Durante las últimas semanas se realizaron nuevos mega-operativos policiales para desalojar a los vendedores ambulantes de la zona de Balvanera.
Efectivos de la infantería de la Policía de la Ciudad se desplegaron con cascos, escudos y armas por las inmediaciones de la estación de Once para reprimir a los manteros senegaleses que venden lentes y bufandas. “No vinieron a reprimir a la barra brava de Boca y de River, ni a los “asalta bancos caudaleros”, ni a las bandas de narcos y ladrones delincuentes, se meten con los humildes trabajadores que tuvieron que correr por la plaza”, comentó un testigo de los hechos llamado Alejandro David.
Los manteros escapaban corrieron por la plaza y fueron golpeados por los efectivos que se desplegaron con el objetivo de impedir que se instalen vendedores en la zona. Más allá de los múltiples intentos de evitarlo, cada vez más personas se vuelcan a la venta como única forma de subsistencia frente a la falta de oportunidades laborales. Algo que se repite en otros países latinoamericanos como Bolivia, Perú, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Muchos vecinos se sorprendieron por el enorme volumen del operativo desplegado y lo consideraron desproporcionado. “Me llena de una profunda indignación porque, con la crisis económica y social que vive el país, debería haber un momento de paz. Es una falta de criterio y sensibilidad”, aseguró otro testigo.
Un niño llamado Franco resultó herido con gas pimienta en sus ojos y debió ser trasladado al Hospital Ramos Mejía. Magalía, su mamá, afirmo que estaba parado en la zona y los efectivos lo agredieron sin ningún motivo. “Mi hijo solo estaba mirando”, remarcó. En el hospital lo atendieron con corticoides por la irritación de sus ojos y su madre estaba muy preocupada porque su hijo sufre epilepsia y no puede sufrir alteraciones de estas características. “Durante tres o cuatro horas solo fue miedo y sufrimiento, saltaba, corría para todos lados. Ese policía no es una persona”, aseguró.
El Gobierno de la Ciudad parece estar cada vez más lejos de solucionar esta problemática. Situaciones de falta de empleo, afectación del espacio público y violencia se repiten y recrudecen y aterroriza a los vecinos de la zona.













