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Manteros del Once en contra de la reforma del Código Contravencional

Consideran que la reforma  afecta sus derechos al trabajo y permite la persecución policial contra los vendedores.

Cientos de vendedores ambulantes de Balvanera se movilizaron, una vez más, al Parlamento porteño para manifestar su rechazo a las modificaciones que pretende impulsar el Poder Ejecutivo en el Código Contravencional.

La organización Vendedores Ambulantes Independientes de Once se concentró en Plaza Miserere y luego se dirigió a la Legislatura junto al Frente de Artistas Ambulantes que también rechaza el proyecto del oficialismo.

Según las organizaciones de manteros y artistas callejeros, la reforma al Código Contravencional criminaliza a los trabajadores que se ganan la vida en espacios públicos, le da poder a las fuerzas policiales para actuar “de oficio” mediante denuncias anónimas y por la figura de ruidos molestos, afecta el trabajo de miles de familias y vulnera el derecho a la libre expresión de los ciudadanos.

“El martes se realizará una asamblea donde discutiremos nuestra problemática en conjunto con los artistas callejeros”, señaló Luzmery, dirigente de la organización Vendedores Ambulantes Independientes de Once en diálogo con Abran Paso.

Según la vendedora, el vínculo y la solidaridad entre los artistas callejeros y los vendedores ambulantes se expresa en un reclamo común frente al gobierno y en diversos eventos donde ambos sectores se ayudan mutuamente. “Queremos agradecer su participación en un festival que hicimos el sábado pasado”, sostuvo.

En el edificio parlamentario de la Ciudad se podían leer carteles con las demandas de los manifestantes. “No a Las Contravenciones”, “No a La Persecución Policial, “Basta De Represión y Robo De Nuestra Mercadería”, “Trabajar en la calle no es delito” y la propia de los artistas callejeros, “El arte en la calle no es delito”.

Balvanera es una de las zonas con mayor tránsito de peatones en la Ciudad de Buenos Aires; cómo consecuencia de ello la venta ambulante aumentó considerablemente en los últimos años. Ese afluente convive con cientos de miles de vecinos. Es necesario gestionar esa relación.

La actitud que tomó el Gobierno porteño frente este fenómeno consistió en múltiples intentos para sacar a los manteros de la calle. No lo logró.

Empujados por la crisis y la falta de oportunidades de trabajo, cada vez más personas se vuelcan a trabajar en la calle como única forma de subsistencia. Se trata de personas que dependen de si mismas, que no tienen relación de dependencia y que se encuentran sin ningún tipo de ingreso, ni derechos laborales o sociales.