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¿Funcionan los Centros de Inclusión Social para personas en situación de calle?

A pesar de contar con una red de atención para la situación de calle, la Ciudad de Buenos Aires ha sido testigo de un incremento preocupante de personas en esta situación.

La situación de calle es una de las problemáticas sociales más urgentes y complejas que enfrenta la Ciudad de Buenos Aires, al igual que muchas otras ciudades del mundo. Esta realidad no solo refleja las dificultades económicas actuales, sino también una crisis estructural que afecta a miles de personas. Para abordar esta situación, se han implementado diversas estrategias y dispositivos, aunque no siempre con los resultados esperados.

A diario, se pueden ver más niños, adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad e incluso familias enteras viviendo en la calle.

El Relevamiento de Personas en Situación de Calle (REPSIC) realizado por el Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad registró en 2024 un total de 4009 personas, superando las 3511 del año anterior y marcando un incremento significativo respecto de 2022, cuando se registró un 34% menos. Estos números confirman una tendencia alarmante.

En este contexto, varias organizaciones sociales que trabajan directamente con personas en situación de calle han reportado la existencia de «containers» que alojan a familias en la zona de Boedo y han señalado el funcionamiento del Centro de Inclusión Social (CIS) Loria. Sin embargo, hasta el momento no hay información pública clara sobre el funcionamiento de estos centros, ni sobre la situación específica del CIS Loria.

La falta de transparencia y datos concretos sobre estos dispositivos genera interrogantes sobre su efectividad. ¿De qué se tratan estos containers? ¿En qué condiciones se encuentran las personas que los habitan? Las organizaciones y los vecinos coinciden en que es crucial conocer en profundidad las políticas implementadas para mejorar la vida de quienes se encuentran en situación de calle.

En línea con la afirmación tanto de las organizaciones sociales como del Gobierno de la Ciudad, «la calle no es un lugar para vivir». Pero, si realmente se busca generar un cambio positivo y duradero, es necesario fortalecer las políticas públicas, ampliar la red de inclusión y garantizar que cada centro de atención cumpla su función de manera eficiente y humana.