|

Sin asistencia y expuestos al Covid-19: la Asociación Miguel Bru y Ciudad Sin Techo alertan por personas viviendo bajo la Autopista 25 de Mayo

Recorrieron los bajo autopistas entre Constitución y Flores, pasando por San Cristóbal, en la Comuna 3

Recorrieron los bajo autopistas entre Constitución y Flores, pasando por San Cristóbal, en la Comuna 3

Desde el inicio de la pandemia, la Asociación Miguel Bru y Ciudad Sin Techo relevaron en tres ocasiones los bajos de la Autopista 25 de Mayo, entre Constitución y Flores, pasando por San Cristóbal (Comuna 3). Corroboraron que viven cerca de 100 personas. “todos refirieron la carencia de espacios de higiene y acceso al agua potable, lo cual agrava la situación en términos de salubridad”, señalaron sobre el riesgo latente de contagios de Covid-19.  Transmitieron los resultados a la Defensoría del Pueblo de la CABA.

Según una comunicación de ambas entidades, a la que tuvo acceso este medio, sus integrantes recorrieron los ocho kilómetros de los bajo autopista, desde la calle Lima en Constitución hasta la calle Manco Capac, en cercanía de Plaza de los Virreyes, barrio de Flores.

“Más allá de los números revelados, hemos constatado que la desidia y el desamparo de las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires no solo continuó sino que empeoró en el contexto del ASPO”, señala un comunicado conjunto de Asociación Miguel Bru y Ciudad Sin Techo. “El Gobierno de la ciudad debe cumplir con la ley 3706 de Protección y garantía integral de las personas en situación de calle y riesgo de situación de calle”.

Lucas Mac Guire, referente de la Casa de Cultura y Oficios Miguel Bru, ubicada en Parque Patricios, detalló: “Cuando el 20 de marzo el Gobierno nacional decretó el aislamiento, quienes trabajamos con población vulnerada y en particular con personas en situación de calle, empezamos a pensar de qué manera continuar nuestro trabajo y no dejarlas solas”.

Claudia Enrich, presidenta de Ciudad Sin Techo, expone: “En las primeras horas de la noche es cuando las personas buscan refugio para dormir, en especial en estos meses de frío. En ese horario, además, nuestras organizaciones distribuyen platos de comida caliente, agua, o café”.

Los integrantes visitaron en tres ocasiones las ranchadas de los sin techo. Fue durante tres fines de semana, en las primeras horas de la noche. “El primero fue en abril y reportó que había 105 personas debajo de los puentes. El segundo, en junio, detectó a 62 personas, lo que significó una baja del 40%. El tercero y último se hizo en agosto y el resultado fue un crecimiento de más del 30 %: 94 personas dormían bajo la autopista”, detallan sobre los resultados. 

“Luego de la entrada en vigencia del Decreto presidencial que estableció el “Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio” se produjo una reducción considerable de las personas en situación de calle, de acuerdo a los números obtenidos en junio. Junio y julio son los meses más duros para estar en la calle dadas las inclemencias del frío y las lluvias, lo que explica el descenso en la población encuestada. El empeoramiento de la situación económica y la suba de los precios en alquileres y hoteles explica el crecimiento de agosto”.

Como resultado del relevamiento efectuado surge que “la mayoría de la población en situación de calle se compone de varones, con un promedio de edad de 40 a 53 años, teniendo en sus “ranchadas” también personas adulto/as mayores. Algunos de ellos manifestaron padecer enfermedades tales como HIV y TBC, entre otras afecciones siendo de significativa importancia el consumo problemático de sustancias.  Seis de las mujeres entrevistadas refirieron estar embarazadas. No se constató presencia de niños, niñas y adolescentes, salvo en la tercera salida de agosto, en la que se relevaron tres niños en compañía de sus padres”. 

