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Gallo y Corrientes: no construirán la torre de 73 metros y los vecinos exigen una plaza pública

Montada sobre la traza de la ex Au 3, hasta 2018 tuvo un asentamiento con 40 familias. Este sábado a las 16 habrá un festival para pedir la construcción de un espacio verde. Por Juan Manuel Castro.

Montada sobre la traza de la ex Au 3, hasta 2018 tuvo un asentamiento con 40 familias. Este sábado a las 16 habrá un festival para pedir la construcción de un espacio verde. Por Juan Manuel Castro.

Entre vallas, policías, columnas de manifestantes y banderas por todos lados, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires votó un “paquetazo inmobiliario” con rezonificaciones, torres de 145 metros frente al Río de la Plata y cambios a la normativa vigente que implican un flujo de miles de millones de pesos en el mercado del metro cuadrado. En medio de esta vorágine parlamentaria, una noticia esperanzadora asomó para los vecinos de la zona del Abasto ya que no se votó una norma para construir una torre de 73 metros de alto en la esquina suroeste de Gallo y Corrientes.

En lo concreto, este jueves se votó la sanción definitiva (segunda lectura) de una Ley que validaba varios convenios urbanísticos entre el Gobierno porteño y los dueños y desarrolladoras de 11 inmuebles ubicados en distintos barrios, entre los que figuraba el de Corrientes al 3400 y uno en San Juan y Alberti, en San Cristóbal.

Por su parte, el GCBA permitía edificar por encima del Código Urbanístico siempre y cuando los dueños entregaran dinero en Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), el cual se iba a destinar a obras de infraestructura en el microcentro, considerado el territorio porteño más afectado por la pandemia. 

Por ejemplo, el CU vigente permite 11 pisos en Gallo y Corrientes y el convenio avalaba la construcción de 26 pisos o 73 metros de alto. Para hacerse de este permiso inmobiliario, la empresa propietaria del terreno se comprometía a entregar 1.908.798 de UVA.

Además, estos dueños también se comprometían a entregar 200 metros cuadrados de superficie sobre la esquina para convertirla en un espacio público, no necesariamente parquizado. 

A comienzos de septiembre de este año ingresó un proyecto de Ley con la firma del Poder Ejecutivo de CABA que incluía 15 convenios urbanísticos de este tipo. 

Se trató en la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura y se despachó al recinto de sesiones al poco tiempo. Por deficiencias técnicas, en la votación de la primera lectura, ocurrida a fines de ese mes, solo quedaron 11. 

Luego, el 19 y 23 de noviembre se celebró la Audiencia Pública correspondiente, con la inscripción de casi 400 ciudadanos, muchos de ellos vecinos de la Comuna 3 (Balvanera y San Cirstóbal) y alrededores. Si bien el encuentro no era vinculante, buena parte de los expositores mostró su rechazo a la construcción de torres en los barrios.

Fue un encuentro con mucha participación ciudadana, ya que las Audiencias Públicas suelen tener poco más de una docena de oradores y extenderse unas pocas horas.

El viernes 26 de noviembre se trató de vuelta en Planeamiento Urbano. Vecinos de la Comuna 3 y otros barrios porteños protestaron en la puerta de la Legislatura. Exigieron sin éxito disertar en la reunión y volvieron a criticar la edificación en manzanas de casas bajas y medianas.

Este jueves, durante la sanción definitiva de la Ley se acordó quitar otros dos convenios: el de Gallo y Corrientes y el de 11 de septiembre al 1500, en Belgrano.

En el recinto de sesiones, este jueves el legislador Daniel Del Sol, presidente de la Comisión de Planeamiento Urbano, dijo que se retiraba el convenio urbanístico en la zona del Abasto porque lograr un acuerdo era muy complejo desde lo normativo.

