La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia abre una nueva etapa política atravesada por una elección extremadamente ajustada, una sociedad dividida y un Congreso en el que el nuevo oficialismo no cuenta con mayorías propias. Para Isabella Marín Jiménez, profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales y docente de la Escuela de Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Buenaventura Cali, el principal desafío será transformar una campaña construida sobre la polarización en una gestión capaz de gobernar para un país fragmentado.
Marín Jiménez analizó en diálogo con Abran Paso el escenario que deja la elección y las primeras dificultades que enfrenta el nuevo Gobierno. Su diagnóstico parte de un dato central: De la Espriella obtuvo casi 13 millones de votos, pero una parte importante de ese respaldo no necesariamente respondió a una adhesión directa a su programa político.
Según explicó, el candidato logró capitalizar el descontento con el Gobierno de Gustavo Petro, sumando a sectores que se sentían decepcionados o profundamente insatisfechos con la gestión de la izquierda.
Una victoria por menos del 1%
El resultado electoral también muestra hasta qué punto Colombia está dividida. De acuerdo con el análisis de Marín Jiménez, la diferencia entre De la Espriella e Iván Cepeda fue de apenas 0,96%, el margen más estrecho registrado en una elección presidencial colombiana.
Para la especialista, este resultado no puede analizarse solamente como una victoria electoral, sino como una expresión de una brecha ideológica que viene profundizándose desde el plebiscito por la paz de 2016.
La división, además, tiene una dimensión territorial. Las zonas más vulnerables, con mayor abandono estatal y afectadas por las consecuencias económicas de la pandemia y por el estallido social de 2021, expresan una relación diferente con la política y las instituciones.
Sin embargo, existe un dato positivo: la participación electoral superó el 63% en la segunda vuelta, la cifra más alta en 24 años. Para Marín Jiménez, esto muestra una ciudadanía fuertemente movilizada, aunque esa participación también estuvo atravesada por posiciones ideológicas cada vez más difíciles de reconciliar.
El desafío de gobernar para todos
La campaña electoral terminó, pero ahora comienza una etapa mucho más compleja: gobernar.
“Debe pasar que Abelardo debe gobernar para un pueblo colombiano en el momento político más fragmentado del país”, plantea Marín Jiménez.
El desafío consiste en abandonar la lógica electoral y construir una administración capaz de incorporar también a los sectores que no lo votaron, incluida una izquierda que conserva una importante capacidad política y movilización social.
La especialista considera que el nuevo presidente tendrá además que restaurar la confianza alrededor de su figura, especialmente frente a cuestionamientos relacionados con sus vínculos y alianzas políticas. Para ello, plantea como fundamental diferenciar su trayectoria como abogado de su responsabilidad como presidente, algo que deberá expresarse tanto en sus nombramientos como en los mecanismos de transparencia de su gestión.
Un Congreso que ya marca límites
Uno de los primeros grandes obstáculos para De la Espriella será el Congreso.
El nuevo presidente no dispone de una mayoría propia y, según Marín Jiménez, la distancia que mantuvo con distintos partidos durante la campaña y el período previo a la asunción ya comenzó a tener consecuencias.
El resultado fue particularmente significativo en la elección de las autoridades del Senado: sectores políticamente enfrentados lograron ponerse de acuerdo para impedir que el candidato de De la Espriella alcanzara ese lugar.
Para la analista, esta situación evidencia una debilidad en la capacidad del nuevo Gobierno para construir consensos.
La paradoja es que, por afinidad ideológica, De la Espriella podría contar potencialmente con una mayoría parlamentaria si consigue articular a los sectores de derecha y centro. Pero la falta de acuerdos políticos previos puede dificultar esa construcción.
“Queda la evidencia de la debilidad de hacer consensos”, sostuvo Marín Jiménez.
