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“La Grieta” cumple 15 años en Balvanera

El espacio ubicado en Adolfo Alsina 2143 es semillero para docentes de dibujo, yoga, artes marciales, locución, muestras de cine y cómics, danzas folclóricas y clásicas, peñas, teatro y un largo itinerario de propuestas que la cooperativa genera a pedido de la comunidad. Por Facundo Richter.

La entrada de “La Grieta”. Foto. Facundo Richter.

El espacio ubicado en Adolfo Alsina 2143 es semillero para docentes de dibujo, yoga, artes marciales, locución, muestras de cine y cómics, danzas folclóricas y clásicas, peñas, teatro y un largo itinerario de propuestas que la cooperativa genera a pedido de la comunidad. Por Facundo Richter.

En redes sociales comunicaron que: “El proyecto nace como un espacio de referencia en el barrio de Congreso, de carácter social, inclusivo y cultural. En la actualidad contamos con más de 30 talleres. La Grieta se construye día a día en colaboración con l@s vecin@s del barrio”.

El flyer que muestra la propuesta de eventos para el festival.

Grieta a la quietud

Pasando un pequeño pasillo, Soledad recibe con afabilidad a los recién llegados mientras dos niñas corretean persiguiendo a un gatito alrededor suyo para luego salir despegadas hacia el fondo donde, continúa saliendo y entrando gente. Toda esta vida brota del barrio y debe ser la clave de su éxito.

Me presento y justo aparece Nora. Ella es gestora cultural, profesora de expresión corporal y estudia curaduría de arte en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Mientras que Soledad estudia la Tecnicatura en tiempo libre y recreación. Ambas son parte de la cabeza administrativa y solucionan las inquietudes de la gente que pide los talleres.

El taller de moldura está a la vista y el equipo trabaja con distensión.

Una madre y su hijo entran, mi entrevista se interrumpe un instante porque el niño necesita clases de apoyo y una vez que le brindan la grilla se oye una tranquilidad en la voz de su madre, volverán en la hora y día acordados para iniciar sus clases particulares.

La cooperativa tiene como prioridad conocer el territorio para llevar a cabo una acción social y solidaria, con una impronta diferente, adaptada a la alta circulación de gente. Hicieron una sala para niñes donde pueden dibujar, una biblioteca para infancias y dan wifi para los chicos que hacen clases virtuales. “Es esencial que el espacio sea apropiado por quienes lo transitan”  comenta Soledad. 

Le pregunto qué vínculo tiene “La Grieta” con el barrio de Balvanera y con el Gobierno de la Ciudad: “Nos nutrimos del barrio y su diversidad cultural con los colectivos de inmigrantes peruanos, bolivianos y venezolanos en un intercambio social continuo entre todos porque este espacio se presta a que interactuemos en los talleres o en el buffet mientras conversamos café mediante. También nos vinculamos a nivel gubernamental con la Comuna 3, fuimos sede para los testeos móviles y a futuro queremos armar un lazo más fluido haciendo un espacio recreativo para niñes,  que se administre en conjunto con la comuna”.

Pasillo 1.

Tienen buenas relaciones con todos, las mascotas no se quedan afuera. “La unidad básica  de al lado (Casa Popular Vientos del Pueblo) tiene un gatito que se llama Juancito, que todo el tiempo está en nuestra puerta poniendo la patita para entrar, él quiere vivir con nosotros y ya está charlada la tenencia compartida”, señala Soledad entre risas. 

Respecto a los planes a futuro Soledad comenta: “Queremos hacer eventos callejeros, jornadas de charlas con perspectivas de género y performances”, destaca y aclara: “volver a los ciclos de cómics y cine. Fué un año muy movido, el 2  de enero vinimos pero llegó la pandemia”. 

Además Soledad agrega: “La misma gente pide talleres, incluso que los re editemos. Ellos son los que arman la grilla de “La Grieta”. Coincidentemente apuntamos a todo tipo de público y por eso pensamos en muchos eventos a futuro ya que este año se dedicó a reabrir y poblar el espacio entendiendo las particularidades del barrio”.

Parece una pequeña ciudad.

Caminé por el pasillo, los espacios de taller de costura, de moldería para prendas, porcelana fría, uñas y al fondo se preparaban tres parejas para un concurso de salsa y bachata. Estoy entusiasmado, el lugar no solo es grande, sino con mucha variedad de actividades, no puedo tapar mi asombro porque además hay un clima familiar.

Pasillo 2. Grupo de baile ensayando para un concurso.

“Colaboramos con una escuela de tango y folclore. Ellos dan clases gratuitas y nosotros brindamos el espacio para los ensayos. Luis da clases de apoyo presenciales, mientras que tenemos una psicopedagoga que da un apoyo para secundaria siempre desde su profesión.  Con la pandemia el espacio se cerró el 22 de marzo, recién habíamos iniciado la primera semana del mes. Tras nuevas ventilaciones y técnicos de seguridad de higiene nos habilitaron. La gente grande tuvo miedo de volver, pero ya no, quieren regresar a sus actividades cotidianas. Cada vez que hubo cierres costó que la gente retornara, pero ahora estamos muy bien”, explica Soledad sobre el presente y el pasado inmediato, tras las restricciones sanitarias. 

La Grieta inició hace 15 años como sede de la revista homónima de crítica y cultura. Con los años fue evolucionando la diversificación de actividades y este año le tocó a Nora y Soledad coordinar, respetando el espíritu del lugar, con una dinámica de trabajo cooperativo y en continua retroalimentación con las necesidades de la comunidad.

Fuera de la grabación, Soledad me comentaba que con mucho esfuerzo están armando una biblioteca infantil en un cuarto que ya no se va a asignar para oficios, ya que vienen los hijos de todas cuando no pueden dejarlos en casa.

“Esto es clave y ver a nuestros niñes correteando y jugando a nosotras nos llena”, así finalizó Soledad mi tour por “La Grieta”.

Colección de dibujos de les niñes.