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Dueños de salones de fiestas piden abrir sus puertas

Luego de más de ocho meses sin trabajar, se concentraron en la puerta de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad para exigir una solución.

Luego de más de ocho meses sin trabajar, se concentraron en la puerta de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad para exigir una solución.

Uno de los rubros más perjudicados por el aislamiento social, preventivo y obligatorio fueron los salones de fiestas ya que, al no ser esencial, no fue contemplado en las flexibilizaciones. Pero, llegando a fin de año y luego de meses sin trabajar, los dueños y trabajadores de los espacios de eventos se manifestaron con una entrega de llaves simbólica para pedir que los habiliten a abrir

“Los Saloneros entregamos las llaves de nuestros comercios al Gobierno de la Ciudad que en ningún momento contempló nuestra situación. Si no nos deja trabajar que se haga cargo de nuestras deudas”, manifestaron en la convocatoria. Por su parte, Gabriela, dueña del salón “Mundo de Caramelo”, ubicado en Balvanera (Comuna 3), le comentó a este medio: “Vine porque hace 8 meses que estamos sin trabajo. No nos dejan abrir y la verdad que necesitamos trabajar. Queremos hacer reuniones seguras, y sabemos cuidarlos. En enero ya hace 10 años que tengo el salón, y siempre cuidamos a los chicos, ya antes de la pandemia”.

También explicó que ya tienen un protocolo armado, que sería similar al de los bares: toma de temperatura a todos los asistentes antes de ingresar al establecimiento, con alcohol en gel disponible en todo momento, con barbijo, distanciamiento y toda la limpieza necesaria. “No nos dicen porqué no podemos abrir y no entiendo. Si un bar puede usar el salón interno, por qué nosotros no. En un bar van, se sacan el barbijo, van a los baños sucios. En mi tabla del baño te puedes apoyar, en la de un bar no, porque tengo una chica limpiando todo el tiempo. Nosotros sabríamos cómo cuidarlos a los chicos y a los adultos”, enfatizó.

Y agregó que ellos no recibieron ningún tipo de ayuda, ni de Ciudad ni de Nación. No pudieron cobrar el ATP por tratarse de un emprendimiento familiar, sin empleados externos, y no sacaron un préstamo a tasa cero porque no lo iban a poder pagar. “Ya no sabemos cómo sobrevivir. Pedimos prestado, debemos muchos impuestos, por eso vinimos acá a colgar nuestras llaves simbólicamente, para que se hagan cargo.  Debo no sé cuántos meses de expensas y te mandan carta a documento de que tenes que pagar sino te sacan el salón. Sobrevivo como puedo, con ayuda. Necesito pagar y necesito trabajar. Es terrible”, apuntó.

Gabriela sostiene que nunca pensó en cambiar de rubro porque abrir un salón de fiestas fue su sueño desde que su hijo nació, y que sus clientes del barrio la llaman para preguntarle cuándo abrirá. Pero advierte que los saloneros no son los únicos perjudicados, ya que los eventos le dan trabajo a mucha otra gente: magos, maquilladores, camareros y catering.Con ellos también se comunicaron virtualmente para acordar la manifestación del miércoles pasado.

“Somos un montón los que nos fuimos contactando. Porque imaginate si yo no abro, no trabaja el maquillador, la camarera, el mago, ninguno. Es muy grande el rubro. Muchos salones quieren abrir igual en diciembre, aunque no nos dejen habiliten porque necesitamos generar para poder pagar las cosas. Ellos nos siguen mandando las facturas y nosotros tenemos que seguir pagando”, aseguró.

Por último, concluyó: “Ojalá que nos reciban del Gobierno de la Ciudad. Ya no sabemos qué hacer para que nos atiendan. Mi expectativa para el futuro es abrir mi salon, festejar y ser feliz con los chicos. Ellos vienen a mi salón y me abrazan. Vienen, se ríen, son felices. No le tengo miedo a la pandemia. Si uno se cuida y hay seguridad, no hay que tenerle miedo. Hay que sobrevivir con esto. Si todos abrieron, por qué no podemos abrir nosotros”.