El objetivo es obtener información precisa sobre el estado de los ascensores, escaleras mecánicas y elevadores para escaleras en todas las líneas del subterráneo porteño. Se trata del expediente 1150-P-2025, que reclama datos desagregados por estación y detalla una serie de interrogantes sobre accesibilidad, mantenimiento y sanciones a la empresa concesionaria.
La iniciativa responde a una preocupación creciente entre vecinos y organizaciones de personas con discapacidad, frente a las reiteradas fallas que presentan estos dispositivos en estaciones clave de combinación y alta circulación. “La falta de funcionamiento adecuado afecta directamente a personas mayores, con movilidad reducida, embarazadas o con niños pequeños, que se ven obligadas a modificar sus trayectos o incluso quedan excluidas del sistema de transporte”, destacan los fundamentos del proyecto.
Entre los puntos que se solicitan al Poder Ejecutivo, se incluyen:
- Cantidad total de ascensores y escaleras por línea y estación.
- Detalle de cuántos están en funcionamiento y cuántos fuera de servicio, con fechas.
- Cronograma de mantenimiento preventivo y correctivo.
- Empresas contratadas, montos y duración de contratos.
- Mecanismos de control y auditoría implementados.
- Proyectos de accesibilidad en ejecución o por iniciar.
- Canales oficiales disponibles para reportar fallas.
- Registro histórico de fallas desde 2023.
- Aplicación de multas o sanciones por fallos de accesibilidad.
Una deuda pendiente en inclusión y movilidad
El proyecto señala que la falta de datos actualizados y públicos sobre estos dispositivos impide ejercer un adecuado control legislativo y limita el desarrollo de políticas de transporte inclusivas, tal como lo establece la Ley 962 de Accesibilidad y los compromisos de la Ciudad en materia de derechos de las personas con discapacidad.
Los fundamentos del expediente citan incluso hechos recientes que tomaron estado público, como la avalancha de personas heridas por una falla en una escalera mecánica de la Línea H, o las denuncias por estaciones sin accesibilidad básica en barrios de alta densidad poblacional.
En el contexto de una Ciudad que busca posicionarse como “moderna y accesible”, los vecinos y usuarios del transporte público exigen respuestas concretas y datos verificables sobre el estado real de la infraestructura subterránea.












