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Preocupa el vandalismo al memorial por Cromañón en el Parque de la Estación

En varias ocasiones rompieron la puerta del faro y han intentado barretear las placas de mármol donde están escritos los nombres de los 194 fallecidos en la masacre ocurrida el 30 de diciembre de 2004. Por juan Manuel Castro.
Foto. Juan Manuel Castro

En varias ocasiones rompieron la puerta del faro y han intentado barretear las placas de mármol donde están escritos los nombres de los 194 fallecidos en la masacre ocurrida el 30 de diciembre de 2004. Por juan Manuel Castro.

A poco de que se cumpla un nuevo aniversario de la tragedia de Cromañón, hay preocupación en el barrio de Balvanera por hechos de vandalismo contra el memorial emplazado en 2019 dentro del Parque de la Estación, en Agüero y Perón.

Fuentes comunales contaron a este medio que recientemente volvieron a romper la puerta de hierro por la cual se ingresa dentro del faro de 25 metros de alto. Fue tal la violencia empleada que la puerta quedó fuera de cuadro. 

Se cree que son ataques cuya finalidad es la de ingresar al faro, subir por su escalera y robar la mayor cantidad de cables y elementos que luego se pueden revender en mercados ilegales. En la zona son usuales los robos y hurtos de porteros eléctricos de bronce para su venta posterior al peso, por ejemplo.

De forma provisoria se colocaron cintas de peligro alrededor de la base del faro para que los vecinos no se acerquen. No obstante, contaron, estudian la posibilidad de soldar en forma definitiva la puerta.

Esto abre un conflicto ya que dentro del faro está el sistema eléctrico que alimenta el foco que puede verse todas las noches a varias cuadras a la redonda. Esta decisión implicaría un incordio de logística, pero se prefiere eso a que los ataques continúen.

Otro blanco son las placas de mármol donde están tallados los nombres de las 194 víctimas fatales del siniestro ocurrido el 30 de diciembre de 2004 en el boliche de la calle Mitre 3060, a metros de Plaza Miserere y a pocas cuadras del Parque de la Estación.

Fuentes comunales contaron que en varias oportunidades personas que no fueron identificadas han intentado barretear las placas para desprenderlas de la base de cemento. La finalidad es la misma: reventa en mercados ilegales debido al valor del material.

Otra situación, menos grave, corresponde a la fuente que rodea el faro. Se supone que debe estar llena de agua para dar sentido al conjunto del memorial, pero en la práctica es imposible llevarlo a cabo. Apenas se inauguró el lugar de recordación, la fuente llena de agua terminaba con gran cantidad de basura de todo tipo, generando un contrasentido.  

Todo esto ocurre en un contexto donde la Comuna 3 realiza una puesta en valor integral del parque, que va desde la renovación del patio de juegos, la puesta de un nuevo sistema de riego y hasta la instalación de un mástil nuevo, al lado del anfiteatro y frente al memorial.

Pese a todo, el desgaste de la infraestructura del pulmón verde es notorio. Se trata del espacio verde más grande y sin rejas a varias cuadras a la redonda. Implica que está concurrido a toda hora. En tiempos de las primeras flexibilizaciones sanitarias era el único sitio a donde podían concurrir los vecinos.

En el lugar durante el día hay guardianes de espacios públicos del GCBA que se encargan de supervisar la infraestructura y asistir a los vecinos en caso de que lo necesiten. No obstante, por las noches la seguridad queda en manos de la Policía de la Ciudad, que no está implicada exclusivamente, sino que patrulla en todas las manzanas linderas.

Es por esto que, así como se dan hechos de vandalismo e intentos de robo de mobiliario público, también ocurren ilícitos. Fuentes comunales contaron que hubo casos donde se descartaron motos o carcazas de motos dentro del lugar y luego se corroboró que eran rodados con pedido de captura en causas de robo. 

Todo esto constituye una situación que excede a la labor de mantenimiento y puesta en valor y requiere un abordaje integral. 

Por desgracia, familiares, amigos, sobrevivientes y todos aquellos implicados en la memoria de Cromañón hace tiempo que conviven con el vandalismo.

Frente a Mitre 3060, locación del boliche incendiado, se construyó una plazoleta en recuerdo de las víctimas, comúnmente conocida como El Santuario o Plaza de las Ánimas. Allí hay murales, obras de arte, pertenencias y fotos.

Pese a su importancia, el lugar suele ser blanco de ataques, que van desde daños a las esculturas hasta el robo de objetos. 

Por caso, en octubre de 2020 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó un proyecto de Declaración por la rotura de una escultura denominada “A los pibes masacrados en Cromañón” del artista Julio Cesar Báez. 

Más cerca en el tiempo, hubo una polémica entre familiares, sobrevivientes y amigos con la empresa Trenes Argentinos porque removió una serie de paneles instalados sobre el paredón de Mitre (en la vereda de enfrente del boliche) donde un grupo de artistas hizo unas pintadas alusivas. Finalmente, luego del reclamo la firma repuso las piezas.

Tal como se había expresado en su momento en apoyo a la salvaguarda del santuario, la Legislatura porteña declaró en octubre de este año de “interés para la promoción y defensa de los Derechos Humanos” a este sitio emblemático de Balvanera.

La declaración abarca “obras y murales realizados en memoria y homenaje a las víctimas fatales y las víctimas sobrevivientes de la masacre de Cromañón, ubicadas sobre la calle Bartolomé Mitre entre Jean Jaurés y Ecuador”.

La iniciativa fue presentada por el Movimiento Cromañón y luego impulsada por la legisladora María Bielli (Frente de Todos).

“Para mantener viva la lucha de memoria, verdad y justicia y a través del arte dejar sentada en la memoria colectiva nuestra lucha resulta primordial declarar de interés para la promoción y defensa de los derechos humanos la serie de murales y obras que se plasmaron en la zona de ocurrencia del trágico hecho”, fundamenta el proyecto.

Fuentes comunales señalaron que, en la víspera del 30 de diciembre, se pondrá en valor la plazoleta porque se espera la realización de un acto a cargo de familiares y sobrevivientes, a 17 años de la mayor tragedia no natural en Balvanera y en todo el país.