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La Asamblea de Flores festeja 13 años de construcción colectiva y solidaria

De merendero a cooperativa de vivienda, de centro de atención primaria a bachillerato popular, la organización social que busca cubrir las necesidades de cada momento político de manera autogestiva, celebra un nuevo aniversario como deber ser: con las puertas abiertas.Este sábado a las 14hs, la Asamblea de Flores, nacida al calor del estallido popular de 2001, festeja su decimotercer aniversario con una gran jornada popular. Feria de productos artesanales, bandas en vivo y la presentación del grupo de teatro comunitario Alma Mate de Flores.

En pleno estallido social y político post-2001, las asambleas barriales se esparcen por toda la ciudad y el conurbano, como ejercicio renovador de la política. El 17 de enero de 2002 un grupo de vecinos se reúnen en la Plaza ex-Aramburu y fundan lo que era, en ese entonces, unas de las tantas asambleas populares del barrio. “En agosto de ese año, con el grupo más consolidado, llevamos a cabo la recuperación de la ex-Clínica Portuguesa, mutual de salud quebrada y vaciada, que poseía dos terrenos abandonados en la manzana de Avellaneda y Gavilán: un edificio de 4 pisos y una casa antigua” describen sus integrantes.

A partir de entonces, la Asamblea Popular de Flores se instala en su lugar actual y desde allí comienza el largo camino de lucha y organización que los trae hasta el día de hoy.

Un recorrido histórico al calor de los cambios políticos
Todo aniversario permite la reflexión, y más aún sis se trata de una orgnización social. Para ello hay que retrotaerse a la Argentina de Duhalde, de la desocupación récord, del hambre pero también del “que se vayan todos”, del pueblo en la calle, de la autogestión y los proyectos colectivos. “En los primeros tiempos, nos propusimos abordar las urgencias más inmediatas de los compañeros y compañeras que transitaban por el espacio. Así nació el merendero, la atención médica, el comedor, los emprendimientos solidarios de panadería y otros rebusques del momento para combatir la miseria que asolaba al país” explican. “Atravesados por las falsas dicotomías del momento nos debatíamos entre comer o pensar, sin darnos cuenta que la única discusión sincera debía contemplar las dos posibilidades. Esa discusión, no obstante, caló profundo en nuestra concepción y nos hizo reconocernos de ahí en más como una organización social, proceso que también se dio en una inmensa cantidad de colectivos, sobre todo en aquellos que trabajaban en los barrios más marginales”.

Según nos cuentan sus integrantes, la Asamblea Barrial se acercó entonces a la experiencia piquetera, que parecía contener las mismas conflictividades que nosotros abordábamos en la cotidianeidad. “Sin embargo, el proceso piquetero entró en un proceso de estancamiento. La recomposición de una parte importante del mercado laboral y una exitosa rearticulación del Estado para asistir a los estratos más vulnerables de la población, hizo que las organizaciones sociales puramente inmediatistas pierdan peso y capacidad de movilización. La verdadera causa determinante era la imposibilidad de construir un lazo duradero a partir de la satisfacción de una necesidad inmediata. Cubierta la necesidad, el compañero o la compañera no se sentía atraída de seguir participando de la organización. Reaparece el eterno debate entre comer o pensar. Aunque en pequeña magnitud, y cargada de los matices que podía tener nuestro barrio, la Asamblea también transitó un camino parecido. El comedor y merendero dejaron de ser elementos prioritarios, satisfechas esas necesidad, la nueva etapa requería avances más ambiciosos. Queremos Pan pero también queremos Rosas” describen.

“Así nació el proyecto de Vivienda, primero como un programa transitorio y tiempo después como Cooperativa de Vivienda “Casa Social de Flores ltda.” que hoy aglutina unas 50 familias. La lucha asume una nueva trinchera y comenzamos a pelear por una vivienda digna, definitiva, en el marco de un proyecto colectivo y autogestivo.La dinámica ya estaba en marcha, cubrir la necesidad con autogestión colectiva y solidaria”.

En esa misma época, aparecían también las primeras actividades culturales que pronto se organizarían en torno al Espacio Cultural Veinte Flores, todas ellas gestionadas de manera colectiva y autónoma.

El bachillerato, un gran avance
“Un hito fundamental en este camino fue la creación y la posterior oficialización del Bachillerato Popular de la Asamblea.El Bachi “20 Flores” abrió sus puertas en el año 2010, como propuesta de secundario para adultos desarrollado en el marco de una pedagogía popular” aseguran.
Dos años más tarde, tras años de luchas, “20 Flores” obtuvo la oficialización del título y el reconocimiento de los salarios de los docentes.

Hoy, a treces años de su creación, la organización social sigue floreciendo, inserta en el barrio,. Motivos para festejar, sobran.

El festival por el 13ª aniversario de la la Asamblea de Flores arranca a las 14hs y se realizará en las puertas del espacio, en Gavilán 537, entre Avellaneda y Aranguren.