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La ley de Basura Cero, ¿Al tacho?

En la última sesión, la Legislatura aprobó un endeudamiento por 180 millones de dólares para financiar dos plantas de tratamiento de residuos. Organizaciones ambientales y diputados de la oposición denuncian que esta decisión, que implica volver a incinerar los residuos, va en contra de la política de separación y reciclado que la ley de Basura Cero le exige implementar al Gobierno Porteño.

Con los votos de los dos bloques mayoritarios -el PRO y el Frente para la Victoria- la Legislatura aprobó dos proyectos de endeudamiento por un total de 180 millones de dólares para financiar las plantas de Tratamiento Mecánico Biológico de Residuos Sólidos Urbanos Norte y Sur, cuya intención es disminuir las toneladas que la Ciudad envía al CEAMSE.

Sin embargo, la iniciativa tuvo un importante rechazo por parte de algunos legisladores y de organizaciones ambientales. “Estos emprendimientos van en contra de toda la política de separación, recolección diferenciada y reciclado ordenada por la Ley de Basura Cero, y terminarán enviando más del 40% del material procesado a enterrarse en el relleno sanitario de Ceamse” aseguraron desde Greenpeace.
El plan propuesto por la Ley de Basura Cero es la progresiva reducción de la cantidad de residuos que se entierran por medio del crecimiento de las industrias asociadas al reciclado, la recuperación de materiales y la reducción en su generación.

“Es insólito que la ciudad se endeude para construir dos plantas de separación mecánica de la basura cuando esto lo puede hacer cada vecino en su casa”, recalca Soledad Sede, integrante de la organización ambiental. “Este tipo de plantas tratan residuos mezclados y desalientan la separación en origen por parte de los ciudadanos, al mismo tiempo que tienen un alto porcentaje de rechazo de los residuos que ingresan” explica Sede. Desde el punto de vista ambiental y ecológico así como económico y social, es mucho más ventajoso separar los residuos en origen y recolectarlos diferenciadamente, que separarlos en plantas de tratamiento mecánico biológico”, concluyó Sede.

A su vez, el diputado porteño Adrián Camps recordó que en una visita a la planta de similar tecnología que funciona en el CEAMSE, se le informó que ese emprendimiento solo reciclaba el 5% del total del material ingresado. Y Cuando preguntó qué cifras de reducción se esperaba obtener de las dos plantas a instalar, el funcionario a cargo no contestó la inquietud planteada pero señaló que en el futuro los residuos tratados podrían utilizarse para obtener energía. “Esta afirmación implica la incineración de la basura en la Ciudad de Buenos Aires, una técnica expresamente prohibida por la Ley de Basura Cero, que sólo la admite si se llega a una reducción del 75% de los residuos generados, tomando como base las toneladas enterradas en el año 2004 (1.500.000 tn)” analiza Camps.

En la actualidad sólo se ha alcanzado una disminución del 15%, mayoritariamente debido al trabajo de las cooperativas de cartoneros y el tratamiento de los restos de demolición.
“Queda claro que con una tasa de reciclado del 5%, no tiene sentido gastar 180 millones de dólares en las plantas de tratamiento y que el objetivo final sea la incineración” sostuvo el legislador porteño.