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Reciclado en la Ciudad: una auditoría advierte que en 2024 se cumplió apenas un tercio de la meta de reciclaje

Un informe de la Auditoría General de la Ciudad detectó fuertes desvíos en el programa de reciclado urbano durante 2024, con solo un 33% de cumplimiento de la meta de toneladas recicladas, menos Puntos Verdes y problemas en los sistemas de información y planificación. Por Marcos Bolivar.

Un informe de la Auditoría General de la Ciudad detectó problemas en la gestión del reciclado urbano durante 2024. Se reciclaron 55.796 toneladas sobre una meta de 166.482 y cayó casi un 49% la cantidad de Puntos Verdes. El organismo también cuestionó la falta de un sistema de información consolidado y la baja cobertura de las campañas de concientización.

La política de reciclado urbano de la Ciudad de Buenos Aires quedó bajo la lupa de la Auditoría General porteña. Un informe aprobado por unanimidad el 26 de agosto de 2026 analizó el funcionamiento durante 2024 del Programa 97, destinado a la operación del reciclado de residuos urbanos, y encontró importantes desvíos respecto de las metas previstas por la política de Basura Cero.

El dato más significativo aparece en las toneladas recicladas: durante 2024 se habían previsto 166.482 toneladas, pero la ejecución llegó a 55.796, equivalente a apenas el 33% de la meta.

La Auditoría también detectó una caída sostenida en la recepción de residuos secos en los Centros Verdes, un aumento del material descartado y dificultades en los sistemas de información y control.

El examen fue realizado sobre la Dirección General de Reciclado y el Programa 97 del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. Las tareas se desarrollaron entre diciembre de 2025 y mayo de 2026 y, según consta en el informe, no hubo limitaciones al alcance de la auditoría.

El reciclado quedó lejos de la meta

La evolución de los últimos años muestra que el problema no comenzó en 2024.

Según los datos incluidos en el informe, en 2021 se reciclaron 64.532 toneladas sobre una meta de 102.846, con un cumplimiento del 62,7%. En 2022 fueron 99.303 sobre 117.223, alcanzando el 84,7%. En 2023 se llegó a 113.483 sobre 163.272, un 69,5%.

En 2024, en cambio, la cifra cayó a 55.796 toneladas sobre 166.482 previstas, con un nivel de cumplimiento del 33,5%.

La propia Cuenta de Inversión citada por la Auditoría atribuyó parte del desvío al incendio del Centro de Reciclado Barracas, ocurrido a comienzos de 2024. El siniestro provocó la clausura del predio y obligó a redistribuir entre otros centros el material que procesaba esa infraestructura.

Sin embargo, la Auditoría considera que el incendio no alcanza para explicar por sí solo la situación. En sus conclusiones sostiene que la magnitud y persistencia del deterioro desde 2022 responden, en lo sustancial, a debilidades estructurales en la planificación y gestión del programa.

Menos material recuperado y más descarte

Otro de los indicadores analizados es la cantidad de residuos secos que llegan a los Centros Verdes.

Entre 2022 y 2024, la recepción de residuos sólidos urbanos de fracción seca cayó 42,9%, pasando de 100.909 a 58.308 toneladas. Al mismo tiempo, el porcentaje de material descartado aumentó del 18,3% al 25,68%.

El informe señala además que durante 2024 19.804,77 toneladas de materiales reciclables y aprovechables fueron enviadas al CEAMSE, pese a que, de acuerdo con el esquema de la Ley de Basura Cero, deberían haber sido captadas por el sistema diferenciado e incorporadas al circuito de recuperación.

Para la Auditoría, la combinación entre la caída en la captación y el aumento del descarte muestra que los instrumentos utilizados para la separación en origen y la recolección diferenciada no están logrando niveles adecuados de captura y recuperación.

La respuesta del Gobierno porteño

La Dirección General de Reciclado planteó algunos reparos a las conclusiones del informe.

El área sostuvo que la cantidad de residuos recibidos en los Centros Verdes no puede utilizarse por sí sola para determinar el cumplimiento de las metas de la Ley 1.854, ya que intervienen otros factores como la cantidad de residuos generados, el nivel de separación en origen, la calidad del material dispuesto y los hábitos de los vecinos.

También señaló que las toneladas informadas incluyen tanto material recuperable como material que posteriormente es descartado durante la clasificación.

La Dirección General también destacó que durante 2024 continuaron funcionando distintos mecanismos de captación: la recolección domiciliaria de recuperadores urbanos, la recolección de generadores especiales, los Contenedores Verdes, los Puntos Verdes y los Puntos Verdes Móviles, junto con acciones de educación ambiental.

Los Puntos Verdes se redujeron casi a la mitad

Uno de los datos que puede tener mayor impacto en la vida cotidiana de los vecinos es la reducción de los Puntos Verdes.

La auditoría registró que la Ciudad pasó de 41 Puntos Verdes en 2023 a 21 en 2024, una reducción aproximada del 48,8%. Además, la disminución no fue homogénea.

Las comunas 12 y 14 registraron reducciones del 66,7%, mientras que en la Comuna 13 la caída alcanzó el 60%. El informe considera especialmente relevante esta situación porque los Puntos Verdes son instrumentos centrales para la recolección diferenciada y la promoción de la separación en origen.

En el listado incluido como documentación respaldatoria aparecen, entre los puntos eliminados, el de Manzana 66, en la Comuna 3, además de otros ubicados en distintos barrios de la Ciudad.

