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Inauguran una guardia médica pero sigue sin funcionar

El doctor Gustavo Campeni, presidente de la Asociación de Profesionales del Hospital Alvear, explicó cuál es la situación de la guardia inaugurada por el gobierno de Ciudad el 13 de noviembre y que nunca entró en funcionamiento. Además, enumeró que desde el Gobierno de la Ciudad recibieron mucho maltrato los profesionales que allí se desempeñan.
“Recibimos maltrato e intimidación. Pero una de las cosas más grave es el creciente empeoramiento en las condiciones de trabajo que atraviesa la práctica cotidiana de los compañeros en el servicio de Guardia Externa del Hospital, que incluye, entre otras cosas, episodios de violencia física y verbal hacia colegas del servicio, y hasta ahora sin resolución”, contó Campeni en diálogo con Contragolpe.
El médico explicó que en el pabellón que inauguró semanas atrás el propio Gobierno de la Ciudad sigue sin funcionar, debido a que no cuenta con suficiente personal y que no hay medidas de seguridad necesarias. Por esto, la guardia sigue funcionando en el mismo lugar donde lo hacían antes, “con pacientes incómodos, que comen con las bandejas de comida en sus piernas y que tampoco tienen la privacidad que necesitan”, relató el profesional en diálogo con Frecuencia Zero.
Además, el presidente de la Asociación de Trabajadores del Alvear, pidió que el Ministerio de salud de la Ciudad brinde el personal y las medidas para poner en funcionamiento la guardia de emergencias psiquiátricas. En este sentido, Campeni refrescó que en ese centro de salud no se realizan hace años los concursos para sumar nuevos profesionales en cargos básicos. En este sentido, el médico comentó que “existe un decreto del Poder Ejecutivo de la Ciudad que ha expulsado de las guardias a más de 1.500 profesionales de todos los hospitales públicos, reduciendo significativamente las suplencias en las guardias, sin que esto se acompañe de la apertura de concursos a los fines de formalizar nombramientos de cargos de planta para dichos profesionales, programas y servicios enteros de hospitales y centros de salud se sostenían con ese recurso”.
En torno a este punto, Campeni manifestó: “La reducción de personal nos afecta muchísimo porque nos tocan 130 suplencias, cuando en realidad usábamos más de 200. No permiten el reemplazo de psicólogos, asistentes sociales y médicos clínicos. Es decir, si el paciente tiene un paro cardíaco y el clínico faltó por cualquier motivo, el hospital debe llamar al SAME y esperar que una ambulancia traslade al infartado hacia otro establecimiento”.
Campeni se refirió a la inauguración de la guardia que llevaron a cabo los funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y criticó que eso “haya sido una farsa totla. “La inauguración fue una mentira. Seguimos trabajando en el mismo lugar, en condiciones pésimas, faltan enfermeros, hay diez nombramientos frenados y además dicen que no estaría el final de obra de la nueva guardia”.
“El Alvear recibe cada vez más pacientes duales, que tienen un trastorno por adicciones y patologías psiquiátricas. Estas personas muchas veces llegan con cuadros de excitación muy fuerte y se ponen violentos, pero la seguridad privada no puede tocarlos y nosotros quedamos totalmente expuestos”, dijo Campeni.
Por último, el médico del Alvear enumeró alguno de los reclamos que buscan que el Ministerio de Salud atienda: “Queremos defender el espacio público de los que circunstancialmente podrían reducirlo cada día un poco más al escalón inepto y previo hacia el oasis del mercado y sus bondades. Rechazamos todo tipo de maltrato hacia cualquier compañero del hospital. Pero tampoco aceptamos la rebaja salarial y exigimos la restitución de las sumas descontadas. No admitimos la reducción de las suplencias de guardia ni el desfinanciamiento de los cargos concursados”, finalizó Campeni.