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A 100 años de su apertura, el Bar de Cao será homenajeado por la Legislatura porteña

La iniciativa de la diputada de la Ciudad de Buenos Aires María Inés Parry propone reconocer al histórico bar notable de San Cristóbal. Por María Úbeda.

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires expresó su beneplácito por el centenario del Bar de Cao, un emblema de la cultura barrial de San Cristóbal y uno de los bares notables más representativos del sur porteño. La iniciativa, presentada mediante el Expediente 1541/2025, propone también la colocación de una placa conmemorativa en la fachada del histórico local ubicado en Av. Independencia 2400.

El texto de la placa destacará: “En conmemoración al 100º Aniversario del Bar de Cao – 1925-2025”, junto al escudo de la Legislatura.

Un siglo de historia y comunidad

El Bar de Cao tiene sus raíces aún más atrás en el tiempo: comenzó como fonda y almacén en 1915, aunque se reconoce formalmente su nacimiento como bar en 1925, cuando adoptó el nombre de “La Armonía”. Desde entonces, el establecimiento acompañó la transformación del barrio de San Cristóbal sin perder su esencia original.

Durante décadas fue administrado por una familia de inmigrantes asturianos que supo preservar la identidad del lugar, combinando el despacho de comestibles y bebidas con un espacio para la charla, el café y el encuentro cotidiano. Su arquitectura responde a la clásica tipología de “almacén de esquina”, con barra de madera, estanterías antiguas y mobiliario original, hoy cuidadosamente restaurado.

Reconocido como Bar Notable

El Bar de Cao integra desde hace años el circuito oficial de Bares Notables de Buenos Aires, una distinción otorgada a espacios con valor histórico, arquitectónico o cultural, que forman parte del patrimonio vivo de la ciudad. Tras su cierre a fines del siglo XX, fue reabierto en 2005 luego de una restauración que respetó fielmente su espíritu original.

Quienes lo visitan destacan la atmósfera detenida en el tiempo: la caja registradora antigua, la heladera de puertas de madera, los pisos de mosaico granítico y las tradicionales ventanas guillotina siguen formando parte del paisaje interior.

Más que un bar: una memoria colectiva

Durante un siglo, el Bar de Cao fue testigo de historias familiares, amistades nacidas al calor de un café y celebraciones improvisadas con mesas largas y brindis espontáneos. Como pocos lugares en la Ciudad, mantiene viva la identidad del viejo Buenos Aires, esa que se forjaba en los pequeños rituales cotidianos: el vermut de la tarde, la charla de barra, el saludo entre vecinos.