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Acomodados. El tablero sindical ante las próximas elecciones

 

La fragmentada dirigencia gremial mueve sus fichas por los candidatos presidenciales que competirán en octubre. Salario, precarización y ajuste no aparecen como temas centrales a la hora de tomar decisiones.

 

Por Martín Bustamante

“Le iba a decir compañero” soltó Hugo Moyano con su mirada puesta en el rostro de sonriente de Mauricio Macri, mientras Diego Santilli, Cristian Ritondo y otros dirigentes PRO aceptaban con la cabeza. El hecho ocurrió en la Usina del Arte cuando el Jefe de Gobierno decidió hacer un “reconocimiento” al trabajo de los recolectores de residuos organizados en el sindicato de camioneros.

Ni las declaraciones posteriores sobre cierta imparcialidad bastaron para detener el impacto político que generó el acto compartido a menos de un mes de las elecciones. Claro, si hay algo que no caracteriza al Presidente de Club Atlético Independiente es ser ingenuo. Pero por si las moscas fue el propio líder de Cambiemos quien terminó por mostrar todo el sindicalismo y peronismo que puede correr por sus venas, “nuestra lista está apoyada por toda la dirigencia sindical peronista y la integran dirigentes de Camioneros y de la UTA” destacó el Jefe de Gobierno Porteño.

La influyente Cámara Argentina de Trabajadores del Transporte declaró su no alineamiento ante los próximos comicios. Elegir un perfil bien diferente al asumido meses atrás cuando mostró todo su poder al paralizar el país. Lejos de utilizar su fuerza colectiva para advertir los problemas económicos y salariales presentes y futuros presentaron una tímida declaración que deja rienda suelta para que cada uno de los sindicalista haga su juego detrás de Scioli, Macri o Masa.

De hecho cada día crece el número de dirigentes con amnesia para con el Frente Para la Victoria, el primero en manifestarlo fue el gastronómico Barrionuevo al anunciar su inclinación por el motonauta en un eventual balotaje. El borocotazo de Mónica López, las expresiones de amor de su marido el sindicalista petrolero Roberti, y el poco enojo manifestado por todos los renovadores reafirmaron la nueva tendencia.

No le vino nada mal al Gobernador bonaerense. Luego de Calogate fue el mismísimo metalúrgico el que ofreció seguir los pasos de Niembro. Caído el líder de la CGT Balcarce, la lista oficialista corría el riesgo de quedarse sin figuras sindicales de peso.

Siempre recostado, Pablo Micheli mantuvo una reunión pública y “respetuosa” con Daniel Osvaldo Scioli. Derrotado en su gremio por sus alianza y unidades de acción, y dividido de Víctor De Genaro, el secretario de la CTA parece insistir nuevamente en las acciones que lo alejaron de su propia base.

Tal vez la lista que mejor exprese algún tipo de acción frente a los problemas actuales y futuros del movimiento obrero sea aquella encabezada por Nicolás De Caño. El pibe podría trascender la marginalidad que anuncian las encuestas si se permitiera abandonar su lógica reducida, su negativa frentista y su fiebre electoral que llevo a su partido político a perder influencia en algunas fábricas importantes.

Pero si solo se lee la jugada en las altas esferas de quienes se apuntan para acompañar una u otra variable de ajuste se entraría en un pronóstico escéptico, sin embargo si presta atención a los estados de ánimo sociales se podrá apreciar una reserva importante para afrontar los compromisos que se vienen. Solo un vistazo de la fuerza de los aceiteros para negociar su paritaria o de la incansable insistencia de los conductores de la 60 servirían de muestra para arriesgar que las cosas no serán calmas luego de octubre.