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“En la Comuna 3 no se asigna dinero para obra pública desde el año pasado”

El miembro de la Junta Comunal, Gabriel Zicolillo, denunció falta de presupuesto y manejo discrecional en la asignación de los recursos para la Comuna 3, que nuclea a los barrios San Cristóbal y Balvanera.

“Me sorprende lo sencillo que es incumplir una norma”, afirma, en referencia al tratamiento que el Poder Ejecutivo le da a la Ley 1777 que establece los recursos que la Ciudad le tiene que dar a las Comunas.

La diputada porteña María Rosa Muiños presentó un libro sobre esta cuestión cuando fue presidenta de la Comisión de Descentralización de la Legislatura. “Es increíble lo cuesta arriba que es querer hacer bien tu trabajo”, sostiene Zicolillo.

El comunero cuenta que, dentro del edificio donde funciona la Comuna 3, hay dos instancias funcionando: “Por un lado están los siete comuneros, y por el otro, un sistema con cuatro gerentes que trabajan lo operativo, que es casi todo”, detalla.

Cuando se empezó a implementar el sistema de unidades operativas que describe Zicolillo, vecinos, organizaciones vecinales y comuneros opositores presentaron diversos recursos legales para oponerse.

“Los recursos son discrecionales. El presupuesto que llega es para los gastos operativos. El resto hay que pedirlo en cada Ministerio según las obras propuestas y lo dan de acuerdo a la afinidad política”, manifestó el Comunero, y agregó que en la Comuna 3 no se asigna dinero para obras desde el año pasado. Sólo se asignó para un proyecto ganador de BA Elige que fue un mural en la Plaza Martín Fierro.

Esto que cuestiona se agrega a la decisión que tomó el Gobierno de la Ciudad de quitar la licitación de la reparación de verdeas a las Comunas. Solo se puede proponer qué veredas reparar, pero no eligen proveedores, no deciden cuantos recursos destinar, ni tiene control sobre su ejecución. “Antes por lo menos podíamos ir a ver la obra, registrar que fuera lo convenido en los pliegos de la licitación. Ahora no podemos ir a corroborar que se estén dando las condiciones”, advierte.

La poca participación que se registra en el programa BA Elige fue otro de los puntos cuestionados. “Si siempre gana la obra que cuesta menos plata, el vecino siente una falta de representación. Se percibe que se gasta más en carteles que en leche para los pibes”, concluye.