencia 3076), Inclán (Salcedo 3443), Santa Teresa (Brasil e/Catamarca y Jujuy), Entre Ríos (abrió en 1892, con entradas por Entre Ríos, Cochabamba y Combate de los Pozos), 9 de julio (San Juan y Matheu, fundado por Antonio Schiappacasse en 1901), entre otros (3). 

En junio de 1895 (había comenzado a construirse en 1886) se inaugura uno de los mercados más grandes del sur de la ciudad y con una nueva concepción del espacio. Su diseño fue del arquitecto Tobares Dagostino y el dueño del mercado era Leandro Gómez. El mercado, a pesar del apellido ibérico del propietario, fue bautizado con el nombre “Mercado de los Italianos” debido a la alta proporción de personas provenientes de aquel país en el barrio San Cristóbal (vivían 167 italiana/os por manzana) (4). Lo renovador de su diseño radicaba en la “teoría del carácter”, que priorizaba el uso al que estaba destinado el edificio a construir antes de iniciar los planos. En ese sentido, el Mercado de los Italianos cuenta con arcos de triunfo adornados con cornucopias, frutas, flores y una alegoría al comercio.  

El mercado, aún en pie, tiene una estructura de hierro en el techo a dos aguas y una cúpula, aunque luego sufrió el agregado de vigas de cemento. El mercado en sí cuenta con tres niveles: sótano, planta baja y un nivel superior. A su vez, tiene entrada por las cuatro calles de la manzana: Constitución 2746/54, Pavón 2739/43, Catamarca 1447/55 y Esteban de Luca 1436/44 (Guglielmucci), cuyas “calles internas perpendiculares [que] funcionan como ejes organizativos sobre los cuales se ubican puestos y además hay una serie de puestos exentos, distribuidos dentro del espacio central formado por la intersección de las dos calles interiores” (5). Lo interesante de la disposición, es que las cuatro entradas dan, por medio de sendas calles, al pulmón de la manzana donde se desarrollaba el mercado, dejando el resto de las fachadas de las cuatro caras de la manzana con las viviendas particulares como protagonistas. El mercado tiene 162 locales con alrededor de 40 dueños (muchos de los locales en sendas sucesiones), tiene deudas con AYSA y, seguramente, adeuda otros impuestos. Del total de los locales, alrededor del 50% pertenecen a dos familias propietarias. Luego de un centenar de años brindando alimentación al barrio, y en franca decadencia, el Mercado sufrió 2 clausuras: una el 1 de octubre de 2007, y una segunda definitiva en 2008 (6).

Luego de la clausura definitiva, casi de inmediato, la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal “Jorge Larroca” comenzó un pedido para declararlo patrimonio cultural. El proyecto elaborado por la Junta bregaba para hacer en el Mercado un espacio cultural que comprendiese a todas las colectividades que han hecho grande a nuestro querido barrio y un espacio para la propia “Junta”. En 2009, por medio de la diputada de la ciudad Teresa de Anchorena, bajo el expediente 2607 – D – 2009, se inició un pedido de declaración para la protección cautelar. Luego, el 21 de diciembre de 2010, Otilia de Veiga (7) tramitó una actuación (N°622/10) ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, “a fin de recabar información sobre la preservación” del Mercado y del cual se originó un proyecto de ley para declararlo patrimonio. De aquel informe realizado por la Defensoría del Pueblo, se desprende que “el edificio del Mercado Italiano (sic) posee valores urbanísticos, arquitectónicos e histórico-culturales por constituir un punto de referencia a escala barrial y constituir uno de los pocos ejemplos de la tipología perpendicular utilizada para resolver edificio de mercados de abastecimiento, siendo testigo de las formas de organización social de nuestra ciudad”.

Luego de los relevamientos pertinentes, los informes concluyen en que, en su momento, la apertura del mercado resolvió los problemas de abastecimiento que tenía un barrio pujante y en crecimiento exponencial, reflejando en la construcción del mismo parte de la identidad de sus habitantes. Por último, en la conclusión final del informe, dice que “teniendo en cuenta el conjunto de valores testimonial, paisajístico y arquitectónico, así como los peligros que generan su estado de semi-abandono y su estado de conservación regular: siendo relevantes los valores que aporta al barrio de San Cristóbal, esta Dirección General  considera que, el edificio (…) amerita ser catalogado con nivel de protección ESTRUCTURAL considerando fundamentalmente la protección integral de la tipología del mercado en forma de cruz” (Inf. Aguilar).

