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En defensa de los espacios verdes

La Legislatura de la Ciudad tratará un proyecto de ley que establece la prohibición de la reducción y/o desaparición de los espacios verdes existentes la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La propuesta parlamentaria presentada por el diputado porteño del Partido Socialista,  Roy Corina, busca “alcanzar el piso de diez metros cuadrados de espacio verde por habitante dentro del plazo máximo de quince años”.

La idea es establecer un trabajo conjunto entre el Poder Ejecutivo y las Juntas Comunales para diseñar e implementar un plan para la construcción de nuevos parques y plazas en terrenos propios y a través de la adquisición de inmuebles privados localizados estratégicamente.

Para determinar su ubicación se tendrá en cuenta la extensión actual de espacios verdes por Comuna, la cantidad de habitantes y densidad poblacional de cada una, los niveles de contaminación y las situaciones de riesgo hídrico que registran.

El setenta por ciento de la superficie de las plazas y parques que se construyan deberá destinarse a césped, arbolado y canteros. El área restante podrá utilizarse para senderos, juegos infantiles, mobiliario urbano y caniles.

Los gastos que demande la ejecución del plan se imputarán anualmente a las partidas correspondientes a cada Comuna en el Presupuesto General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La presencia de espacios verdes de carácter público en el territorio de las grandes ciudades es esencial para mejorar la calidad de vida de sus poblaciones, en razón de las funciones estéticas y socioculturales que los mismos asumen.

Son lugares que embellecen la trama urbana, puntos privilegiados de encuentro y esparcimiento que promueven la realización de actividades deportivas y el desarrollo de experiencias culturales, favoreciendo el intercambio ciudadano y la integración.

Pero además, y fundamentalmente, las plazas y los parques desempeñan un rol trascendente en el cuidado del ambiente dentro del ecosistema que representa un conglomerado urbano.

Las zonas urbanas completamente cubiertas de cemento llegan a alcanzar marcas de temperatura bastante superiores a las de otras áreas que cuentan con vegetación, contribuyendo a la reducción de la sensación de calor y a un consiguiente ahorro energético en épocas estivales.