A nivel nacional, el derecho al trabajo está garantizado tanto en el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales como en la Constitución de la Nación Argentina, específicamente en los artículos 14, 14 bis y 75 inciso 19. Sin embargo, un dato preocupante, reflejado en informes de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), señala que el 24% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 24 años no trabaja ni estudia. Este grupo, conocido como los “ni-ni”, enfrenta mayores riesgos de caer en situaciones de marginalidad.
Es en este contexto que proyectos de capacitación laboral para jóvenes en situación de calle se vuelven fundamentales para reducir este porcentaje y fomentar la autonomía económica mediante una educación integral y adecuada. De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño, la Ley de Educación Nacional N° 26.206 establece en su artículo 11° la importancia de promover valores y actitudes que fortalezcan las capacidades de las personas. La Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por su parte, en los artículos 23° y 24°, obliga al gobierno local a garantizar el derecho a la educación con un enfoque en el desarrollo integral de los individuos dentro de una sociedad justa y democrática.
Los talleres de orientación y capacitación surgen entonces como una herramienta clave para los jóvenes que viven en situación de calle, ya que promueven el desarrollo de habilidades laborales y les brindan información técnica y práctica necesaria para el acceso al trabajo formal. La creación de estos espacios no solo fomenta la autonomía, sino que también proporciona herramientas para la inserción laboral, incluyendo redes de contacto y acceso a oportunidades mediante una bolsa de trabajo.
El desarrollo de estas capacitaciones también contribuye a la prevención de la marginalidad, especialmente para los adolescentes que terminan la escuela secundaria pero no continúan sus estudios superiores. Estas acciones son una forma de evitar que caigan en la trampa de la informalidad laboral. Sin embargo, para que las capacitaciones generen oportunidades reales de empleo o emprendimiento, es fundamental ofrecer un seguimiento personalizado que asegure resultados concretos.
En conclusión, este tipo de proyectos tienen como objetivo crear una conexión efectiva entre la educación y el trabajo, mejorando la equidad y la cohesión social en nuestra ciudad. A través de la implementación de talleres y programas de capacitación, no solo se brindan herramientas para el desarrollo individual de los jóvenes, sino que también se construyen los cimientos para una sociedad más inclusiva y con mayores oportunidades para todos.














