La legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, Delfina Velázquez, presentó un proyecto de resolución en la Legislatura porteña solicitando al Poder Ejecutivo información detallada sobre los remates de material rodante de la red de subterráneos realizados entre los años 2022 y 2025.
La iniciativa surge en un contexto de fuerte deterioro en la calidad del servicio, con frecuentes quejas de usuarios por demoras, condiciones de higiene, falta de accesibilidad y, especialmente, la persistencia del riesgo sanitario por asbesto en formaciones aún en circulación.
¿Qué se remató y a dónde fue el dinero?
El pedido de Velázquez incluye seis puntos clave:
- Si se respetaron los requerimientos de la Ley 4472/2012, que regula el mejoramiento y conservación del material rodante.
- Detalles de los lotes subastados, precios base y montos abonados.
- Monto total recaudado en las compulsas realizadas por el Banco Ciudad.
- Destino del dinero recaudado.
- Si se adquirieron nuevas formaciones en reemplazo, con detalles de las operaciones, licitaciones y presupuestos.
- Si las nuevas formaciones están libres de asbesto, acompañadas de los informes técnicos que lo acrediten.
Velázquez remarca que es fundamental transparentar las decisiones que involucran bienes públicos y garantizar que los fondos obtenidos por la venta de vagones «se utilicen para mejorar las condiciones de viaje de los pasajeros y de trabajo para los empleados del subte».
Pasajes más caros, servicio más deficiente
En los fundamentos del proyecto, la legisladora cuestiona la creciente brecha entre el aumento tarifario y la caída del servicio. “A la mala frecuencia se le suman la suciedad, la falta de baños, la falta de accesibilidad y los peligros del asbesto”, sostiene. Además, recuerda que muchos trabajadores se encuentran bajo vigilancia médica por exposición a ese material cancerígeno, presente en varias de las unidades más antiguas.
La legisladora advierte que en el pasado se compraron formaciones usadas y contaminadas, y considera necesario reforzar el control parlamentario sobre futuras adquisiciones. También apunta a la necesidad de mejorar la trazabilidad de los recursos obtenidos mediante la venta de bienes públicos.
Un reclamo con impacto directo en los barrios
El estado del subte no sólo afecta a los pasajeros diarios, sino que tiene implicancias directas para los barrios más densamente poblados de la ciudad, como Balvanera y San Cristóbal, atravesados por líneas como la A, B y H. Los vecinos y vecinas de estas zonas dependen del subte como medio principal de conexión con otras comunas, y son también quienes más sufren las demoras, las formaciones contaminadas o el deterioro de estaciones.La presentación de Velázquez reabre el debate sobre el modelo de gestión del transporte subterráneo, en un momento donde se discute no sólo la eficiencia operativa, sino también el rol del Estado porteño en la fiscalización y control del patrimonio público.











