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Una panadería de Balvanera tiró sus productos por el apagón

Vecinos y comerciantes de la Ciudad fueron afectados por la cantidad de horas que duró el corte de luz.

Una panadería ubicada en Moreno y Entre Ríos tuvo que tirar toda la comida que producen para la venta. Bandejas con milanesas y ensaladas se convirtieron en residuos porque no pudieron garantizar su conservación. Todos los sándwich triples que estaban en la heladera fueron arrojados a la basura porque tenían mayonesa y fiambre, como así también otros alimentos que no se conservan sin refrigeración.

“Abrí el local a las siete de la mañana y a los cinco o diez minutos se cortó la luz. Tuve que poner las rejas, cerrar con llave y atender a quien conocía porque esto era una boca de lobo, no se veía nada. Había que trabajar con velas y no se pudo elaborar más nada”, explicó Mercedes, responsable de la panadería, a Crónica TV.

El comercio intentó vender pero la oscuridad del negocio provocaba la sensación que el local estaba cerrado. La panadería esperaba una venta superior a los $50 mil, pero no lograron llegar ni a $20 mil. El barrio estaba sin luz y los vecinos no bajaban de sus departamentos porque tenían que volver a subir las escaleras. 

“Yo vivo en la cuadra y me dormí muy tarde. Tampoco tengo luz y vivo en un edificio que no es seguro porque estuvo el portón eléctrico abierto toda la noche”, agregó Mercedes.

Ayer fueron afectados con interrupciones del servicio 92.320 usuarios de Edesur y 79.209 de Edenor en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Aún permanecen sin suministro 14.196 de Edesur y 4.619 de Edenor en la misma región. Según la información brindad por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad, hay 40 hogares de la empresa Edesur que aún permanecen sin suministro en Balvanera.

Argentina vivió el apagón más grande de su historia. El corte afectó también a algunos países limítrofes, pero el Gobierno reconoció que desconoce las causas que provocaron los hechos. Durante los últimos años millones de usuarios hicieron grandes esfuerzos pedidos por el Poder Ejecutivo para pagar los aumentos tarifarios. La respuesta desde el Estado estuvo muy lejos de lo que la población esperaba.