Sobre la defensa de los nueve convenios aprobados, expuso: “Todas las contraprestaciones serán destinadas a promover el desarrollo urbano equitativo y sustentable del Área Central, comprendida en el Fondo para el Desarrollo Urbano Sostenible que aprobamos recientemente, para la utilización y disfrute de los vecinos. Una necesaria reconversión que tiene como objetivos principales facilitar su residencialización, financiar proyectos de construcción, adecuación, puesta en valor de equipamientos urbanos y agregar espacio verde público y de acceso libre, que logren mejorar la calidad de vida de los porteños y de quienes visitan a diario la Ciudad”.

Daniel Del Sol dijo que, de todos modos, la puerta sigue abierta para validar más adelante el convenio del Abasto, con otro tipo de acuerdo entre el GCBA y los dueños de la tierra, según lo que dijo.

No obstante, Abran Paso pudo saber que días atrás trabajadores del GCBA en la zona de Gallo y Corrientes entrevistaron a comerciantes, trabajadores y vecinos de la zona para preguntarles qué querían que hubiera en esa esquina. Muchos comerciantes pidieron cocheras subterráneas y una gran plaza pública. 

Se estima que los resultados de este estudio no serán publicados y que solo serán tenidos en cuenta por autoridades del GCBA. De todos modos, esto hace pensar que la decisión de suspender el convenio tiene una implicancia social y política, más allá del entramado técnico y de arquitectura.

Es así que por el momento el panorama da esperanza a los vecinos y asambleas vecinales, las cuales han vivido un jueves negro ante la aprobación de los otros nueve convenios urbanísticos –el de San Cristóbal incluido- y la rezonificación en Costa Salguero de Costanera Norte y la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors en Costanera Sur, ambos para la construcción de edificios y torres. 

Por caso, miembros de Comuna Gardel (Balvanera y San Cristóbal) reflexionaron: “Algunas sesiones en la Legislatura rondan lo inmoral. Pusieron en venta el río. Se logró parar la torre en Gallo y Perón. Nosotros estuvimos ahí gritando a los cuatro vientos: BASTA de destruir el Patrimonio”.

Aparte de las protestas frente a la Legislatura, estas asambleas habían organizado la Resistencia Verde, una semana llena de actividades de difusión en los barrios porteños entre el lunes 29 de noviembre y el domingo 5 de diciembre.

En este contexto, una de las actividades se llevará a cabo este sábado 4 de diciembre desde las 16 en Gallo y Corrientes para exigir la construcción de una plaza pública, la cual buscan que lleve el nombre de Tita Merello. 

El evento es convocado por el Movimiento La Ciudad Somos Quienes la Habitamos, vecinos del Parque de la Estación, Proteger Abasto, Patrimonio Almagro y Boedo, Comuna Gardel, Consejo Consultivo Comunal 3 (Balvanera y San Cristóbal).

Vale recordar que el pedido de una plaza pública en esta esquina tiene larga data. Vecinos de antaño incluso pedían un nombre similar, en la órbita tanguera: Osvaldo Pugliese. La elección obedece a que el célebre pianista vivió en Mario Bravo y Corrientes, a tres cuadras de Gallo. 

La propiedad ubicada en la esquina suroeste de Gallo y Corrientes antiguamente formó parte de la traza de la ex Autopista 3, planificada durante la intendencia de facto de Cacciatore para unir el barrio de Saavedra con Nueva Pompeya, a través de Villa Urquiza, Villa Ortúzar, Chacarita, Almagro y Boedo. 

Finalmente no se concretó ese proyecto, pero se demolieron varios inmuebles, en particular en barrios del norte. Algunos terrenos de la ex Au 3 luego fueron adquiridos por nuevos propietarios. 

Fue así que Gallo y Corrientes tuvo nuevos dueños. No obstante, durante décadas en lugar estuvo intrusado con una serie de construcciones precarias donde había viviendas y negocios a la calle. Vivían cerca de 40 familias hasta la primavera de 2018, donde se ejecutó un juicio de desalojo.

Al poco tiempo demolieron las viviendas y rodearon el terreno de cartelones publicitarios. Así permanece el inmueble hasta la actualidad.