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Exigen al Congreso rechazar el envío de tropas argentinas a Haití

Hace 10 años que Argentina tiene tropas militares en Haití como parte de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, la MINUSTAH. La Cámara de Diputados debatirá hoy en comisiones, y mañana en plenario, el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo y con media sanción del Senado, para renovar la autorización para esta participación. 

En conferencia de prensa, con la participación de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, el premio Nobel de la Paz y titular de Diálogo 2000 y SERPAJ, Adolfo Pérez Esquivel, Pablo Micheli Secretario General de la CTA y el diputado Claudio Lozano, las organizaciones exigirán el retiro inmediato de los 566 efectivos argentinos que se encuentren actualmente en Haití.

En una Carta-petición entregada hoy en Diputados, un amplio conjunto de organizaciones y referentes populares del país, reclama una vez más al Congreso que rechace la autorización solicitada y que exija el retiro inmediato de los 566 efectivos argentinos que se encuentren actualmente en Haití.  Instan además a que Argentina rechace la renovación de la MINUSTAH, en los debates que tendrán lugar mañana y pasado mañana en el Consejo de Seguridad y su eventual votación antes del 15 de octubre, y que apoye las demandas de justicia y reparaciones de las personas y comunidades haitianas que han sido víctimas directas de la acción criminal de la MINUSTAH en su país.

Las organizaciones piden al Congreso no convalidar la participación de Argentina en una misión que constituye una verdadera ocupación de Haití, controlada desde siempre por los grandes poderes – EE.UU., Francia, Canadá – y ahora tercerizada a países como el nuestro, mayormente de América latina.

Mientras el pueblo haitiano enfrenta una situación social, política e institucional de grave deterioro, esta ocupación garantiza el proceso de recolonización de Haití, pleno siglo XXI:  condiciones de “seguridad” y “estabilidad” para los capitales transnacionales que han aumentado su control sobre los ejes estratégicos de la economía, incluyendo las privatizaciones de la energía y las comunicaciones, el avance de la mega minería, el turismo de lujo, la maquila y la agroindustria exportadora, con la expropiación de campesinos y pescadores y el control social de la MINUSTAH y la policía que entrena, que se encargan de reprimir la protesta y coadyuvar a que el salario mínimo se mantenga como el más bajo de la región.