Ambas especialistas nos explicaron la importancia de la vegetación nativa en la ciudad y cómo la planificación de la Plaza Manzana 66 contribuye a la biodiversidad.
Plantas nativas y su impacto en la biodiversidad
Desde su concepción, la Plaza Manzana 66 y el Parque de la Estación fueron pensados con un 100% de plantas nativas. Esto favorece el aumento de la biodiversidad, ya que la vegetación autóctona atrae más especies de aves, mariposas, abejas y otros polinizadores. Además, al estar conectados con el corredor verde de Agüero, estos espacios permiten la circulación y dispersión de fauna, generando un corredor biológico en plena ciudad.
La preservación de especies autóctonas es clave, ya que en la actualidad solo quedan fragmentos relictos de paisajes originarios. La expansión urbana y la introducción de especies exóticas han desplazado la flora nativa, generando problemas ecológicos. Especies invasoras como la acacia negra, el ligustro y el paraíso han invadido los pocos espacios naturales restantes, afectando el equilibrio ecológico.
Las especies que podemos encontrar
En la Plaza Manzana 66 y el Parque de la Estación se encuentran especies de las tres ecorregiones de Buenos Aires: Pampa, Espinal y Delta e Islas del Paraná. Algunas de las especies arbóreas presentes incluyen:
- Ecorregión Espinal: Tala, algarrobo blanco, espinillo y coronillo.
- Ecorregión Delta e Islas del Paraná: Chañar, sen de campo, curupí, ingá y timbó.
- Ecorregión Pampa: Cortadera y Paspalum Quadrifarium.
También se pueden observar arbustos como sauco y barba de chivo, así como enredaderas como la pasionaria, que es fundamental para la reproducción de ciertas especies de mariposas. Estas plantas no solo ofrecen refugio y alimento a la fauna, sino que también embellecen la plaza con su diversidad de colores y formas.
El mantenimiento de la vegetación nativa
El mantenimiento de estos espacios difiere del de las plazas tradicionales. Las podas son mínimas y estratégicas, considerando la época de floración y el ciclo de vida de los polinizadores. En cuanto al riego, aunque muchas especies están adaptadas al clima de Buenos Aires, algunas requieren un cuidado especial, especialmente las de la ecorregión Delta e Islas del Paraná, que naturalmente crecerían en zonas húmedas.
El cambio climático ha impactado en la vegetación, sobre todo en lo referente a tormentas y la fragilidad de la madera de ciertas especies nativas, que es más blanda que la de los árboles exóticos usados en alineación urbana. Sin embargo, los beneficios ecológicos superan ampliamente los desafíos de mantenimiento.
Cómo pueden colaborar los vecinos
El primer paso para conservar la biodiversidad es conocerla. Desde la comuna se promueve la educación ambiental y la identificación de especies. Además, los vecinos pueden participar en plantaciones organizadas y donar ejemplares, siempre en coordinación con la comuna para asegurar su correcta ubicación y cuidado.
Otro aspecto clave es cambiar la percepción sobre la estética de los espacios verdes. Muchas personas están acostumbradas a jardines con plantas exóticas, pero es importante aprender a apreciar la belleza de la vegetación nativa y su valor ecológico.
Hacia una ciudad más sustentable
El desafío de incorporar vegetación nativa en espacios urbanos no es solo ecológico, sino también cultural. Requiere tiempo y educación para que los ciudadanos se familiaricen con este tipo de paisaje y comprendan su importancia. Sin embargo, el balance es positivo: cada vez más vecinos se involucran en la protección de estos espacios y en la construcción de una ciudad más verde y biodiversa.












