|

“Pensé que me fundía” (podcast 🎧 y nota ✍️)

Los comerciantes fueron los responsables en establecer una incipiente conexión con los vecinos en medio del desierto pandémico de los primeros días del aislamiento. Dos años después, cuentan sus miedos, sus incertidumbres y su ingenio para sobrevivir a la tragedia. Por Martín Bustamante
Escuchá la voz de los comerciantes en este podcast

El 19 de marzo de 2020 el presidente argentino, Alberto Fernández, acompañado por la mayoría de los gobernadores y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, anunciaba el comienzo del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). A partir del día siguiente, ya nadie podría salir de su casa, salvo para comprar alimentos o medicinas.

El miedo, la angustia y la incertidumbre se esparcía en las familias, las empresas y las dependencias estatales. Las noticias que cruzaban el atlántico generaban aún más pánico: los hospitales españoles e italianos estaban abarrotados con miles de personas desesperadas esperando ser atendidas.

En ese escenario, también emergía la desesperación de los ingresos: “Lo primero que me pasó por la cabeza fue pensar que me fundía”, cuenta Andrea Carricaburu, comerciante de la escuela de idiomas Join US (Av. Entre Ríos 510) y de la Mercería Strass (Av. Entre Ríos 627), al rememorar la noche que se anunció el ASPO. “¿Qué hago?” se preguntó Norma Cedrún, titular del comercio Sakti indumentaria (Av. Entre Ríos 516), y evaluó la posibilidad de cerrar o tomarse vacaciones.

“Sentimos temor, no sabíamos que iba a pasar, nadie tenía bien en claro qué sucedía”, describe Roberto Bustos, propietario de Todo Antena (México 1799). Cada vez que piensa en esos días se le hace un nudo en la garganta y se le cortan las palabras. A su lado, su pareja, Marisol Álvarez Carrera, lo contiene y explica su conmoción. Él fue empleado del comercio durante más de 20 años y cuando falleció el propietario llegó a un acuerdo para gestionar el histórico local.

Miedo e incertidumbre, dos palabras que se repiten una y otra vez mientras Naomi Kanemoto, del local gastronómico japonés Sashimiya (México 1965), cuenta su experiencia familiar y comercial. “Comencé a preguntar a colegas cómo íbamos a continuar”, agrega Matías Almazare de la zapatería Baccarat (Av. Entre Ríos 594).

El principal desafío para muchos comerciantes fue implementar una estrategia de venta online. “Me permitió ir llevando las dos cosas: lo físico y lo virtual”, afirma Matías y ejemplifica que antes tenía mayor incidencia lo presencial, algo que se invirtió con la pandemia. Fue necesario descubrir cómo sacar una foto del producto, publicarla y circularla en las redes sociales, hacer un sitio web y gestionarlo y contemplar las comisiones que cobra Mercado Pago. “Es un mundo muy grande, que lleva mucho tiempo adaptarse”, advierte.

En el caso de Sashimiya, el delibery creció al tal punto que se convirtió en el único canal de venta hasta la actualidad. Aún no se reabrió el salón, aunque están realizando refacciones para adaptarlo a los protocolos.

Otros comercios modificaron el rubro. En Todo Antena, la tecnologías analógicas de la televisión y el teléfono cedieron paso a los cables de red y de cámaras, los teclados, mouse y otros artefactos informáticos para el home office y la conectividad.

“La ayuda que dio el Presidente era bastante”, describe Norma Cedrún y agrega que con esa asistencia ganó tiempo para incorporar mantas de India y mantener el comercio abierto. “Fue un momento en el que todo el mundo se dedicó a la decoración de la casa. Zafé un montón”, agrega.

La experiencia de la pandemia fue traumática para todos y todas, entre los comerciantes las trayectorias fueron dispares. En algunos cosas se transformó en una oportunidad para mejorar, otros se tuvieron que readaptar o incorporar dinámicas totalmente distintas.

El miedo y la incertidumbre se fue transformando en iniciativa, en un “algo hay que hacer” y en un ingenio que ahora deja una situación nueva que tardará mucho tiempo en asentarse.


Este episodio fue realizado con mucho cariño por:

Martín Bustamante (conducción y producción periodística).

Reynaldo Vega (edición y musicalización).

Sole Vela (producción en redes sociales).

Agradecimientos:

Martina Sánchez y Carolina Strauss (Asociación de Comerciantes de avenida Entre Ríos).