“Los días 11 y 12 de abril, la población censada en el bajo autopista se conformaba por 92 hombres y 8 mujeres. El dato de 5 corresponde a personas que fueron detectadas en la ranchada y que no respondieron o no se pudo acceder a la información por estar bajo los efectos de sustancias de consumo problemático. Durante los días 27 y 28 de junio la población de hombres y mujeres baja, pero el 8 y 9 de agosto llama la atención cómo creció el número de mujeres. Un número significativamente menor de personas en situación de calle tienen encima documentación que acredite identidad. Durante el primer relevamiento se obtuvo mayor número respuestas positivas, casi un 24%, el número desciende en junio poco más del 12%, pero en el tercer relevamiento salta a casi un 16%”. 

“En relación a la salud y el COVID 19, si bien manifestaron conocer de la problemática, sólo un 5% indicó tomar medidas de prevención mínimas, tales como tener y usar un barbijo o el uso de lavandina. Sin embargo, todos refirieron la carencia de espacios de higiene y acceso al agua potable, lo cual agrava la situación en términos de salubridad”. 

“Poco más del 50% de la población relevada refirió no consumir alimentos regularmente, no recibiendo asistencia alimentaria diaria, manifestando ser los fines de semana los días más críticos. Se constató la colaboración de vecinos/as de los alrededores los que suelen ser solidarios/as con dicha población”. 

“Los entrevistados indicaron hacer uso de sus modos de subsistencia, realizando recorridos a pie con el fin de conseguir alimentos cocidos y/o para cocinar, formando filas en los lugares de expendio de comida. Debemos tener en cuenta que hoy los lugares que frecuentaban para obtener alimentos están cerrados por el aislamiento obligatorio. Este tipo de acciones hace notar el nivel de exposición al posible contagio al cual han estado y están sometidos por la necesidad de buscar los recursos básicos como el agua y el alimento, y las instalaciones sanitarias y de higiene”.

“La cantidad de tiempo en situación de calle varía entre 5 meses y 15 años, de acuerdo a lo referido por los encuestados, y quienes hace poco que están viviendo esta situación han referido haber  sido desalojados de los hoteles donde residían contando con el subsidio habitacional, otorgado por el  Decreto N° 690/2016 del GCBA, y otros haberlos dejado voluntariamente por carecer de dinero para  afrontar el pago, ni siquiera de aquellos que permiten el pernocte sentados en el hall, sin ocupar cama  o habitación”.

“Es importante contar con su identificación personal pues poseer o no un DNI puede significar cobrar o no un subsidio estatal y poder entrar o no en un hotel. La mayoría de las personas encuestadas no cobran ningún tipo de subsidio. En la salida de abril solo el 17% manifestó recibir ayuda estatal. Ese mismo indicador cae al 8% en junio, pero en agosto sube a casi el 45%. Se destaca el acceso al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), pero solo algunos casos en el relevamiento de agosto, que figuran como “otros”, dan cuenta del acceso a la tarjeta alimentaria “Ciudadanía Porteña” y/o subsidio habitacional. El caso de las 3 AUH representan a tres niños reportados en compañía de sus padres. La mayoría de las personas encuestadas no tienen acceso a un dispositivo celular con servicio telefónico o de internet. En abril menos del 1% declaró contar con un celular con servicio y/o conexión a internet. Poseer un celular no solo permite estar comunicado, una forma de ser contactado por un posible trabajo o por un familiar. El celular es esencial porque permite recibir información o almacenar documentos digitales tales como el DNI digital, o también realizar gestiones ante la ANSES u organismos del gobierno”.

Al inicio de la pandemia, el Gobierno porteño dispuso abrir un parador para gente en situación de calle dentro del Polideportivo Martín Fierro del barrio de San Cristóbal, en Oruro y Urquiza. Según fuentes oficiales, tiene cerca de 100 camas para adultos mayores. En horario nocturno pueden ir a dormir, comer y bañarse. 

