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Nueva unidad febril en el Hospital Ramos Mejía y otros 18 centros de salud por el aumento de los casos de dengue

La iniciativa, impulsada por la Red de Hospitales del Ministerio de Salud del GCBA, se centra en establecer circuitos especializados para pacientes febriles no respiratorios, con énfasis en aquellos que presentan síntomas asociados con el dengue. Por Marcos Bolivar.

La Ciudad de Buenos Aires ha dado un paso crucial en su lucha contra el dengue al inaugurar una unidad de atención febril en el Hospital Ramos Mejía, junto con otras 18 instalaciones médicas. Este movimiento estratégico responde al creciente número de casos sospechosos y confirmados de esta enfermedad en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), instando a una respuesta urgente por parte de las autoridades de salud.

Los objetivos

El objetivo principal es aliviar la presión sobre las salas de emergencia y permitir que las guardias continúen atendiendo sus patologías habituales sin interrupciones.

El protocolo de atención implementado consta de varios pasos meticulosos. Desde la admisión del paciente hasta la realización de exámenes clínicos y de laboratorio, cada etapa está diseñada para brindar una atención integral y rápida. La detección temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para prevenir complicaciones graves asociadas con el dengue.

El Ministro de Salud, Fernán Quirós, destacó la importancia de esta medida y aseguró que se ha establecido un sistema de atención similar al utilizado durante la pandemia de COVID-19. Esta estrategia permite una respuesta ágil y eficaz a las necesidades de la comunidad, garantizando la continuidad de la atención médica en todos los niveles.

Además, se enfatiza la importancia de la concienciación pública sobre los síntomas del dengue y las medidas preventivas necesarias. La automedicación debe evitarse, y se insta a la población a buscar atención médica si experimentan fiebre, dolores musculares y articulares, y otros signos asociados con la enfermedad.

El interrogante de la vacunación

Al igual que el Gobierno nacional, el Ejecutivo porteño no dispuso ningún plan de vacunación contra el dengue. Ante la consulta por un plan de inmunización, el vocero presidencial Manuel Adorni afirmó que consideran necesario implementarlo. Uno de sus argumentos se relaciona con los tiempos que tarda la inoculación en hacerse efectiva (dos meses), cuando las bajas temperaturas ayuden a aplacar el mosquito. Lo cierto es que la enfermedad transmitida por el mosquito llegó para quedarse y habrá que pensar políticas sanitarias que trasciendan la coyuntura.

Más allá de la decisión que tome el gobierno de Javier Milei, de la misma manera que los gobernadores brasileños tramitaron las vacunas contra el COVID que desestimaba Bolsonaro, en esta oportunidad Jorge Macri podría tomar medidas para proteger a los ciudadanos porteño, en espacial a las poblaciones de riesgo.