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Terremoto en Colombia: más de 120 viviendas colapsadas y tres muertos en Unión Panamericana, Chocó

La emergencia dejó viviendas destruidas, víctimas fatales y servicios interrumpidos en un municipio con recursos limitados para responder a una catástrofe de esta magnitud. Por Martín Bustamante.
Terremoto Colombia

El alcalde Geyson Copete describió la situación que atraviesa el municipio tras el terremoto del 10 de agosto. La emergencia dejó tres personas fallecidas, al menos un herido y más de 120 viviendas colapsadas, mientras la localidad enfrenta cortes de energía y problemas de comunicación.

El terremoto en Colombia dejó una situación crítica en Unión Panamericana, uno de los municipios del departamento del Chocó afectados por el fuerte sismo que sacudió el país. Su alcalde, Geyson Copete, describió en diálogo con Abran Paso el escenario que encontró la población después del movimiento telúrico: tres personas fallecidas, un herido y más de 120 viviendas colapsadas.

“Es un municipio que nunca en la historia que lleva de creación había sufrido una situación de estas”, explicó el alcalde al referirse a una localidad que cumplió 27 años el pasado 30 de julio.

Las víctimas mortales se registraron en el corregimiento de La Y, donde fallecieron dos mujeres y un hombre. Además, una persona resultó herida en el corregimiento de Salero y fue trasladada inicialmente a otro municipio para recibir atención médica y posteriormente a Quibdó, la capital departamental. Según el último reporte que recibió Copete durante la entrevista, permanecía estable.

El terremoto también provocó una destrucción extendida de viviendas en distintos corregimientos. El alcalde señaló que el municipio contabilizaba más de 120 casas colapsadas, aunque el diagnóstico todavía estaba en desarrollo.

Una emergencia sin antecedentes para el municipio

Copete relató que el movimiento comenzó como un temblor relativamente suave, pero rápidamente aumentó su intensidad. Según su descripción, el terremoto se prolongó durante aproximadamente dos minutos, con un movimiento cada vez más fuerte que terminó provocando el colapso de numerosas viviendas.

El alcalde se encontraba en su vivienda cuando comenzó el sismo. Según explicó, su casa no sufrió daños y pudo salir hacia una zona de estacionamiento. Recién después pudo advertir la dimensión de la emergencia a partir de los gritos y las noticias que llegaban desde distintos sectores.

La situación fue particularmente grave en algunos corregimientos, aunque el impacto material se extendió por buena parte del territorio municipal.

Sin energía, sin señal y con una capacidad limitada

Uno de los principales problemas que enfrentaba Unión Panamericana durante las horas posteriores al terremoto era la interrupción de los servicios de comunicación.

No hay energía, no hay señal de telefonía”, explicó Copete durante la entrevista. Para poder mantenerse comunicado con las autoridades nacionales y departamentales, el alcalde se trasladó a una estación de servicio que contaba con una planta eléctrica y conexión satelital. Desde allí instaló un puesto de mando para coordinar la respuesta a la emergencia.

La falta de electricidad también afectaba a los corregimientos y, según el alcalde, era probable que el municipio permaneciera sin suministro durante al menos esa noche y posiblemente el día siguiente.

El restablecimiento tampoco aparecía como una tarea sencilla debido a la cantidad de postes derribados por el sismo. Mientras tanto, el servicio de agua continuaba funcionando, aunque algunos sectores dependen de sistemas de bombeo.

La falta de comunicaciones complicaba además el seguimiento de las víctimas y la evaluación de los daños.

Familias refugiadas en casas de amigos y familiares

Unión Panamericana no contaba, al momento de la entrevista, con albergues destinados específicamente a las personas damnificadas.

La respuesta inicial se apoyaba entonces en una característica que el propio alcalde destacó como parte de la identidad del municipio: los vínculos familiares y comunitarios.

Muchas de las personas que perdieron sus viviendas fueron recibidas por familiares, amigos y vecinos. Otras se trasladaron a municipios cercanos donde tienen familiares.

La situación generó una respuesta solidaria en una comunidad que, según Copete, mantiene fuertes lazos de familiaridad y cercanía.

“Somos un municipio amigable”, explicó el alcalde al describir una localidad donde buena parte de la población se conoce y donde la solidaridad comenzó a funcionar como una primera red de contención frente a la emergencia.

Alimentos, frazadas y ayuda para las viviendas

Las necesidades más urgentes identificadas por la Municipalidad estaban vinculadas con la asistencia básica.

El alcalde pidió alimentos no perecederos, mercados alimenticios, frazadas, sábanas y cobijas para las familias afectadas. En cambio, evitó adelantar pedidos específicos de materiales de construcción porque todavía era necesario completar un diagnóstico de las viviendas y determinar qué recursos llegarían desde el Gobierno Nacional y la Gobernación del Chocó.

El problema es especialmente sensible debido a las limitaciones presupuestarias de la administración local. Copete explicó que Unión Panamericana es un municipio de sexta categoría, con más de 8.000 habitantes y recursos limitados para afrontar por sí solo una emergencia de esta magnitud.

En declaraciones recogidas también por Blu Radio, el alcalde señaló que la capacidad local de socorro es pequeña y que las autoridades continuaban verificando viviendas y removiendo escombros.

Tres víctimas y una dificultad para identificar a las familias

Uno de los aspectos más delicados de la emergencia estaba relacionado con las tres personas fallecidas en La Y.

Copete explicó que dos de ellas se encontraban dentro de una vivienda, mientras que el tercer fallecido estaba en un comercio de venta de pollo que se encontraba abriendo cuando ocurrió el terremoto.

La identificación de las víctimas presentaba además dificultades. Según relató el alcalde, se trataba de personas que habían llegado al corregimiento apenas ocho días antes y estaban alquilando una vivienda.

Al no encontrar todavía documentación personal, las autoridades esperaban avanzar con la remoción de los escombros para localizar documentos que permitieran establecer sus identidades y contactar a sus familiares.

Un municipio minero atravesado por dificultades estructurales

Unión Panamericana tiene una ubicación estratégica dentro del Chocó. Según explicó Copete, es un punto de conexión entre los departamentos de Antioquia y Risaralda y ocupa una posición central respecto de algunos de los principales ríos del departamento.

La economía local está vinculada principalmente con la minería, mientras que la administración municipal cuenta con recursos limitados para afrontar situaciones extraordinarias.

El terremoto golpeó así a una comunidad que ya enfrenta dificultades estructurales y que ahora debe reconstruir viviendas e infraestructura dañada.

El alcalde destacó, sin embargo, que el municipio no había sufrido inundaciones durante esta emergencia y que tampoco tenía antecedentes de un desastre de esta magnitud.

La emergencia vuelve a poner al Chocó en el centro de la discusión

La situación de Unión Panamericana forma parte de una emergencia mucho más amplia que afecta al departamento del Chocó y otras regiones del occidente colombiano. El terremoto de magnitud 7,4 tuvo su epicentro en San José del Palmar y provocó daños importantes en distintas zonas del país.

En este contexto, el testimonio de Copete permite observar la emergencia desde uno de los municipios más pequeños y con menor capacidad institucional para responder a una catástrofe.

El propio alcalde planteó una reflexión que excede la emergencia: pidió que los medios de comunicación no miren al municipio solamente cuando ocurre una tragedia, sino que también puedan contar los procesos de transformación y las políticas públicas que se desarrollan durante tiempos normales.

La entrevista realizada por Abran Paso fue utilizada como fuente para la elaboración del artículo publicado en France 24, titulado “Estamos en la calle”: desesperación en el Chocó, epicentro del mortífero terremoto en Colombia.