A comienzos de septiembre, la legisladora porteña por el Frente de Todos Cecilia Segura presentó un pedido de informes sobre la supuesta clausura de este parador: “El presente proyecto de resolución tiene como objetivo saber si el Poder Ejecutivo procedió a cerrar dispositivos destinados a personas en situación de calle de los que fueron abiertos en el contexto de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio debido a la pandemia ocasionada por el COVID-19. Recientemente hemos tomado conocimiento que algunos centros, como los instalados en Parque Avellaneda y el polideportivo Martín Fierro han sido cerrados, por lo que resulta necesario contar con información oficial al respecto”.

“Cabe destacar que aún nos encontramos atravesando un contexto de crisis social y sanitaria debido al avance del virus, que actualmente se encuentra en fase de circulación comunitaria en la Ciudad, por lo que continúan vigentes las medidas de cuidado de la población. Por otro lado, resulta necesario remarcar el universo de esta población que, según el 2º Censo Popular de Personas en Situación de Calle, está compuesto por 7.251 personas, de las cuales 871 son niños, niñas y adolescentes. Se estima que esa cifra, resultante del trabajo colectivo realizado en 2019 por un gran conjunto de instituciones y organizaciones es actualmente mayor, debido a los desalojos que continúan ocurriendo a pesar de la expresa prohibición establecida por el decreto presidencial 320/20”, agregaba la legisladora

Sin embargo, fuentes del Gobierno porteño, mediante su sitio web oficial, manifestaron que continúa abierto. Fue al dar a conocer que el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat hizo gestiones para que las personas que acuden a estos paradores puedan tramitar sus DNI.

De todos modos, la presencia de gente en situación de calle durante la pandemia ha mostrado varios acontecimientos con un desenlace trágico. 

Un pedido de informes de la legisladora Lorena Pokoik (Frente de Todos) repasa fallecimientos de gente en la vía pública. El más reciente: “El pasado 12 de octubre, la integrante de la Junta Comunal nº 1 Lucía Grosso nos ha informado acerca del fallecimiento de Leandro, quien se encontraba viviendo en la esquina de Av. San Juan y Defensa, barrio de San Telmo. Desde hacía años, Leandro vivía en situación de calle y era conocido en el barrio. Aún se desconocen los motivos de la muerte de Leandro. Sean cuales fueren las causas, es deber del Estado brindar asistencia a todas las personas que se encuentran sin un hogar donde residir. Por eso, necesitamos conocer con urgencia qué acciones se tomaron desde el Programa Buenos Aires Presente (BAP), con el fin de revertir su situación”.

Pokoik agrega más decesos similares: “Lamentablemente, esta no es la primera muerte de una persona en situación de calle ocurrida en la Ciudad de Buenos Aires durante este año 2020. El sábado 30 de mayo murió Agustín Lara, de 16 años, al caérsele un pedazo de mampostería mientras dormía en la calle. Había estado alojado en el Caina, luego volvió a la calle, sufría amedrentamiento policial y los trabajadores venían alertando de su situación. El domingo 7 de junio a la madrugada murió Leonardo Javier Macrino, quien había sido desalojado del hotel La Florida ubicado en Chile 1480 unos días antes. Leonardo presentaba problemas de salud, pero no recibió atención médica. El Domingo 15 de junio murió Sergio, de 63 años, quien dormía en la esquina de México y Sánchez de Loria, en San Cristóbal. Sergio era diabético y pasó la noche con fiebre y una tos prolongada. Al llegar al lugar, personal del SAME, confirmó su fallecimiento. El 27 de junio falleció Dimitri Petrovsky, una persona serbia quien tuvo un ACV, se golpeó la cabeza en la esquina de Av. Caseros y Lavardén. El 3 de julio, falleció Bernardo “Tuly” Micieli, de 66 años, quien fue desalojado en plena pandemia del terreno propiedad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ubicado en Melián y Vilela. Finalmente, el 4 de julio una mujer fue prendida fuego mientras dormía en situación de calle bajo la autopista, en Virrey Cevallos, entre San Juan y Cochabamba”.

Desde el inicio de la pandemia, distintos bloques han presentado pedidos de informes en la Legislatura porteña a lo largo de los meses para poder saber con certeza cuánta gente está en esta situación y qué políticas públicas se ejecutan al respecto.