Hará unos dos años, este cronista deambulaba al pairo por el barrio y observó una de las puertas del Mercado abierta, tal vez debido a que en uno de los locales se veían apiladas unos cajones de envases y todo indicaba que habían estado cargando o descargando botellas. En ese mismo momento no había nadie a la vista -mi intención era dar con alguien para preguntar si pensaban abrir un local- y me fui adentrando en esa ruina que supo ser una célula viva de nuestro barrio. Ver los pasillos vacíos y el pulmón de manzana sin aire, sin gente, sin la vocinglería propia de un mercado es casi como estar en un lugar apocalíptico: se adivinan los pasos pretéritos, las voces hecha brisa y perdidas, pero nada denota vitalidad. La sierra sin fin de la carnicería ostentando una herrumbre con hambre carnívora; las cámaras sin frío, húmedas; los pizarrones aún con inscripciones y precios viejos, anhelando un comprador que no vendrá. En ese lugar, cuentan los memoriosos del barrio, se vendía de todo y era lugar de compra habitual para las vecinas del barrio -en esos tiempos, mayoritariamente las mujeres hacían las compras-. No falta en los recuerdos la venta de aves vivas para el consumo diario y la mención del lugar con epicentro de las relaciones sociales del barrio.  

Si se consulta en internet sobre el Mercado de los Italianos, aparece entre las primeras opciones de búsqueda, un enlace que dirige a la página del gobierno de la ciudad BA Elige. En ella hay una propuesta de “refuncionalización” que procura “desarrollar en este espacio actividades comerciales, gastronómicas, viviendas, oficinas, etc.”. No puedo imaginar en ese lugar un espacio con viviendas y oficinas sin previsualizar una estructura que tienda hacia arriba. La propuesta parece ser otra maquillada de un negocio inmobiliario. 

A fines de 2019 un grupo de vecina/os de San Cristóbal y de la Comuna 3 reactivó la lucha por mantener vivo la memoria de nuestra comuna y evitar que los negocios inmobiliarios primen sobre el patrimonio tangible e intangible de nuestro querido barrio, promoviendo la recuperación del espacio, pero las gestiones resultaron infructuosas. Luego, llegó la detención involuntaria debido a la pandemia por todxs conocida, y en la actualidad se está retomando la iniciativa por medio de un grupo amplio de vecina/os y organizaciones barriales. Claro que las necesidades han ido cambiando, y tampoco estaría mal recuperar el espacio no solo como espacio cultural, sino también devolviendo parte de su función originaria como mercado, acercando ofertas a precio de Mercado Central a una población que lo necesita. A priori, parece una utopía, pero, ¿acaso no era una utopía tener un Parque de la Estación, y finalmente se logró? El horizonte está claro, ahora solo falta que el poder político tome nota de las necesidades del barrio.

1 Guglielmucci, Donato: A partir de una conferencia dictada por el arquitecto Raúl Piccioni en el colegio San Cristóbal el 16 de septiembre de 2008.

2 Germino, Miguel: Primera Página Blogspot.

3 Esta información proviene del informe realizado cuando se trato la protección cautelar en la legislatura y fue realizado por la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico del Gob. de la Ciudad. El relevamiento e informe está avalado pro la Arq. Graciela Aguilar, el 5 de mayo de 2011. A su vez, toma en cuenta los viejos límites del barrio de San Cristóbal, que como sabemos, llegaban hasta el Riachuelo.

4 Estos datos surgen de la fundamentación realizada por la entonces Legisladora Teresa de Anchorena para catalogar con nivel de Protección Cautelar al “inmueble sito en la calle Catamarca 1447, asentado en Parcela 5, Manzana 88, Sección 30, perteneciente al Mercado Italiano (sic)”

5 Fundamentos del proyecto de Ley impulsado por la Defensoría del Pueblo y firmado por la Dra. Alicia Pierini (en ese momento Defensora del Pueblo de la Ciudad) con fecha del 18 de marzo de 2011.

6 Investigación del Dr. Macagno (actual presidente de la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal “Jorge Larroca”) realizada el 25 de agosto de 2008. Los datos se desprenden de una entrevista a la Sra. Teresa Rumie, dueña de un local perteneciente al Mercado ubicado por la calle Catamarca. Según el relevamiento realizado por la Dirección General de Patrimonio el cierre fue alrededor de 2002. 

7 Expresidenta de la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal, poeta y actual presidenta de la Academia Porteña del Lunfardo.