|

Árboles que se secan a metros de la subsede de la comuna 3: vecinos de San Cristóbal alertan por el abandono del arbolado público

Vecinos de San Cristóbal alertan por el deterioro del arbolado público en la Comuna 3. Un informe y una recorrida barrial revelan árboles recién plantados que se secan por falta de riego, sustrato inadecuado y ausencia de mantenimiento, incluso a metros de la sede comunal. Por Martín Bustamante.

A pocos metros de la subsede comunal de la Comuna 3, en San Cristóbal, árboles recientemente plantados se están secando sin mantenimiento ni riego, una situación que genera preocupación, bronca e impotencia entre vecinos y vecinas que recorren a diario el barrio. El diagnóstico surge de un informe elaborado por el vecino Marcelo Magadán, quien desde hace años sigue de cerca el estado del arbolado urbano y documenta con fotos y recorridas los problemas recurrentes.

“La preocupación surge de los intercambios que venimos sosteniendo entre vecinos que estamos atentos al cuidado de los árboles”, explica Magadán. En las últimas semanas, esa preocupación se transformó en alerta tras detectar ejemplares jóvenes completamente secos o en proceso de secado, incluso en un radio de menos de 200 metros de la sede donde funcionan las autoridades comunales.

Uno de los antecedentes recientes fue la tala de un árbol en la calle Pavón, que había sido autorizada por la comuna debido a una supuesta interferencia con el acceso a una cochera de un edificio nuevo. Finalmente, tras el reclamo vecinal, la tala se frenó. “El edificio es posterior al árbol, eso debería haberse previsto en el proyecto”, remarca Magadán. El caso abrió la puerta a revisar qué estaba pasando con el resto del arbolado de la comuna.

El informe señala una problemática sistemática en las plantaciones: ejemplares de tamaño inadecuado, falta de tutores, sustrato incorrecto y ausencia de mantenimiento posterior. “Cuando uno camina y ve las planteras, en lugar de tierra negra ve una tierra marrón, arcillosa, lo que muchos conocen como tosca, que no sirve para plantar”, detalla el vecino.

A esto se suma el impacto del verano seco y el cambio climático. La falta de riego provoca un estrés hídrico que en los árboles jóvenes resulta letal. “En los ejemplares nuevos el problema es mucho más evidente y muchas veces no hay recuperación posible”, explica. Las hojas secas acumuladas en las veredas son una señal clara de esa falta de agua.

Uno de los casos más llamativos se encuentra en Sarandí al 1300, frente a la plaza Martín Fierro (plaza Canaro). Allí, un árbol se viene secando desde hace semanas. Magadán consultó en dos oportunidades a personal de la empresa Algieri, encargada del mantenimiento de la plaza, para pedir que lo rieguen. La respuesta fue siempre la misma: “Eso no nos corresponde, es responsabilidad de la comuna”.

“El árbol sigue secándose, esa es la respuesta concreta”, resume el vecino. La situación resulta aún más difícil de entender si se tiene en cuenta que el ejemplar está a menos de 70 metros de la subsede comunal. “Los vecinos pagamos con nuestros impuestos un servicio de mantenimiento y riego que claramente no se está cumpliendo”, señala.

Otro problema recurrente es la colocación de carteles clavados en los árboles. Durante una recorrida realizada el año pasado, Magadán registró cerca de 30 carteles colocados de esa manera en un radio de pocas cuadras. Tras una presentación en el Consejo Consultivo Comunal, algunos fueron retirados, pero los clavos y tornillos quedaron incrustados en los troncos. En las últimas semanas, nuevos carteles volvieron a aparecer, esta vez por la búsqueda de una perrita perdida.

“La finalidad es comprensible, pero los árboles quedan dañados igual”, advierte. Cuando los carteles se retiren, el daño permanecerá. “Hay un problema serio en el manejo del arbolado”, insiste.

El informe también menciona casos en Cochabamba al 1800, donde un árbol pequeño conservaba todas sus hojas secas, señal de un estrés repentino y severo. “Es muy frustrante pasar y ver cómo se mueren los árboles”, confiesa Magadán, quien además atraviesa una recuperación postoperatoria que le impide cargar baldes o realizar esfuerzos para regarlos por su cuenta.

La falta de respuesta oficial genera un sentimiento de abandono que va más allá del arbolado. “Sumemos las veredas rotas, la basura, los autos abandonados. Hay una sensación de abandono sistemático”, describe el vecino. En Sarandí al 1300, por ejemplo, hay tres autos abandonados desde hace meses sin que haya intervención visible.

El reclamo ya fue remitido a la Junta Comunal y al Consejo Consultivo, con un pedido concreto: salvar los ejemplares que aún pueden recuperarse y revisar el sistema de plantación y mantenimiento. “Plantar una y otra vez sin cambiar el sustrato ni regar implica un gasto enorme que sale del erario público”, advierte Magadán. “Es dinero que podría destinarse a otras necesidades del barrio”.

Mientras se esperan respuestas, los árboles siguen secándose. Y la pregunta que queda flotando es tan simple como incómoda: ¿cómo puede pasar todo esto frente a los ojos de las autoridades comunales, sin reacción alguna?