Un informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA) revela un fuerte incremento en los ingresos necesarios para superar las líneas de pobreza e indigencia. Al mismo tiempo, otro estudio muestra cambios profundos en la composición de los hogares porteños, con una ciudad cada vez más envejecida, feminizada y con más personas viviendo solas.
La Ciudad de Buenos Aires atraviesa transformaciones económicas y demográficas que ayudan a comprender muchos de los debates actuales sobre vivienda, urbanismo y calidad de vida. Dos informes publicados por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA) ofrecen un panorama preocupante: por un lado, el fuerte aumento del costo de vida para los hogares porteños; por otro, una estructura poblacional que evidencia un crecimiento sostenido de los hogares unipersonales y un marcado envejecimiento de la población.
Los datos permiten dimensionar el impacto que tienen la inflación, el mercado inmobiliario y las condiciones sociales sobre la vida cotidiana de quienes habitan la Ciudad.
Cuánto necesita ganar una familia para no ser pobre en la Ciudad de Buenos Aires
El informe sobre líneas de pobreza e indigencia establece distintos umbrales según la composición de cada hogar.
Para una familia tipo integrada por dos adultos de 35 años y dos hijos, propietaria de la vivienda, el ingreso mínimo mensual necesario para:
- No ser indigente supera los 850.000 pesos.
- No ser pobre alcanza aproximadamente los 1.600.000 pesos.
En el caso de otros hogares, los ingresos mínimos también muestran cifras elevadas:
- Una pareja de adultos mayores necesita alrededor de 800.000 pesos para superar la pobreza.
- Una persona que vive sola requiere más de 570.000 pesos.
- Una pareja joven que alquila necesita aproximadamente 1.100.000 pesos para no quedar por debajo de la línea de pobreza.
Sin embargo, uno de los aspectos más llamativos del informe es la clasificación por estratos sociales, que permite observar qué ingresos se consideran necesarios para integrar la llamada clase media.
¿Cuánto hay que ganar para ser clase media en CABA?
Según la metodología utilizada por IDECBA para una familia tipo propietaria:
- Hasta $850.000: indigencia.
- Hasta aproximadamente $1.580.000: pobreza.
- Hasta cerca de $2 millones: sector vulnerable.
- Entre $2 millones y $2,5 millones: sector medio frágil.
- Entre $2,5 millones y $8 millones: sector medio.
- Más de $8 millones: sector acomodado.
La amplitud del rango correspondiente a la clase media refleja el fuerte incremento del costo de vida registrado en la Ciudad durante los últimos años y abre interrogantes sobre cómo se percibe actualmente la movilidad social de los hogares porteños.
Una Ciudad cada vez más envejecida y con más personas viviendo solas
El segundo informe, titulado «Características de la población y sus hogares. Ciudad de Buenos Aires. Año 2025», analiza la evolución demográfica de la capital y confirma tendencias que vienen consolidándose desde hace varios años.
Entre las principales conclusiones se destaca que la Ciudad presenta una población cada vez más envejecida y feminizada.
Actualmente existen 89,4 varones por cada 100 mujeres, diferencia que se profundiza entre los mayores de 70 años, donde el índice desciende a 60,6 hombres cada 100 mujeres, producto de la mayor esperanza de vida femenina.
Además, aparecen importantes diferencias territoriales.
Mientras la zona norte concentra una población más envejecida y femenina, la zona sur mantiene una mayor presencia de niños, niñas y adolescentes y un índice de masculinidad superior.
Crecen los hogares unipersonales y cambian las formas de habitar la Ciudad
Uno de los datos más significativos del estudio es el crecimiento sostenido de los hogares unipersonales, que ya representan el 39,7% del total de viviendas porteñas.
La tendencia resulta aún más marcada en la zona norte, donde casi la mitad de los hogares (48,7%) está integrada por una sola persona.
En contraste, la zona sur conserva una mayor proporción de hogares familiares y con más integrantes.
Este fenómeno también tiene consecuencias urbanas y económicas.
El crecimiento de viviendas destinadas a una sola persona acompaña —y al mismo tiempo profundiza— esta transformación demográfica, impulsando desarrollos inmobiliarios orientados a departamentos de menor superficie y reduciendo la oferta destinada a familias.
Los desafíos sociales detrás de las estadísticas
Aunque los informes se presentan como herramientas estadísticas, sus resultados reflejan procesos que atraviesan la vida cotidiana de miles de porteños.
El incremento del costo necesario para sostener un hogar, las dificultades para acceder a una vivienda adecuada, el envejecimiento poblacional y la expansión de los hogares unipersonales configuran un escenario que plantea nuevos desafíos para las políticas públicas de la Ciudad.
La evolución de estos indicadores también invita a debatir sobre el acceso a la vivienda, el desarrollo urbano, la planificación territorial y las condiciones necesarias para garantizar una mejor calidad de vida en Buenos Aires.













