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La jornada belga

El parlamento de Bélgica se apresta a aprobar una reforma que recorta la semana laboral mientras se mantiene la cantidad de horas. Dirigentes políticos progresistas la rechazan. Por Martín Bustamante

Los partidos que integran la coalición de gobierno liderada por el primer ministro Alexander de Croo, acordaron una reforma laboral que implica un cambio de paradigma con respecto a la forma tradicional de organización del trabajo.

El elemento destacado del proyecto tiene que ver con la posibilidad de concentrar la semana laboral en cuatro días sin reducir la cantidad de horas. Es decir, un empleado podrá continuar trabajando ocho horas cinco días a la semana, o cambiar a un formato con una semana de trabajo más corta que aumenta el tiempo de cada jornada.

También se dispone la opción de compensar el tiempo trabajado entre una semana y otra. Si una persona acude menos a su empleo durante las horas establecidas en el convenio colectivo, podrá hacer una equivalencia durante los siguientes siete días.

La reforma provocó rechazos en los sindicatos belgas y europeos. “No se trata de un acuerdo social, ya que no compartimos su contenido. El Gobierno tiene en cuenta únicamente las necesidades de los empresarios”, afirmaron desde la General Labour Federation of Belgium (FGTB). Los sindicalistas consideran que alargar los días laborables afectará “muy negativamente” a la vida personal y tendrá impactos sobre la salud física y mental de las personas trabajadoras.

El secretario de Estudios y Formación de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) de España, Carlos Gutiérrez, se sumó a esta opinión en declaraciones al programa La Hora 25 de la Cadena SER: “No creo que este tipo de medidas vaya en la línea de mejorar la conciliación ni la calidad de vida de los trabajadores”.

Desde el progresismo español también manifestaron sus críticas. “Trabajar 10 horas diarias para librar un día es un atentado a la conciliación y a la calidad de vida. Han ido por el camino contrario”, dijo en su cuenta de Twitter Íñigo Errejón, portavoz del partido político que impulsa la campaña “4 suma” para reducir la semana laboral.

El tiempo de trabajo, el volumen de ingreso de los empleados y la rentabilidad de las empresas se constituyeron en temáticas que tomaron fuerza en el debate público y legislativo de varios países europeos y occidentales. Islandia, Suecia, Noruega y Nueva Zelanda aprobaron proyectos que van en ese sentido, mientras que España comenzó a implementar algunas iniciativas.

En Argentina, el senador Mariano Recalde y el diputado Hugo Yasky presentaron propuestas parlamentarias con el objetivo de sancionar una Ley que reduzca la cantidad de horas de trabajo sin afectar la masa salarial. El ministro de Producción, Matías Kulfas, rechazó los proyectos públicamente y le puso punto final a las aspiraciones de los legisladores oficialistas.

Más allá de las manifestaciones escépticas con respecto a la iniciativa del gobierno belga, los promotores de la reducción de la semana laboral consideraron que contribuye a la ampliación de un debate que hasta hace poco resultaba impensable.

“No deja de ser una iniciativa interesante. El Gobierno plantea que los trabajadores podrán, durante seis meses, hacer esta prueba y después pueden volver al sistema normal, en caso de que no les resulte satisfactorio”, destacó Daniel Kostzer, economista argentino de la Confederación Sindical Internacional, en declaraciones al programa de Radio Con Vos “Pasaron Cosas”.

“Es indudable que este debate ya se está abriendo paso en todas partes. En el programa para las elecciones en Portugal lo llevaba Costa y cada vez hay más empresas que lo están poniendo en marcha”, advirtió Íñigo Errejón en Cadena Ser y agregó: “Todas las empresas con la que yo hablé reducen la jornada sin reducción de sueldos y tienen mejores resultados económicos. No son más productivos trabajadores que están más horas. El futuro no pasa por esta obsesión con el presentismo, sino por trabajar menos para trabajar en mejores condiciones“.

Actualmente, existen empresas españolas que lo están poniendo en marcha. El espacio político liderado por Iñigo Errejon fue el precursor en este debate. Hace un año logró un compromiso por parte de la coalición de centro izquierda que gobierna España para implementar un programa piloto de semana laboral de 32 horas. Se deberá plasmar en una resolución del Ministerio de Industria anunciada para marzo de este año.