A esto se suma otro factor de tensión: las advertencias del Gobierno sobre la posibilidad de avanzar mediante decretos frente a proyectos que el Congreso no apruebe. Para la especialista, esta posición puede profundizar el enfrentamiento entre poderes y provocar una reacción del Legislativo para hacer valer los mecanismos institucionales de frenos y contrapesos.
Seguridad: ¿un nuevo Plan Patriota?
Otro de los grandes interrogantes está relacionado con la seguridad y el conflicto armado.
De la Espriella anunció durante la campaña un giro importante respecto de la política de Paz Total desarrollada durante el Gobierno de Gustavo Petro y planteó recuperar una estrategia de mayor intensidad militar, vinculada a la experiencia del Plan Colombia y el Plan Patriota.
Marín Jiménez señala que el nuevo Gobierno busca recuperar parte de aquella cooperación con Estados Unidos y colocar la seguridad como uno de los pilares centrales de su administración.
Pero advierte que el contexto actual es muy diferente al de hace dos décadas.
Durante la época del Plan Colombia y posteriormente del Plan Patriota, el Estado enfrentaba principalmente a las FARC como una organización insurgente con una estructura vertical y una importante capacidad territorial. En la actualidad, en cambio, existe una multiplicidad de actores armados, que incluye organizaciones insurgentes, estructuras de delincuencia organizada transnacional y grupos armados con distintas capacidades.
Por eso, para la especialista, no alcanza con aplicar una estrategia de “mano dura”. El Estado necesita diferenciar las amenazas y combinar la política de seguridad con instituciones judiciales capaces de llevar adelante los procesos posteriores a las capturas.
“De nada sirve en Colombia que haya una promesa de construir megacárceles si el sistema de justicia colombiano no está fortalecido para llevar de la captura a la judicialización”, explicó.
El futuro de la Paz Total y la justicia transicional
El eventual abandono de algunas políticas vinculadas con la justicia restaurativa constituye otro de los puntos de preocupación.
Para Marín Jiménez, el giro propuesto por el nuevo Gobierno tiene una fuerte dimensión simbólica. La utilización de símbolos militares y una narrativa asociada con la militarización pueden reforzar la polarización y alejarse de los procesos de reconciliación que se habían desarrollado en los últimos años.
La especialista considera que ese cambio también puede ser interpretado como un retroceso para los procesos de reparación y memoria vinculados con las víctimas del conflicto armado.
Pero existe además un problema jurídico de enorme complejidad. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) forma parte del entramado institucional surgido después del acuerdo de paz y, según explicó Marín Jiménez, cualquier intento de modificar profundamente ese sistema podría abrir un extenso debate jurídico e incluso constitucional.
Una oportunidad para salir de la polarización
El nuevo Gobierno colombiano tiene así una doble tarea.
Por un lado, deberá cumplir las promesas de seguridad y cambio que llevaron a millones de personas a votar por De la Espriella. Por otro, tendrá que construir acuerdos con una oposición que conserva fuerza electoral, social e institucional.
El resultado electoral mostró que ningún sector tiene una hegemonía suficiente para gobernar ignorando al resto. La diferencia inferior al 1% y la composición del Congreso obligarán al nuevo presidente a negociar.
Para Isabella Marín Jiménez, el gran desafío será precisamente transformar una campaña basada en la confrontación en una gestión capaz de construir consensos, fortalecer las instituciones y responder a una sociedad que continúa profundamente dividida.
En materia de seguridad, además, la discusión será si Colombia puede recuperar herramientas del pasado sin desconocer que el conflicto actual es diferente. Y en materia de paz, si el nuevo Gobierno puede modificar lo construido durante los últimos años sin profundizar nuevamente las heridas que todavía permanecen abiertas.
La entrevista a Isabella Marín Jiménez fue utilizada como fuente para la elaboración del artículo publicado por France 24 en Español “Polarización nacional y un pulso en la derecha: el ajedrez de Colombia que encara De la Espriella”. Leer el artículo en France 24