La auditoría también detectó que durante sus recorridas había grandes cantidades de residuos depositados alrededor de algunos Puntos Verdes, una situación que afecta la calidad del material y dificulta el objetivo de reducir progresivamente la cantidad de residuos enviados a disposición final.

Educación ambiental: una cobertura que alcanzó al 2,24% de la población

La auditoría también puso el foco en las campañas de concientización.

Durante 2024, las acciones registradas alcanzaron a 70.021 personas, sobre una población estimada de 3.121.707 habitantes. La Auditoría calculó así una cobertura del 2,24%.

En términos de viviendas particulares, el alcance habría sido de aproximadamente 4,3%. Además, los relevamientos de frentes registrados abarcaron diez de las quince comunas porteñas.

El organismo cuestionó que no existiera una planificación estratégica formal con objetivos, metas, cronogramas y definición de públicos y territorios prioritarios. También señaló que algunas acciones aparecían como intervenciones aisladas y que no se establecían criterios territoriales suficientes.

La Dirección General de Reciclado, por su parte, rechazó que las actividades hayan sido intervenciones aisladas y detalló distintas acciones realizadas durante el año. Entre ellas, 135 charlas y talleres en escuelas, visitas guiadas a Centros Verdes, presentaciones para generadores especiales, actividades para empresas y organizaciones y 387 acciones de concientización en la vía pública.

El área informó además que esas acciones fueron desarrolladas por un equipo de 161 Promotoras Ambientales y reconoció la necesidad de fortalecer la documentación de los criterios de priorización territorial y establecer metas anuales de cobertura.

Un problema de información y control

Otro de los capítulos importantes del informe está relacionado con la información disponible para controlar el funcionamiento del sistema.

Durante 2024 no existió un tablero de control de gestión que permitiera monitorear las áreas operativas clave. La propia Dirección General había explicado que los cambios en la organización interna y el recambio de personal habían impedido organizarlo durante ese período.

La Auditoría también señaló que no estaba implementado el Sistema de Información de Residuos Sólidos Urbanos previsto por la normativa y que existían debilidades en la trazabilidad y en la construcción de indicadores vinculados con las metas de Basura Cero.

El informe encontró además problemas en los registros de las actividades de educación ambiental: campos sin completar, categorías diferentes para acciones similares, falta de una clasificación estándar y ausencia de líneas de base o metas esperadas.

Un presupuesto que aumentó 92,9%

La auditoría también analizó los recursos destinados al Programa 97.

Durante 2024, el presupuesto sancionado era de $42.535.562.778, mientras que el crédito vigente ascendió a $86.146.785.775 y el monto devengado llegó a $74.834.710.846.

De acuerdo con el informe, esto implicó un incremento del 92,93% del presupuesto sancionado, mientras que se registró una subejecución del crédito vigente del 8,81%.

El dato adquiere relevancia cuando se lo contrasta con la ejecución física del programa: pese al incremento presupuestario, las toneladas recicladas quedaron muy por debajo de la meta establecida para ese año.

Qué recomienda la Auditoría

Frente a este escenario, el organismo formuló una serie de recomendaciones.

Entre ellas propone revisar la metodología utilizada para establecer las metas físicas, incorporar el análisis histórico de cumplimiento y contemplar riesgos vinculados con infraestructuras críticas como el Centro de Reciclado Barracas.

También recomienda implementar el Sistema de Información de Residuos Sólidos Urbanos, consolidar las bases de datos existentes y publicar periódicamente la información en el sitio web de la Ciudad.

Respecto de los Puntos Verdes, plantea establecer previamente criterios técnicos y territoriales para decidir su instalación, mantenimiento o baja, incorporando variables de equidad territorial y vulnerabilidad sociohabitacional. También propone crear indicadores para controlar los residuos que se acumulan en sus alrededores.

Para las campañas de educación ambiental, recomienda elaborar un plan estratégico anual, con objetivos, metas, cronograma y definición de públicos y territorios prioritarios. También propone establecer metas de cobertura por comuna, priorizando zonas vulnerables y aquellas que no hayan sido alcanzadas por las campañas.

Basura Cero, una meta que sigue pendiente

La Ley 1.854 estableció un esquema de reducción progresiva de los residuos enviados a disposición final. Según el informe, la meta fijada para 2025 implica reducir en un 65% la cantidad tomada como base y llevar el máximo de residuos enviados a disposición final a 770.000 toneladas. Para 2028, la reducción prevista es del 80%, mientras que para 2030 se plantea la prohibición de enviar residuos reciclables al relleno.

El propio informe señala que los niveles registrados en el período 2022-2024 rondaban las 822.000 toneladas enviadas a disposición final, por lo que todavía quedaban unas 52.400 toneladas por debajo para alcanzar la meta establecida para 2025.

La auditoría concluye que el Programa 97 no logró avanzar de manera sostenida hacia los objetivos de la Ley de Basura Cero durante 2024 y atribuye la situación principalmente a problemas estructurales de planificación y gestión. Al mismo tiempo, deja planteado que algunas de las medidas anunciadas por el Gobierno porteño para 2025 —como el tablero de control en Power BI y la estandarización de registros— deberán ser verificadas en una futura auditoría de seguimiento.

En una Ciudad donde la separación de residuos depende tanto de las políticas públicas como de la participación cotidiana de los vecinos y del trabajo de los recuperadores urbanos, el informe deja planteada una pregunta central: qué tan cerca está Buenos Aires de cumplir realmente con el objetivo de Basura Cero y qué cambios son necesarios para que el reciclado deje de depender de esfuerzos aislados y se convierta en un sistema sostenido y medible.