El último fin de semana los vecinos de la Ciudad sufrieron las consecuencias de una fuerte tormenta que comenzó en la madrugada del día 29 de abril, extendiéndose hasta las primeras horas del lunes 30.
El temporal incluyó actividad eléctrica, fuertes ráfagas de viento y ocasional caída de granizo. Según estimaciones del Servicio Meteorológico Nacional se produjo una caída de 108 mm en 24 hs, con vientos superiores a los 100 KM/H.
A causa de la ferocidad del evento climático la Ciudad de Buenos Aires vivió consecuencias devastadoras: inundaciones, gran cantidad de árboles caídos, rotura y caída de techos y paredes de diversas construcciones, voladura de carteles, rotura de vidrios, vías de circulación anegadas, etc. En paralelo, miles de vecinos se encontraban sin suministro eléctrico. Uno de los barrios más afectado fue Balvanera.
Si bien el temporal fue de una gran magnitud, las consecuencias que aparejó dejan en evidencia las falencias estructurales que sostiene el Gobierno de la Ciudad a la hora de brindar los servicios básicos y realizar el mantenimiento de los mismos.
El tendido de la Red cloacal y su correcto mantenimiento implica no sólo su uso en condiciones habituales, sino que, además permitiría mitigar daños en situaciones de complejidad y emergencia como la descripta. En los barrios donde estos servicios básicos no han sido garantizados, y que se encuentran en “proceso de urbanización”, como se publicita desde el Gobierno de la Ciudad, las consecuencias del temporal fueron aún mayores, tal como fueron los casos de la Villa 31, el Playón de Chacarita, La Carbonilla, Barrio Mitre, Cildañez, entre otros.
Esta emergencia climática visibilizó nuevamente, la falta de previsión y articulación entre las distintas dependencias gubernamentales responsables, de dar respuesta frente a este tipo de eventos.
Luego de 11 años de gestión bajo el mismo signo político, la Ciudad no cuenta con un protocolo público de actuación que les permita a los vecinos conocer quién o quiénes son los encargados de brindar respuesta frente a las distintas problemáticas de manera unificada. De acuerdo a testimonios de los damnificados, los pedidos de ayuda o asistencia no estaban articulados bajo una coordinación operativa.
















