Desde la Escuela N.º 7 del Distrito Escolar 17 “República de México”, un grupo de estudiantes de 7º grado impulsa una propuesta innovadora: la creación de corredores biológicos con plantas autóctonas en escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de restaurar la biodiversidad urbana y generar conciencia ambiental desde la infancia.
El proyecto, ingresado como Expediente N.º 1617/2025 en la Legislatura porteña, plantea que las instituciones educativas se conviertan en puentes vivos entre las reservas ecológicas, promoviendo la polinización, el regreso de insectos nativos y la participación comunitaria.
Conectar las “islas verdes” de la ciudad
El diagnóstico que sustenta la propuesta es claro: la expansión del cemento y la presencia de especies vegetales exóticas han fragmentado los ecosistemas de la ciudad, dejando a las zonas con vegetación autóctona como islotes aislados de biodiversidad.
“Estas plantas son fuente de alimento y refugio para la fauna local. Su disminución afecta directamente a las especies que dependen de ellas, como aves, abejas y mariposas”, explican los autores del proyecto.
La propuesta es establecer canteros con especies nativas en cada escuela, comenzando por la Comuna 11, por su cercanía con la Facultad de Agronomía de la UBA —que ya lleva adelante experiencias similares—, y luego escalar a todo el territorio porteño.
Aprender haciendo: educación y acción ambiental
El proyecto destaca un enfoque pedagógico activo: serán los propios alumnos de 7º grado, junto a docentes y familias, quienes cuiden las plantas, monitoreen su evolución y compartan los resultados con la comunidad. Las escuelas recibirán tierra fértil, plantines, herramientas, composteras y contenedores para aquellos establecimientos sin espacio verde.
Esta iniciativa busca que los chicos y chicas se conviertan en protagonistas del cambio ambiental, no solo dentro de sus instituciones, sino como ciudadanos comprometidos con el presente y el futuro ecológico de su barrio.
“La educación debe formar ciudadanos que reclamen sus derechos ambientales y ejerzan su responsabilidad en el cuidado del ambiente”, sostienen los fundamentos del texto.
Una propuesta con respaldo legal y evidencia científica
El proyecto se apoya en la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que en su Artículo 26 garantiza el derecho a un ambiente sano y el deber de preservarlo. También en el Artículo 27, que promueve la preservación de la biodiversidad y la educación ambiental en todos los niveles.
Además, mencionan experiencias exitosas en CABA, como la implementación de plantas nativas por parte del Ministerio de Ambiente, que logró atraer 34 especies de insectos polinizadores en apenas 45 m² de superficie restaurada.
Un camino verde que empieza en la escuela
Lejos de ser una propuesta utópica, el proyecto plantea una intervención concreta, posible y replicable. Al mismo tiempo, pone sobre la mesa la necesidad de pensar la infraestructura escolar también como herramienta de transformación urbana.
Desde Balvanera hasta Villa del Parque, cada escuela podría convertirse en un eslabón del ecosistema porteño, sumando vida a una ciudad que necesita reencontrarse con su naturaleza.












